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Nosotros ya no somos los mismos

Comportamiento salvaje del gobierno de Ecuador // Merecido reconocimiento a Raquel Serur // Ni-nis y sí-sís

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▲ Simpatizantes del ex vicepresidente de Ecuador Jorge Glas protestan frente a la Corte de Justicia de su país, que ordenó mantener en prisión al ex funcionario tras su arresto durante la repudiada irrupción en la embajada mexicana en Quito.Foto Ap
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o creo que se llegue a molestar alguna de mis biografiadas (Nancy Cárdenas y Griselda Álvarez), si les robo un poco de espacio y tiempo a las anécdotas que he venido relatando las semanas anteriores y de las que ellas son protagonistas. La verdad es que tengo que desahogar la muina que me han causado dos incidentes acontecidos durante la semana pasada y que han impactado fuertemente a la opinión pública. El primero, no sólo en nuestro país, sino en todas las latitudes. Este se refiere al comportamiento verdaderamente delincuencial y salvaje que ha tenido el gobierno del Ecuador con nuestro país al allanar territorio mexicano (así es mundialmente reconocida la sede de las oficinas de un gobierno extranjero en el territorio de otro, con el que mantiene algún tipo de voluntaria relación). Este estatus convierte ese espacio en territorio inviolable para el país huésped. Nuestra embajadora en Ecuador, además de sus méritos propios, ampliamente recocidos, tiene a su favor circunstancias emocionales, afectivas, que le confirmarían su idoneidad: Raquel Serur fue esposa (hoy viuda) de uno de los pensadores más importantes, por talentosos, de la contemporaneidad: Bolívar Echeverría, ecuatoriano por nacimiento y, por su voluntad y gratitud, nacionalizado mexicano. A Roberto Canseco y Raquel Serur debemos un merecido reconocimiento.

El otro tema se refiere, como antaño se decía, a un asunto de nota roja. Se trata del estúpido, machista, discriminador y sober-bio performance de un joven malandro quien, en perfecto estado de ebriedad (¿será correcto decir, perfecto?), era zarandeado intensamente por una cantidad de espirituosos brebajes que había ingerido y que, evidentemente, habían terminado por chupárselo a él. Aunque evidentemente su vestimenta era de marca, su paupérrimo lenguaje, su flagrante estulticia y su desprecio a un trabajador, así como sus permanentes insultos clasistas, dejaban ver que no se trataba simplemente de un beodo altanero, sino de un junior que encajaba perfectamente en la clasificación y caracterología de un sí-sí (sí pudiente, sí desfachatado, sí explotador, sí vividor de sus congéneres). Una nueva clasificación que identifica a muchos jóvenes de nuestro tiempo, y que contrasta con aquella infame y cruel burla con la que la profería chilanga zahería y vejaba al infeliz adolescente de nuestra ciudad: ni-ni, era la abreviatura con la que la burguesía rastacuera nacional (petulante, adinerada y jactanciosa), calificaba a los mexicanos más carentes de los elementos básicos para una vida de subsistencia. Aunque siempre, eso sí, hermanos en Cristo, por supuesto.

Como siempre, la falta de oficio hace que no logre conciliar lo que quiero con lo que puedo decir en un espacio determinado. Pero en esta ocasión resulta imposible dejar trunco el claro, inteligible alegato con el que este ciudadano en pleno derecho y facultades pronunció a las puertas de un respetable centro popular de sana diversión y esparcimiento. La parte de la perorata del tribuno de marras que yo escuché dura cinco minutos y medio, en los cuales logró pronunciar 390 palabras más o menos entendibles, algunas de ellas son las siguientes: cabrón, 18 veces; pendejo, 24; güevos, 17; puto, 21.

Hay muchas otras perlas para asombro de los lectores como: La puta Constitución les vale madre, pero conformémonos, por hoy, con la versión no confirmada de la comida familiar del día siguiente. Mientras el papá, que es un roquero consumado, entona la canción de Enrique Guzmán y Los Teen Tops El Rock de la cárcel, la mamá reconforta a su querubín: no te preocupes, Juan Pablo, mi líder juvenil nacional, para el 2 de junio nadie se va a acordar de este agravio que te infligieron. Ninguna puerta, ni las de la Basílica, estarán cerradas para el hijo de la Presidenta del país. Nos faltan muchas otras noticias por comentar.

@ortiztejeda