Ser patria o colonia estadunidense, pregunta Maduro a los venezolanos

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Caracas. Ser patria o ser colonia. Ser Venezuela o ser la nada, afirmó este domingo el presidente venezolano, Nicolás Maduro, al llamar a que cada quien tenga conciencia de su tiempo histórico y a decidir entre convertirse en una estrella más de la bandera estadunidense o seguir independientes.

Durante una serie de ejercicios militares en el norteño estado de Aragua, el mandatario pidió estar a la altura del tiempo histórico que nos toca vivir. Hoy se decide el futuro de Venezuela, si se va a convertir en una estrella más de la bandera gringa, o si seguirá ondeando la tricolor con ocho estrellas libres y soberanas, afirmó el mandatario durante un acto en el apostadero naval de Turiamo.

Y advirtió: Ni intervención, ni guerra civil. En Venezuela tiene que haber paz y la vamos a garantizar con la unión cívico-militar.

En el programa Salvados, de la cadena de televisión La Sexta, Maduro rechazó de nuevo el ultimátum de varias naciones europeas para que convoque a elecciones.

No aceptamos ultimátums de nadie. Es como si yo dijera a la Unión Europea: les doy siete días para reconocer a la república de Cataluña o si no vamos a adoptar medidas, afirmó Maduro.

En referencia al presidente del gobierno español, expresó: Pedro Sánchez es un farsante que no ha sido electo por nadie. Yo he sido electo por voto popular, añadió.

También invitó al autoprocalamado presidente interino, Juan Guaidó, a pensar bien lo que está haciendo y a “abandonar la estrategia golpista para no hacer más daño al país. Si quiere aportar algo, que se siente en una mesa a conversar cara a cara.

Esta persona no está facultada por ningún artículo constitucional. Es una payasada autoproclamarse en una plaza. No tiene ninguna base legal, protocolar, formal. Tratan de generar la impresión de un gobierno paralelo que existe en los medios internacionales, pero no hay tal en la realidad, explicó el presidente venezolano.

Denunció la movilización de la oposición y la autoproclamación de Guaidó como parte de un proceso de golpe de Estado. Es una campaña muy peligrosa como la que hicieron en Libia (2011), y defendió su decisión de armar a las milicias populares.

Por otro lado está el caso de El Chapo. Su juicio es reportado aquí en gran medida como un espectáculo (a muchos se les olvida la tragedia real que este show representa, incluso para algunos de los reporteros aquí cuyos colegas fueron asesinados por estos narcos y/o sus cómplices) y concluyen que México es aún más corrupto y violento de lo que se suponía. Esto nutre la retórica de Trump sobre México y los mexicanos, y El Chapoes buena publicidad para su insistencia en la necesidad de un muro fronterizo. El caso ofrece a todos una narcoserieen vivo, incluso con actores y productores de Narcos: México en Netflix visitando el set real en el tribunal de Brooklyn para compararlo con sus versiones ficticias. Nadie habla de las políticas antinarcóticos fallidas que se originaron en Washington, y sus masivas consecuencias humanas, incluyendo la encarcelación sin precedente de gente pobre en este país.

Mientras culminaba el juicio, se reportó que la familia Sackler, dueña de la farmacéutica que produce el opioide OxyContin, responsable en parte de una epidemia mortal en este país (casi 48 mil muertes causadas por opiaceos en 2017), obtuvo ganancias por más de 4 mil millones de dólares.

Los capos son acusados de ordenar miles de asesinatos y hasta masacres, pero lo mismo también se ha documentado a lo largo de la historia de otros empresarios, cuyos negocios también dependen de corrupción y violencia, pero por alguna razón nunca son enjuiciados. ¿Será porque entre ellos hay apellidos como Rockefeller, Vanderbilt, Carnegie y más, o que hoy tienen nombres de algunas de las empresas más prestigiosas del mundo?

A veces un juez no tiene nada que ver con la justicia.

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