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El jerarca católico, muy importante en la pacificación de Guerrero
Corresponsal y Reportera
Periódico La Jornada
Martes 30 de abril de 2024, p. 28

Monseñor Salvador Rangel Mendoza, nombrado obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa el 20 de junio de 2015, ha buscado durante casi 10 años dialogar con los grupos de la delincuencia organizada que operan en las zonas Centro y Sierra de Guerrero para frenar la violencia en esas regiones.

El jerarca católico renunció al cargo en febrero de 2022, debido a que llegó a la edad límite de 75 años para el servicio episcopal, por lo que fue nombrado obispo emérito. Rangel Mendoza ha sido un personaje muy importante en la pacificación en la región central guerrerense. Durante varios años ha entablado conversaciones con los grupos criminales que operan en dicho sector y en la Sierra, principalmente con el cártel del Sur, que encabeza Isaac Navarrete, y con Los Ardillos, que dirige Celso Ortega Jiménez.

También se ha acercado a Onésimo Marquina Chapa, alias El Necho, presunto cabecilla del grupo delictivo conocido como Los Tlacos, igualmente conocido como cártel de la Sierra. Junto con otros prelados pactó una tregua entre las agrupaciones que se mantiene hasta el momento.

Sin embargo, su presencia en los ámbitos político y social fue de menos a más a partir de los homicidios de dos sacerdotes en las inmediaciones de la comunidad de Julian-tla, en la carretera Taxco-Iguala, en febrero de 2018, cuando hizo un reproche enérgico a los tres niveles de gobierno.

Los curas asesinados fueron Iván Añorve Jaimes, párroco de La Sagrada Familia, en Las Vigas, municipio de San Marcos, en la Costa Chica; y Germaín Muñoz García, del templo de San Cristóbal, en la localidad Mezcala de la región Centro de la entidad.

Uno de sus asistentes, que solicitó anonimato, dijo vía telefónica que desde entonces, el obispo Rangel Mendoza empezó a recorrer la sierra, desde Chilpancingo, Tlacotepec y Tierra Caliente, además de Mochitlán, Chilapa, Quechultenango y Colotlipa, en el centro de Guerrero.

Recordó que el prelado casi desde su llegada, inició pláticas con los grupos delincuenciales, a partir de los asesinatos de choferes, en la capital, y en otros puntos de la entidad.

Manifestó que las circunstancias lo fueron involucrando, desde 2016 a 2024; es decir, los ocho años de su obispado, y ahora como obispo emérito, continuó las conversaciones con los líderes de diversas bandas criminales.

De igual manera, aseguró que “el acuerdo entre el grupo de Los Tlacos, con el de La familia michoacana, fue uno de sus logros, donde tuvo una participación destacada el sacerdote José Filiberto Velázquez Florencio, quien fungió como mediador. Sabemos que las pláticas llegaron hasta con Los Ardillos, pero no hay más detalles”.

Rememoró que al obispo Salvador Rangel le gusta contar una charla que tuvo con el papa Francisco, quien le dijo: te sacaste la lotería, refiriéndose a la situación de violencia que se vivía en Guerrero.

Don Salvador Rangel fue uno de los primeros obispos del país en anunciar que la amapola ya no era negocio para los campesinos de Guerrero, y que por lo tanto deberían buscarse otras alternativas, pero no secuestros y extorsiones, que han dejado a los pueblos cada vez más pobres, concluyó el informante.