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Medio ambiente: negligencia y retroceso
E

l segundo debate de los tres candidatos a la Presidencia de la República es el más visto en la historia de México. Lamentablemente, uno de los temas que debieron abordar, el del desarrollo sustentable y el calentamiento global, quedó trunco. Comenzando porque la candidata del prian se dedicó más en insistir en que su principal oponente le respondiera las preguntas que en repetidas ocasiones le ha hecho sobre asuntos fuera de los temas referidos. Aún así, ambas estuvieron de acuerdo en que el país requiere una transición energética de grandes alcances y reducir la generación de gases de invernadero, causantes del cambio climático. Además, se sacó a colación el problema del agua en la Ciudad de México. Y nada más.

El medio ambiente apareció en la agenda gubernamental en 1972, como fruto de la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Humano, celebrada ese año en Estocolmo. Fue la primera a nivel mundial en hacer de la naturaleza un tema importante. Los participantes adoptaron una serie de principios para la gestión racional del medio ambiente, incluido un Plan de Acción para el medio humano.

Gracias a dicha conferencia, esos temas se colocaron en el primer plano de las preocupaciones internacionales y comenzó un diálogo entre los países industrializados y en desarrollo sobre el vínculo entre el crecimiento económico, la contaminación del aire, el agua y los océanos, así como el bienestar de las personas.

México participó en la reunión de Estocolmo y el entonces presidente Luis Echeverría sumó el medio ambiente a las tareas gubernamentales. Celebró, además, un gran encuentro en Cocoyoc al que asistieron especialistas muy destacados a nivel mundial en la materia. Los sexenios siguientes, presididos en cinco ocasiones por candidatos del PRI, dos del PAN y la actual administración, hicieron en su momento promesas de lograr el crecimiento sin deteriorar la naturaleza ni la calidad de vida de la población.

Y para obtener éxito en todo eso se crearon instituciones encargadas de lograrlo lo mejor posible; se aprobaron leyes diversas y se firmaron acuerdos internacionales. Uno de ellos, fundamental, el Protocolo de Kyoto en 1997, para luchar contra el calentamiento global.

Sin embargo, ni la burocracia ambiental ni el Poder Legislativo han cumplido su tarea y, en ciertos casos, su trabajo ha significado un retroceso. Agreguemos la descoordinación entre instituciones federales y los gobiernos estatales y municipales. Dos ejemplos de retroceso extremo: el apoyo a una minería depredadora de recursos naturales y poblaciones, y el que hoy trae al país en crisis: pésima conservación, administración y distribución del agua y, a la vez, su privatización en favor de grandes intereses económicos y políticos. Un dato clave: menos de 10 por ciento de los usuarios registrados en el padrón oficial controlan casi 80 por ciento del agua.

Se trata de un problema que se padece desde los años 50 del siglo pasado, cuando el anárquico proceso de urbanización extendió la mancha de asfalto sobre áreas verdes o agrícolas. En muchas ocasiones, con invasiones ilegales dirigidas por líderes locales del PRI. Los nuevos habitantes de las ciudades de México, Guadalajara y Monterrey, por ejemplo, requirieron del líquido. Y se les dio a cambio de votos, como sucedió con frecuencia en la capital del país y el estado de México.

Pero al cubrir el servicio a los antiguos y nuevos moradores se extrae más líquido del manto freático y a más profundidad. También se recurre a otras fuentes, como el Cutzamala. No obstante, sin recargar el acuífero y perdiendo un tercio del agua inyectada a la red de distribución, además de subsidiar el servicio. Un habitante de las colonias Condesa o Roma paga la mitad de lo que cuesta el agua que llega a su hogar. En resumen, más habitantes, más necesidades de dotación en hogares e industria y menos captación de la abundante agua que traen los huracanes, ciclones y lluvias. El mejor ejemplo de lo anterior es la Cuenca de México, habitada por 30 millones, de los cuales 20 millones viven en el área conurbada, en ciudades de gran importancia: Nezahualcóyotl, Ecatepec y Chalco, por ejemplo.

Hay otros factores que han jugado un papel clave en la crisis ambiental del país y muy especialmente en el del agua. Bien vale la pena exponerlos más adelante.