Golpe mínimo si desabasto dura sólo dos semanas: Jonathan Heath

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Ciudad de México. Al comparecer ante diputados y senadores dentro de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, el aspirante a la Junta de Gobierno del Banco de México (BdeM), Jonathan Heath Constable, advirtió que, de extenderse a febrero o marzo la escasez de combustible que se ha registrado en distintas entidades del país a raíz de la estrategia contra el robo de hidrocarburos, podría ser preocupante e impactar en el abasto de alimentos. Sin embargo, de durar sólo una o dos semanas más, los efectos serían mínimos.

En la reunión de trabajo que lleva a cabo este lunes la Tercera Comisión de la Comisión Permanente, de la Comisión de Hacienda y Crédito Público, Agricultura y Fomento, Comunicaciones y Obras Públicas que se desarrolla en la Cámara de Diputados, el economista sostuvo – al ser cuestionados por legisladores – que las afectaciones que puedan sufrir la microeconomía, impacta directamente a los índices macroeconómicos del país.

“De los efectos de este desabasto hay dos elementos que habría que tomar para (analizar) sus efectos eventuales sobre la inflación, porque hay efectos por el lado de la oferta y también del lado de la demanda: por el lado de la oferta, el no haber gasolina, si es que se extiende –la parte clave es ver cuánto se va a extender este problema– empieza a haber desabasto en otro tipo de cuestiones que ya no se podrán transportar, específicamente alimentos perecederos que podrían subir de precio”.

Al mismo tiempo, al analizarlo del lado de la demanda, dijo, al no haber combustible se usará ahora sólo para los fines más necesarios, por lo que la población dejará de ir al cine, a restaurantes o a los centros comerciales, y se consumirá menos.

“Ahí puede haber un efecto contrario, pero no solamente un efecto que pudiera generar ofertas para atraer a la gente y provocar una baja en los precios, pero también ahí pudiéramos ver un efecto sobre la misma actividad económica en general, el índice global de actividad económica, para el mes de enero, yo estaría pensando que pudiera presentarse con una tasa negativa”, agregó.

Si la escasez se extiende para febrero o marzo, “pudiéramos empezar a caer en algo más peligroso y estaría preocupado; si es algo que dura una semana o dos más, y empezamos a ver que se comienza a resolver, creo que los efectos podrían ser mínimos”.

Además, podría afectar la confianza al consumidor y generar repercusiones mayores. No obstante, desde los últimos seis meses ha subido la confianza al consumidor luego de caer en enero de 2017 a sus niveles más bajos en los últimos años a consecuencia del gasolinazo del año pasado, mientras que en este momento está en su nivel más alto en los últimos diez años. De mantenerse la escasez, insistió, dichos niveles podrían volver a caer.

Al referirse al crecimiento del país, reconoció que se “ve muy difícil” que el país pueda llegar al 4 por ciento en 2019 o en 2020.

Explicó que las expectativas plasmadas en los criterios general del paquete económico, entre el 2 y 2.2 por ciento es un buen pronóstico. El punto clave, dijo, será observar si se estanca o crece la inversión privada y las exportaciones.

“Si bien el 2019 no se ve necesariamente tan bien en materia de crecimiento económico, puede haber un rebote y ver, a partir de 2020, un crecimiento posiblemente del 3 por ciento”, agregó. Entre los factores que deben conjugarse para ello, se encuentra que Estados Unidos no entre en una recesión, de ser así, podría haber una expectativa de crecimiento consistente arriba del 3 por ciento para los siguientes años.

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