La obra de Roberto Fernández Retamar se enfrentó a los mitos de Occidente

El poeta "fue intérprete de los procesos de colonización cultural", dice en entrevista el intelectual cubano Abel Prieto.


jun 11 08:36


Abel Prieto, ex ministro de cultura de Cuba, concedió una entrevista a La Jornada en sus instalaciones, el 20 de octubre de 2019. Foto José Núñez / Archivo

Ciudad de México. En una época en que la oleada neocolonial se hace cada vez más dura e intensa, tener cerca la obra del poeta y ensayista cubano Roberto Fernández Retamar (1930-2019) es muy importante como instrumento emancipador, considera el escritor Abel Prieto (Pinar del Río, 1950).

El martes 9 de junio, el autor de Revolución nuestra, amor nuestro (1976) habría cumplido 90 años, y para celebrarlo la nueva biblioteca de la Casa de las Américas, en La Habana, lleva su nombre. Ahí se resguardan sus fondos personales (alrededor de 15 mil libros, además de documentos) que donó al recinto poco antes de morir, el 20 de julio del año pasado.

La efeméride es un pretexto para que las personas se acerquen a una figura entrañable y lúcida, reiteró Prieto en entrevista con La Jornada.

El ex ministro de cultura de Cuba explicó que también se iba a realizar el coloquio internacional El regreso de Caliban, dedicado a Fernández Retamar, “pero la pandemia impidió los viajes de los participantes; entonces se hizo virtual, se mandaron muchos textos escritos sobre la obra de Roberto, los cuales se están difundiendo en la página web de Casa de las Américas (http://www.casadelasamericas.org).

 “También se compartió en Internet el libro póstumo, que se llama Alternativas de Ariel, que incluye ensayos y poemas, un texto misceláneo que él fue componiendo en la etapa final de su vida. Y el martes se estrenó el documental Sobrevivientes, de Omelio Borroto Leiseca, sobre la vida y obra de Roberto, en el cual se habla de su relación con la intelectualidad latinoamericana. Además se transmitirá el concierto que hizo Roberto con Silvio Rodríguez, dedicado a la memoria de Haydée Santamaría, donde Roberto leía un poema y Silvio cantaba una canción, un espectáculo cargado de emoción y de poesía.”

Fernández Retamar, continuó Prieto, “fue intérprete de los procesos de colonización cultural; en su obra hay mucho instrumental para enfrentarse a esa maquinaria, a todos los mitos centrales de Occidente, los cuales fueron debatidos por él. Roberto fundó una mirada ajena a todo tipo de complejos de inferioridad o de posición sumisa intelectualmente, y logró trabajos muy reveladores acerca de esos procesos, desde el sur, no sólo desde nuestra América, fue más allá.

“Así será leído y recordado, en momentos en los que el mundo se enfrenta a pretensiones imperiales muy obvias, y a pesar de que el imperio no ha resuelto crisis y dramas graves como el del racismo, que está latente y ha explotado no sólo en Estados Unidos, sino en muchas ciudades del mundo.

La obra de Roberto nos ilumina en todos esos procesos, porque él habló, en uno de sus últimos textos, de que Hitler no tenía armas nucleares, pero que Trump era un Calígula atómico, un emperador insólito, narcisista, enloquecido, que además tiene armas nucleares para liquidar a la especie humana rápidamente.

Prieto considera que la pandemia de Covid-19, que ha hecho mucho daño, también ha desnudado el carácter genocida del neoliberalismo. El historiador y semiólogo español Ignacio Ramonet, quien por cierto está pasando la cuarentena en La Habana, dijo que el coronavirus ha sido como el luminol, que se usa en las escenas del crimen para develar las manchas de sangre que han sido borradas. El coronavirus es el luminol sobre la sangre derramada por el modelo neoliberal que ha tratado de ocultar atrocidades. Ahora se ponen a la luz esa competitividad feroz, esa falta de solidaridad, el egoísmo.

 

 

Compartimos nuestra expansiva y gloriosa risa cubana con otros amigos, q no sabían, los pobres, lo q significa reírse a fondo, desde las raíces del alma y del cuerpo, reírse d lo humano y d lo divino, d la vida y d la muerte, del azar y del fatum.https://t.co/RHXPiwRuQt pic.twitter.com/hKryOh4umi

— Abel Prieto (@AbelPrieto11) June 10, 2020

 

Cuba y la pandemia

Ante ese panorama, planteó, Cuba se muestra como un ejemplo, pues se trata de “un país pequeño, bloqueado, al que la administración de Estados Unidos, en lugar de debilitar sus restricciones en tiempos en los que se vive una crisis global, lo que hace es reforzar el bloqueo. Casi todas las semanas hay nuevas medidas estadunidenses contra Cuba.

“Aún así, que este pequeño país tenga la posibilidad de ayudar a otros es un símbolo acerca de la manera en la que hay que afrontar un fenómeno como el que vivimos: una pandemia se tiene que encarar con cooperación, con solidaridad y con esa palabra que Trump desconoce: multilateralismo. Una visión multilateral es donde cada país aporta lo que puede.

“Es un disparate enfrentar esta crisis como un negocio, como han hecho algunas figuras del mundo del dinero y las élites, a quienes se les han multiplicado las fortunas con la pandemia, cuando otros no tienen nada.

“Cuba es un país pobre, bloqueado, hostigado, pero está dando el ejemplo, primero al mandar médicos a la región de Lombardía, en Italia, y ahora a México, además de que hemos logrado en el país controlar el brote. Llevamos varios días sin fallecidos y sin enfermos graves, y la ciencia se puso a buscar tratamientos para elevar el sistema inmunológico de los pacientes, ya que no hay vacunas contra el virus. A nuestra escala pequeñita hemos salvado muchas vidas, y estamos intentando hacer algo que pueda ser aplicado por muchos otros países.

La clave está en cómo enfocarse en una situación de estas dimensiones, ver las cosas de otra manera, para ayudarnos los unos a los otros, y no competir por quién compra más mascarillas o respiradores para quitarle al otro país, ni que la industria farmacéutica siga viendo a los pacientes como clientes.

Prieto explicó que en su país la cultura “está fuertemente subvencionada, y ahora que han bajado de una manera drástica los ingresos de muchos artistas –por ejemplo, los músicos, que tuvieron que cerrar sus salas de concierto–, lo que se ha hecho para apoyar a la comunidad es utilizar un presupuesto extra para respaldar a los artistas que hoy no pueden reunirse con sus públicos.

“Se han organizado casi todos los días conciertos en línea, y también se promueve la lectura por Internet o se prestan libros que se llevan a domicilio. La propia nueva biblioteca Roberto Fernández Retamar está haciendo una importante labor de promoción de la lectura.

Nosotros, que hemos pasado por circunstancias verdaderamente muy duras, nunca nos habíamos visto ante la imposibilidad de reunirnos para ir al teatro, a escuchar música o a una galería. Pero el tema del sustento a los artistas está resuelto con el respaldo del Ministerio de Economía, concluyó el también escritor, autor de la novela El vuelo del gato (1999).