Desean que su medalla de plata inspire a nuevas generaciones

Viernes 29 de agosto de 2025, p. a11
Entre la perseverancia y velocidad de un grupo de mujeres se ha abierto un nuevo panorama para los rarámuris en el deporte: el basquetbol. Con el equipo Mukí Sematí, la comunidad conocida por su resistencia en las carreras de larga distancia le dio hace unos días a México una medalla de plata en el baloncesto femenil de los Juegos Maestros Indígenas; una presea que puede servir como un parteaguas para incluir en nuevas disciplinas a esta población.
“Quiero que esta medalla sirva para inspirar a nuevas generaciones, que haya más gente que se preocupe por nosotros de manera sincera”, mencionó Lorena Díaz, pasante en la carrera de derecho, tras haber sido la capitana del primer equipo de mujeres rarámuris en ganar una presea internacional en basquetbol.
Mukí Sematí –mujer bonita, en tarahumara– fue el nombre del equipo que eligieron las 10 jugadoras para participar en los Juegos Maestros Indígenas de Ottawa, donde alcanzaron la final y enfrentaron al representante de Nueva Zelanda. Ahora, ese conjunto ha sido histórico y abre puertas para que en un futuro otras basquetbolistas de esta comunidad se sumen a la posibilidad de replicar la hazaña.
El proyecto nació bajo la idea de Sergio Hernández, entrenador de atletismo de alto rendimiento. El estratega ya había participado con corredores en ediciones anteriores de los Juegos Maestros Indígenas y después de que la presidenta Claudia Sheinbaum nombró 2025 como el Año de la Mujer Indígena pensó en un equipo que fuera incluyente.
La idea principal era impulsar a las rarámuris en nuevas disciplinas, sobre todo al lamentar que mucha “gente se ha aprovechado” de la resistencia de varios corredores de las montañas. “Muchas veces los llevan a competencias sólo por un kilo de maíz y luego losabandonan.
“Es una lucha permanente para que se deje de abusar de ellos y tengan realmente lo importante: un reconocimiento en beneficio del deporte, porque la carrera es algo ancestral de ellos. Por eso, no debemos permitir ese tipo de explotación”, indicó.
Así, al recordar a los niños triquis de Oaxaca que también han robado reflectores en canchas internacionales, Hernández se inspiró para formar a un plantel de basquetbol integrado por mujeres rarámuris, al tiempo que contactó a la entrenadora Vanessa García, quien tiene experiencia al trabajar con equipos de comunidades indígenas.
De entrenamiento lúdico a uno más formal
“Estaba sorprendida porque nadie había volteado a ver a esa comunidad y ellos también participan en torneos mestizos. Nuestra ventaja siempre fue la rapidez, la altura no, no traemos altura, había rivales de hasta 1.90 metros. Pero tuvimos esa unión, corazón, ganas y la estrategia”, narró Vanessa.
“Tuvimos una planeación muy formal con horarios de entrenamiento, descanso y alimentación. Ahora somos parte de la historia como las primeras en ganar una medalla en basquetbol. Ya hay más muchachas de la comunidad inspirándose que quieren entrenar”, agregó.
Para Elena Cruz, Mukí Sematí también ha sido un proyecto que cambia sus aspiraciones, pues pasó de hacer un entrenamiento lúdico a uno más formal. “En el primer juego en Canadá me sentí muy nerviosa, pero después dije, vamos a echarle ganas, vamos con todo. Sé que me falta mejorar muchas cosas, por eso quiero seguir entrenando”, apuntó.