Presupuesto de Prospera es limitado, advierte IMSS

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Ciudad de México. Proporcionar atención médica y medicamentos gratuitos en el país, con prioridad en las zonas de mayor pobreza y a través del programa IMSS-Prospera, como se propone el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, implica superar algunos retos. Además de los cambios legales necesarios para transformar la estructura del financiamiento del Seguro Popular para transferirlos a IMSS-Prospera, está pendiente la reparación de los daños que sufrieron 543 clínicas y hospitales rurales con los sismos de septiembre de 2017.

El informe financiero del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) reconoce que el presupuesto del programa es limitado. La mayor parte del dinero proviene del ramo 19 que son las aportaciones a la seguridad social (11 mil 350 millones de pesos en 2017), una proporción menor (mil 355.5 millones) son del ramo 12 de salud; y 78.8 millones de pesos corresponden a “convenios”. En el periodo de 2013 a 2017 el incremento de los recursos en términos reales estuvo por debajo de la inflación e incluso fue inferior al crecimiento de los requerimientos para el pago de salarios del personal.

Por eso, reconoce el documento, el presupuesto “ha sido insuficiente para afrontar los retos asociados a la demanda creciente de servicios de salud de la población sin seguridad social que atiende el Programa”.

Las carencias de dinero también han tenido impacto en la inversión en infraestructura. El año pasado ascendió a sólo 34.8 millones de pesos, monto equivalente a una disminución de 90 por ciento respecto de lo asignado en 2015, cuando se contó con 339 millones de pesos.

Para hacer frente a esta insuficiencia presupuestal, IMSS Prospera ha recurrido a esquemas de colaboración con otros organismos como la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas que, en el periodo de 2014 a 2017, aportó los recursos para adquirir 139 unidades médicas móviles, construir 25 unidades médicas rurales, un hospital rural, dos albergues comunitarios y realizar obras de ampliación en dos nosocomios de Hidalgo.

En 2017, IMSS-Prospera, que con otros nombres ha existido desde 1973, dispuso de 12 mil 765.7 millones de pesos provenientes de las diferentes partidas, de los cuales 76 por ciento se destinó al pago de salarios e incluyó lo correspondiente al Régimen de Jubilaciones y Pensiones de los trabajadores del organismo; 16 por ciento de los recursos se utilizaron en la compra de insumos, principalmente medicamentos, vacunas, servicios de laboratorio, instrumental y accesorios médicos, así como víveres.

El programa que cambiará de nombre en este gobierno a IMSS-Bienestar, atiende a 12.4 millones de personas, de las que 78 por ciento vive en localidades con niveles alto y muy alto de marginación. Opera en mil 505 municipios de 28 estados de la República con una red de 26 mil trabajadores, aunque también destaca la participación de más de 350 mil voluntarios, entre los que están seis mil 872 parteras y 944 médicos tradicionales.

Si bien destacan los resultados favorables en la cobertura de servicios médicos para el control prenatal en mujeres embarazadas, la atención nutricional de niños con suplementos alimenticios incluidos, así como para la prevención de enfermedades prevenibles por vacunación, el reporte admite que hay retos como los riesgos de salud entre los adolescentes, en especial los embarazos tempranos; las enfermedades asociadas con la pobreza que aún existen en esa población y los males crónicos.

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