Tras poco más de cinco años de la detención de la defensora del territorio, Kenia Hernández, integrantes de organizaciones de derechos humanos y de personas afrodescendientes, insistieron en la “inmediata liberación” de la activista, que está recluida en el Centro Federal de Readaptación Social Femenil número 16, en Morelos, y a quien se le imputan nueve cargos, entre ellos ataque a las vías de comunicación.
En un conversarorio, realizado en la Casa de la Solidaridad, Brenda Nava, de la agrupación Afrontera Cimarrona, precisó que Kenia fue criminalizada no solo por ser mujer y activista, si no por, afrodescendiente y criticó a los medios, entre ellos una televisora, que la exhibieron como delincuente, los mismos que ahora, tras las detenciones de la marcha de la denominada Generación Z, aseguran que son presos políticos.
“Me da vergüenza recordar esos titulares, esa narrativa que criminalizó su protesta. Hoy, esos medios de comunicación salen a decir que hay presos políticos, pero fueron los mismos que pusieron a Kenia Hernández como una delincuente”.
Sandra Suaste, de la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos, Todos los Derechos para Todas, Todos y Todes (Red TDT), sostuvo que “vemos que ha habido una consigna de mantenerla muchos años en prisión, porque existen trabas institucionales”, pese a que, las agrupaciones plantearon que se le fabricaron ilícitos.
Hugo Arreola, del Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero indicó que las agrupaciones que acompañan el caso han tocado muchas puertas en el gobierno, incluida la Secretaría de las Mujeres, pero por los cargos federales y “el perfil político del caso de Kenia, trasciende los mandatos de estos mecanismos de preliberación de la Secretaría de las Mujeres”.
Esta dependencia lleva a cabo un programa, junto con otras instancias, para excarcelar a mujeres injustamente privadas de la libertad y acusadas de delitos menores.
En el encuentro se difundió un audio de Hernández dirigido a Mumia Abu-Jamal, periodista y ex Pantera Negra, preso desde los años 80 en Estados Unidos. “Desde niñas y niños se nos enseña que lo blanco es bueno y lo negro es malo, sin embargo demostramos con nuestras acciones de día a día que no importa nuestro color de piel, lo que importa es que no perdamos nuestro origen” y añadió que todas los presos de conciencia no están solos; permanecemos fieles a lo que creemos y lo que somos”.
Solicitaron ayuda a la presidenta Claudia Sheinbaum, que es feminista y recordaron que el gobierno asegura que “llegamos todas”; además este es el Año de la Mujer Indígena, y Kenia es afrodescendiente.