Consume México más café soluble que molido

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Ciudad de México. La caída en la producción nacional y los precios del café, así como la pérdida de México de cinco lugares en el listado mundial de países cafetaleros durante esta década, contrasta y, al mismo tiempo, explica el aumento en los cultivos de la variedad robusta, más resistente que la arábiga al hongo de la roya y las afectaciones climáticas, pero también de menor calidad, amarga, más barata, con más cafeína, favorable a la deforestación porque su cultivo no requiere de la sombra de los árboles y por la que se paga menos a los productores, advierten dirigentes de cafeticultores.

Con la robusta se elabora el café soluble o instantáneo que concentra 54.2 por ciento de las 87 mil 300 toneladas de todo el café que se consume en México, mientras que el molido representa 40.5 por ciento y el tostado en grano apenas 5.3 por ciento, según un estudio de Euromonitor publicado el año pasado, encargado por la Asociación Mexicana del Café (Amecafé).

El país supera el promedio mundial en consumo de café soluble que es 34 por ciento y si bien no es el principal país donde se ingiere ya que en Nueva Zelanda y Australia llega a 75 por ciento, la diferencia es que éstos no se incluyen entre los principales productores de café.

Cambiar la planta arábiga, cultivada desde hace 220 años en México y que le ha dado prestigio mundial como país cafetalero, por la de robusta -introducida legalmente o de contrabando- no ha sido iniciativa de los cafeticultores, sino de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) desde el sexenio de Felipe Calderón y de los gobiernos de cinco de los 15 estados cafetaleros del país.

Todos en alianza con un protagonista fundamental: la multinacional Nestlé, creada desde 1866 en Suiza, autodefinida como “la compañía de alimentos y bebidas más grande del mundo”, fabricante lo mismo de fórmulas lácteas para bebés que comida para perros que vende en 191 países y cuyas ventas globales ascendieron a 89 mil 800 millones de francos suizos (un billón 724 mil millones de pesos) en 2017, de los cuales casi 10 por ciento provino del café y 8.4 por ciento fueron ganancias.

“Nestlé ha sido el mayor comprador de café y siempre ha promovido que se cultive más café robusta. Hasta el mismo gobierno le ha dado recursos para producir las plantas que luego entrega a los productores”, aseguró Fernando Celis, asesor general y representante legal de la Coordinadora Nacional de Organizaciones Cafetaleras (CNOC).

La Nestlé ha destacado tener alianzas e inversiones con Sagarpa, el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), la Universidad de Veracruz y el Tecnológico de Monterrey para producir mejores plantas de café, capacitar productores y darles asistencia técnica.

La empresa ha producido plantas híbridas del café (catimor y sarchimor) en Costa Rica, Colombia, Guatemala y Nicaragua, que se siembran en México para combatir la roya que tanto ha afectado la producción cafetalera. Esa, dijo Celis, es la justificación de los gobiernos y la empresa para extender el cultivo de arábiga, aunque baje la calidad y precio del café y, en consecuencia, los ingresos de los cafeticultores.

El soluble, más azúcar que café

Nestlé es la creadora del café soluble o instantáneo. “Comenzó como una idea para resolver el problema de qué hacer con el café que no se vendía. Después de la crisis de Wall Street (en 1929) y el colapso de los precios del café, el Banque Française et Italienne pour la Amérique du Sud tenía grandes cantidades de café sin vender en depósitos de Brasil y consultó a Nestlé si era posible transformarlo”, refiere National Geographic.

Químicos e investigadores de la empresa descubrieron que la mejor manera de conservar el aroma y el sabor del café era mezclarlo con azúcar y leche. Así comenzó todo y, a la fecha, Nestlé domina la mitad del mercado mundial, con Nescafé a la cabeza, su marca emblemática que ya tiene 80 años.

Sin embargo, para cafeticultores y conocedores, el café soluble, “de café, sólo tiene el nombre”. La Organización Internacional del Café (OIT) establece que para ser considerado café sólo debe tener un 10 por ciento de azúcar pero el gran negocio del café soluble es que en muchas marcas o presentaciones se invierte la proporción: sólo contienen entre 8 y 10 por ciento de café, hasta 40 por ciento de azúcar y el porcentaje restante de saborizantes, aseguró Celis.

“Por eso se vende tan barato pero es un engaño y un daño a la salud de los consumidores porque no es café al cien por ciento. Además, como la robusta tiene más cafeína y un sabor más intenso, mucha gente lo prefiere, no por el café en sí, sino para estar más despierto o avivado”, comentó.

Producción de robusta se triplicó, Nestlé adquirió 73%

En 2009, Nestlé lanzó a nivel global el Plan Nescafé, con una inversión proyectada para 2020 de 500 millones de francos suizos (10 mil 15 millones de pesos).

En México comenzó a aplicarlo en 2010 y la empresa informó a La Jornada que con 210 millones de pesos invertidos hasta ahora “se ha triplicado la producción de café robusta de 200 mil a 750 mil sacos de 60 kilos), de los cuales Nestlé compró 73 por ciento”. Con ello, al cierre de la cosecha 2017-2018, precisó, “adquirimos 29 por ciento de la producción nacional de café”.

Con su Plan Nescafé, Nestlé ha repartido en total 29 millones de plantas de robusta en los cinco principales estados cafetaleros donde lo ha implementado y compra directamente la producción de 73 mil cafeticultores, casi la séptima parte del medio millón del país.

Así, la trasnacional concentra las compras de 46 por ciento de la producción de robusta en Chiapas y de 41 por ciento en Veracruz, los principales estados cafetaleros. Adquiere también 8 por ciento de la producción de Oaxaca, 4 por ciento de Puebla y uno por ciento de Guerrero.

Además, durante este sexenio y con una inversión de 110 millones de dólares, inauguró en 2013 “la fábrica más grande de café soluble en el mundo” en Toluca. Nestlé es, además, “el primer comprador a nivel nacional de cacao y el tercero en leche, tiene 14 fábricas en el país y 16 centros de distribución”, destacó entonces la Secretaría de Economía (SE).

Con plan Nescafé, nuevas tiendas de raya

“Bajo el auspicio gubernamental y con el argumento de atraer inversión, Nestlé ha creado nuevas y modernas tiendas de raya porque otorga financiamiento e insumos como plantas, fertilizantes y agroquímicos a los productores que deben pagarle al final de la cosecha. El Plan Nescafé es una especie de agricultura por contrato que garantiza a Nestlé una proveeduría a bajo costo y largo plazo. La capacidad de negociación comercial de los pequeños productores, la mayoría de pueblos originarios en zonas de alta pobreza, es mínima frente a un monstruo como Nestlé”, aseveró José Juárez, responsable de comercialización de la Cooperativa Unión de la Selva, en Frontera, Chiapas.

Nestlé, en cambio, sostiene que sus objetivos en el Plan Nescafé son “robustecer la proveeduría local, asegurando el abasto responsable y sustentable del café mejorando la calidad de vida de los cafeticultores participantes”. Al enseñarles “prácticas de cultivo y agricultura sostenible”, los productores pueden triplicar e incluso sextuplicar la productividad de su parcela

Los cafeticultores se afilian voluntariamente al proyecto. Su participación está libre de convenios o condicionantes posteriores de venta, “nosotros nos comprometemos a comprar su cosecha, pero no se les obliga a vendérnosla”.

Los precios se determinan por la oferta y la demanda del mercado, pero si este está a la baja, entonces se establece un precio mínimo de garantía para cubrir costos y un margen razonable de utilidad, puntualizó la empresa.

Una taza de café robusta no cuesta ni un peso, el de arábiga de 4 a 15

En la bolsa de Nueva York, el café arábiga se cotiza 60 por ciento más caro que el robusta aunque a principios de la década lo triplicaba en precio, según registros de la Organización Internacional del Café (OIC).

Euromonitor revela que la brecha de precios entre ambas variedades se profundiza en su consumo final pues en México una taza de café soluble cuesta 97 centavos, la de café tostado (que cada vez se introduce más en los hogares) se vende en 4.46 pesos y si se elabora con café molido en cápsula oscila entre 5 y 15 pesos.

Si bien Fernando Celis aseguró que el consumo nacional de café soluble ha bajado porque hace 20 años representaba 80 por ciento, advirtió que en ninguno de los principales países cafetaleros se consume tanto como en México.

“En Brasil, principal productor mundial, sólo representa 5 por ciento del consumo total. Parece haber una relación a la inversa entre ambos factores: entre más soluble, menos consumo de café”, advirtió. Los mexicanos sólo ingieren 1.4 kilos de café por año, la cuarta parte que en Brasil y la décima que en Noruega, con alta tradición en el consumo del aromático como casi toda Europa y Estados Unidos.

Con o sin Plan Nescafé e importaciones, Nestlé siempre compra barato

Fernando Celis consideró que el Plan Nescafé no ha avanzado tanto como autoridades y la Nestlé hubieran querido porque producir robusta es más barato en Brasil o Vietnam que en México, así que prefiere importarlo. De todos modos los cafeticultores mexicanos salen perjudicados porque las importaciones presionan a la baja en los precios del café nacional y sus ingresos.

En Chiapas, el principal estado productor de café porque concentra 41 por ciento de la producción nacional, se calcula que ya hay 10 mil hectáreas cultivadas con robusta, principalmente en el Soconusco. Eso representa 4 por ciento de las 242 mil hectáreas cafetaleras de la entidad, pero la tendencia es que llegue a 30 por ciento, no tanto por sustituir las áreas donde se siembra robusta sino porque se usan nuevos terrenos, consideró José Juárez de la cooperativa Unión por la Selva.

En cambio, en Guerrero, el Plan Nescafé ha tenido poca penetración pero se debe a que siempre ha comprado una variedad local, Natural Atoyac, que le genera “un gran rendimiento para sus cafés solubles, de hasta 20 por ciento más que los cafés fuertes, y lo paga a 20 pesos en promedio”, indicó Arturo García, vicepresidente del Sistema Producto Café en ese estado y dirigente de la Red de Agricultores Sustentables Autogestivos.

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