Trump insiste: solo el muro puede frenar "crisis" fronteriza

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Nueva York. Donald Trump declaró ante el Congreso y la nación que él es el mejor presidente, insistió en que la llamada “crisis” en la frontera con México sólo puede ser enfrentada con un muro, justificó su intervención en Venezuela como un gran rescate de la democracia, y por alguna razón decidió que era necesario reafirmar que “Estados Unidos nunca será un país socialista”.

El segundo Informe anual sobre el Estado de la Nación ante el Congreso era ya, aún antes de empezar, una parodia ya que se adelantó que su mensaje sería uno promoviendo “la unidad” y el “bipartidismo” expresado por el presidente más divisivo de la historia moderna del país. Vale recordar que esta presentación fue demorada una semana mientras Trump provocó la clausura parcial del gobierno federal más larga de la historia al insistir en que el Congreso aprobara fondos para su muro fronterizo.

Declaró que deseaba presentar no una agenda partidista sino la “agenda del pueblo estadunidense” pero de inmediato se autoelogió afirmando que con dos años de su presidencia el país goza de un auge económico “sin precedente”, tiene las fuerzas militares más poderosas del planeta y “America está ganando cada y todos los días”.

Pero advirtió que para construir sobre estos logros de manera bipartidista no podría haber “investigaciones ridículas partidarias”, aparentemente en referencia a las múltiples investigaciones sobre su elección y su gobierno que lo han acompañado desde el inicio de su régimen.

Dedicó un amplio espacio al tema migratorio, lo que llamó una “crisis nacional urgente” en la frontera sur. Advirtió que más caravanas organizadas proceden hacia Estados Unidos, y que ciudades mexicanas, para no tenerlas ahí, ayudan a transportarlas a la frontera norte y que ante ello, ha ordenado otras 3 mil 750 tropas a la frontera.

“Tenemos un deber moral para crear un sistema de inmigración que proteja las vidas y empleos de nuestro ciudadanos…. Esta noche les pido que, por amor y devoción a nuestros ciudadanos y nuestro país, defiendan nuestra frontera sureña muy peligrosa”.

Reiteró sus frases sobre la violencia y amenazas que representan inmigrantes criminales y las drogas lícitas que cruzan la frontera, de las “incontables” lvíctimas estadunidenses y solicitó que se aprobaran una serie de medidas incluyendo planes para un muro. Insistió en que “‘sencillamente, los muros funcionan y los muros salvan vidas”.

En torno a política exterior, destacó que su gobierno reconoció al “gobierno legítimo de Venezuela” de Juan Guiadó en apoyo del “pueblo” venezolano en “su búsqueda de la libertad y condenar la brutalidad del régimen de Maduro, cuyas políticas socialistas han vuelto a esa nación de ser la más rica de Sudámerica a un estado de pobreza abyecta y desesperación”.

Fue aquí que Trump -con aparente nostalgia por la guerra fría- afirmó que en Estados Unidos, “estamos alarmados por nuevas llamadas para adoptar el socialismo en nuestro país. America fue fundada sobre libertad e independencia -no coerción, dominación y control gubernamental. Nacimos libres y permaneceremos libres. Esta noche renovamos nuestra determinación de que America nunca será un país socialista”. Con ello, varios legisladores republicanos se pusieron de pie y corearon “USA, USA”.

En otros temas, subrayó sus logros en promover pláticas con Corea del Norte y anunció una nueva cumbre con su contraparte a fines de este mes, de que estaba cumpliendo con su compromiso de poner fin a “guerras sin fin”, reiteró su compromiso absoluto con Israel, y a la vez amenazó de nuevo a Irán y su “régimen radical” y celebró que puso fin al pacto con Rusia limitando capacidad de misiles intermedios.

Elogió la sustitución del tratado de comercio con el ahora llamado USMCA aquí. También convocó a un mayor esfuerzo para controlar precios de salud y drogas, promover más proyectos de infraestructura, y otros temas donde busca algún consenso bipartidista. Llamó a que “optemos por la grandeza”.

El discurso anual ante ambas cámaras del Congreso y trasmitido en vivo a la nación suele ser más espectáculo político que un informe, y su importancia está en que es el acto de mayor proyección ante el público durante el año. Por lo tanto, la coreografía y escenario incluyen muchas expresiones de propaganda política

En esta ocasión, por ejemplo, muchas de la legisladoras demócratas estaban vestidas de blanco en conmemoración del movimiento por el derecho del voto de las mujeres, como expresión crítica por esfuerzos para limitar el derecho al voto, y suprimir algunos derechos de las mujeres como el de la opción al aborto.

Más aún, por primera vez Trump dio su discurso con una mujer demócrata, Nancy Pelosi, ahora la presidenta de la Cámara de Representantes, sentada arriba y detrás de su podio, y frente a él la legislatura más diversa y progresista en la historia moderna del país integrada por nuevos legisladores que fueron electos en gran parte por los movimientos de oposición y resistencia detonados por su presidencia

Los demócratas tenían como invitados especiales a jóvenes indocumentados y otros inmigrantes directamente afectados por las políticas antimigrantes del presidente, activistas jóvenes por el control de armas que fueron víctimas de tiroteos y defensores de derechos gay y de las mujeres.

Pero como es de costumbre, el presidente también tenía invitados -héroes de guerras, víctimas de criminales indocumentados y a Joshua Trump, un niño quien había sufrido de bullying por su apellido, entre otros-, que se sentaron en el palco de la primera dama Melania Trump. Y es que la campaña contra el bullying es la misión de la primera dama.

Aunque aún no se tiene la cuenta exacta para esta noche, Trump agregó a su récord registrado por el Washington Post desde inicios de su presidencia hasta ayer de más de 8 mil 459 afirmaciones falsas o engañosas en sus dos años como presidente -un promedio de 16.5 por día a lo largo de su segundo año.

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