El candidato presidencial ultraderechista amenaza con expulsarlos si gana
Sábado 29 de noviembre de 2025, p. 22
Santiago. La frontera entre Chile y Perú se tornó esta semana en escenario de tensiones crecientes y alcanzó un nivel de gravedad ayer cuando a decenas de migrantes presuntamente irregulares, en su mayoría venezolanos que salían a pie de territorio chileno, se les impidió el ingreso al país vecino por parte de las autoridades peruanas, lo que produjo aglomeraciones, bloqueos y golpes.
El presidente peruano, José Jerí, anunció que desde la medianoche quedaría vigente el estado de emergencia en el Departamento de Tacna, cuya capital del mismo nombre está a 38 kilómetros del límite fronterizo.
“Hoy, antes de las 12 am estará aprobado, publicado y vigente el estado de emergencia en Tacna para reforzar la seguridad en nuestras fronteras”, publicó en X.
Agregó que será “la primera de nuestras fronteras en ser declaradas en emergencia por motivos de migración irregular y seguridad ciudadana”.
La presencia de migrantes creció durante la semana luego de que José Antonio Kast, el candidato presidencial ultraderechista chileno, reiterara que en caso de ganar, expulsará a 300 mil residentes que ingresaron clandestinamente.
Kast aparece como favorito de la segunda vuelta presidencial que disputará el 14 de diciembre con la oficialista Jeannette Jara, quien plantea regularizarlos, pues considera que la expulsión masiva es inviable por la logística que implica y porque es incierto que sean aceptados por un tercer país.
Además, Chile y Venezuela no tienen relaciones diplomáticas ni consulares, por tanto, es imposible realizar coordinaciones de todo tipo, como por ejemplo, para la tramitación de eventuales planes de vuelo para aterrizar en territorio venezolano.
Caracas rompió con Santiago en agosto de 2024 y retiró a su personal, luego de que el presidente chileno Gabriel Boric denunció como fraudulento el resultado oficial de las elecciones venezolanas, en las que resultó ganador Nicolás Maduro.
“Nuestras fronteras son conocidas por ser coladeras; una primera acción concreta es declarar emergencia para que el ejército pueda ayudar a la policía nacional en resguardar y evitar actos irregulares de personas de otras nacionalidades”, había dicho Jerí cuando visitó el sector el domingo pasado.
Las autoridades chilenas permiten el paso por el puesto Chacalluta, bajo su control, pero a menos de un kilómetro hacia el norte, las peruanas bloquean el acceso en el complejo Santa Rosa; los viajeros quedan en un interregno conocido como Línea de la Concordia, donde familias enteras, incluidos menores de edad, han estado soportando a la intemperie el aplastante sol y las heladas madrugadas del desierto de Atacama.
Según declaran a la prensa, tienen la expectativa de ingresar a Perú para seguir el viaje a sus países de origen.
Kast reiteró el viernes que “a los inmigrantes irregulares en Chile les digo que quedan 103 días para que ustedes salgan voluntariamente de nuestra patria. Si no, van a tener que salir después de que yo asuma la Presidencia con lo que tienen, con lo puesto”.
En Santiago, el ministro de Seguridad, Luis Cordero, aseguró que ambos gobiernos están en contacto y que “el propósito central es evitar una crisis humanitaria en la zona”.












