Autonomía de gestión para museos, acuerdan en Foro cultural

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Ciudad de México. Cambiar el concepto de museo-mausoleo a museo-vivo es uno de los imperativos que debe afrontar la política cultural en México, según se destacó en la mesa de diálogo Repensar el museo, realizada este viernes como parte del foro El poder de la cultura.

Otros de los rubros abordados fueron la urgencia de definir desde el punto de vista jurídico el concepto museo y promover una ley específica de carácter federal que permita a esas instituciones contar con autonomía de gestión administrativa y económica, al tiempo de tener patrimonio y personalidad jurídico propios.

Uno de los temas reiterados con insistencia fue la impostergable obligación del gobierno federal de regularizar la situación laboral y administrativa de los trabajadores de esos espacios culturales, que en su mayoría están contratados como prestadores de servicios (bajo el denominado capítulo 3 mil) aunque tengan todas las obligaciones y responsabilidades de un trabajador de base. “No sólo es grave, sino inconstitucional”, se afirmó.

La organización de este ciclo se debe al equipo de transición de la próxima secretaria de Cultura federal, Alejandra Frausto, con el propósito de dialogar con las comunidades cultural y artística y de esa manera establecer un diagnóstico del estado actual de este sector en el país.

La mesa fue coordinada por el filósofo e historiador del arte José Luis Barrios y la gestora cultural Natalia Pollak y en ella participaron directores de algunos de los más importantes recintos museísticos del país, entre ellos el de Arte Moderno (MAM), Tamayo Arte Contemporáneo y el Universitario Arte Contemporáneo (MUAC), además de museógrafos, museólogos, curadores, gestores culturales y trabajadores de esos recintos.

Según Graciela de la Torre, directora del MUAC, la próxima administración cultural debe reconocer que la autonomía de gestión es una aspiración legítima y significativa para gran parte de la comunidad de museos mexicanos, particularmente nacionales, lo que refleja una tendencia equivalente en distintas partes del mundo.

“Permitiría a los museos aumentar su capacidad de gestión, aligerar el lastre burocrático, diversificar las fuentes de financiamiento y establecer de estabilidad, consolidando proyectos de trabajo y prácticas profesionales que son significativas para las sociedades”, afirmó.

La especialista propuso promover una legislación específica sobre museos que sea de carácter federal y precisó que estos espacios podrían constituirse como parte de la administración pública descentralizada a fin de operar de manera más ágil y eficiente.

En la mesa se resaltó que México tiene uno de los sistemas museográficos más grandes del mundo, con1332 recintos, de los cuales 153 se encuentran en la capital del país, además de 1982 casas de cultura y centros culturales.

La directora del MAM, Sylvia Navarrete, enumeró una serie de problemáticas que viven la mayoría de los museos mexicanos y las cuales rezagan el trabajo e impiden en la mayoría de los casos dar buen servicio al público.

Entre ellas mencionó la inexistencia de sistemas de alarma, alertas contra sismos e incendios y accesos para personas con discapacidad, además de que varios recintos tienen el casco de las bodegas pero carecen de equipamiento.

Hizo dos propuestas: “Si no hay presupuesto especifico, por qué no regresar a los autogenerados a los museos, que las entradas no se vayan a Hacienda, sino que regresen a los museos y esos millones de más los invirtamos en esas necesidades de infraestructura. La otra es cerrar los museos seis u ocho meses y ese porcentaje de presupuesto anual invertirlo en estos puntos es algo muy factible y económico”.

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