Toneladas de alimentos, a la basura; millones de mexicanos, con hambre

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Ciudad de México. Con el desperdicio anual de alrededor de 20.4 millones de toneladas de alimentos en el país se podría entregar una canasta básica a cerca de 10.4 millones de personas que padecen inseguridad alimentaria grave, indica el investigador Genaro Aguilar Gutiérrez, de la Escuela Superior de Economía del Instituto Politécnico Nacional (IPN). Existen 6.3 millones de mexicanos que por falta de recursos sólo pueden comer una vez cada tercer día, indica.

Estos datos son un avance de la investigación Pobreza extrema, inequidad y desperdicio de alimentos en México, que se desarrolla en el IPN, la cual coordina Aguilar Gutiérrez y en la que también se advierte que la inequidad en el campo es severa.

En tanto, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, en 2016, 40.3 por ciento de la población, es decir, 49.9 millones de personas, se encontraba en algún grado de inseguridad alimentaria, entre leve, moderada y severa.

En el estudio también se evalúa la situación de la producción agrícola y ganadera. Señala que el país tiene uno de los sistemas agroalimentarios más ineficientes del mundo, sin cadenas de frío, con escasez de almacenes, de centros de acopio y distribución de alimentos, además de que la agricultura familiar, que garantizaría alimentación a los hogares más pobres, no se ha impulsado.

El especialista menciona en entrevista que México pasó de un campo agropecuario en crisis en la década de los 80 a ser el primer exportador de aguacates en el mundo, pero no hay mucho que celebrar.

En el país la concentración de la riqueza en el campo sigue siendo severa, asegura. Detalla que el modelo de desarrollo agroalimentario se ha traducido en que en la agricultura, los 100 más grandes productores concentran 55 por ciento de la producción de jitomate, 77.9 de papa y 40.8 por ciento de manzana.

Es decir, se trata de mercados agrícolas muy distorsionados, donde millones de agricultores no tienen prácticamente nada, mientras muy pocos lo tienen todo. Una situación aún más concentrada de la riqueza ocurre en el sector ganadero, donde los 20 mayores productores en el campo concentran 65.8 por ciento de la carne de puerco en el país, 24 por ciento de la de res y 53.3 de la producción de huevo.

Son verdaderos monopolios en el sector agroalimentario mexicano, que determinan las variaciones de precios y existencias, asevera.

Asimismo, el académico refiere que el desarrollo agropecuario de los 20 años pasados no ha disminuido las brechas de desigualdad, por esto plantea que es necesario emprender un sólido programa de agricultura familiar de traspatio, que garantice un mínimo de alimentación a los más pobres, así como emprender una estrategia nacional para reducir pérdidas y desperdicios de alimentos, haciendo más eficientes las cadenas de distribución y acopio de alimentos, donde lo social, y no el mercado, sea lo prioritario”.

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