Ante reclamos, Alfonso Durazo pone orden en foro de pacificación

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Tijuana, BC. Cuando los ánimos empezaban a caldearse porque gritos como “¡estamos secuestrados por el dolor¡” o “ni perdón ni olvido, ¡Justicia!, encendían a los presentes, y también las luces de alerta de los organizadores, que cuidaban que las cosas no se salieran de control, el senador Alfonso Durazo, contuvo el reclamo: el próximo gobierno cumplirá, y “si no, nos sacan”.

“Qué no les quepa duda, para eso nos eligieron, y les vamos a cumplir. Gracias por estar aquí porque es una expresión de confianza al futuro gobierno”, respondió a los varios oradores que habían expresado reclamos en distintos tonos y a la tribuna que por momentos gritaba y exhibía pancartas.

La postura del enviado de Andrés Manuel López Obrador al quinto Foro Escucha, por la Pacificación y Reconciliación Nacional relajó el ánimo de reclamo de los familiares de las víctimas de desaparición, de feminicidio, de robo, así como de migrantes y maestros lastimados por la policía, por un fraude sindical y de diversos grupos que se dieron cita para expresar sus reclamos de justicia.

El tema fue la seguridad, pero llegaron hasta las instalaciones de la Universidad Iberoamericana en Playas de Tijuana, organizaciones de migrantes, de maestros jubilados, de afectados por el deslizamiento de tierra que enterró sus casas en Lomas del Rubí, y hasta colectivos de Baja California Sur preguntando por qué no hay un foro en La Paz.

Todos en el foro sabían lo que ocurrió en los anteriores –efectuados en Ciudad Juárez y Michocán, entre otros sitios-, así que desde el inició de los trabajos el gritó fue “ni perdón ni olvido ¡justicia¡” ¡No puede haber pacificación con militarización!

Loretta Ortiz, coordinadora del proceso de consulta, abrió explicando que han escuchado una demanda y exigencia de justicia; qué muchas familias reclaman saber qué paso con sus seres queridos; qué la amnistía no puede ser para quienes cometieron delitos de lesa humanidad y que “el perdón es un acto personalísimo que corre en una línea distinta; es una decisión de cada persona que ayudará a restaurar su vida, no está en contradicción con la búsqueda de la justicia”.

Reconoció que la construcción de la paz será un proceso “de largo aliento” y que el interés es recoger las aportaciones y demandas de organizaciones, iglesias, universidades, grupos y comunidades, ciudadanos, para construir políticas públicas.

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