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Una ola de sonidos de México inundó el festival Coachella
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▲ Peso Pluma, entre otros músicos mexicanos, encantó a sus seguidores. En la imagen de abajo, el grupo estadunidense No Doubt.Foto Afp
 
Periódico La Jornada
Lunes 15 de abril de 2024, p. 8

Una ola de sonidos de México mojó las tierras cálidas de la región de Indio, donde desde este fin de semana –y el próximo– se realizó la edición 2024 del festival de Coachella, en ocho escenarios. Nombres como los de Peso Pluma, Santa Fe Klan y Carín León surcaron líneas californianas dejando estela.

Hassan Emilio Kabande Laija, Peso Pluma, la rompió en el estelar del encuentro el viernes. El cantante, oriundo de Jalisco, enfocado en algo que llaman corridos bélicos mezclados con reguetón y otros ruidos emergidos de la música tradicional del norte, encantó a sus seguidores en un festival que se reinventa direccionalmente hacia el ámbito más comercial, a lo que el mercado de la industria musical dicta.

En febrero ganó el Grammy al mejor álbum de música mexicana por Génesis, y ahora cautivó con su estilo único en una presentación en la que interpretó su éxito Lady Gaga, al tiempo que exclamó ¡arriba la cultura mexicana!, arriba los corridos cabrones, arriba México.

Si algo vende, al otro año encabeza el escenario principal de Coachella en el que el idioma español suena cada vez más. Y así, ha basado su éxito en el mercado sonoro, pero también ha expandido el conocimiento de los festival-goers. Durante su presentación, Doble P, como también se conoce a Peso Pluma, que debutó el año pasado en el festival como invitado de Becky G, mostró imágenes de legendarios artistas norteños como Chalino Sánchez, Jenni Rivera, Valentín Elizalde y Los Tucanes de Tijuana, quienes por cierto, ya pisaron uno de estos escenarios.

Además de Peso Pluma, el viernes, en el escenario Sonora, Son Rompe Pera, banda originaria de Naucalpan, estado de México –formada por los hermanos Gama–, llevó su alucinante mezcla de cumbia, punk, sicodelia, ritmos de baile tradicionales de México y Colombia. Interpretaron rolas de sus dos álbumes, Batuco y Chimborazo.

La noche del sábado en el proscenio principal (mismo en el que estuvo Blus y No Doubt), fue la oportunidad para Ángel Jair Quezada Jasso, conocido como Santa Fe Klan, uno de los raperos mexas, quien está dictando desde su irrupción en el underground hasta el ámbito masivo. Estar en un encuentro reconocido no es nuevo para él. Quezada Jasso armó la fiesta en la que no pudo faltar el “viva México cabrones, con la bandera arriba, que se sienta, que empiece el desmadre, la fiesta…” y sonaron sus éxitos.

Ese día, por la tarde, la presencia mexicana lució a través de Girl Ultra, nombre artístico de Mariana de Miguel, cantante y compositora que ha conquistado con su seductora voz, que natural fluyó en su rhythm and blues y soul. Un paralelismo entre nostalgia y vanguardia. Ella ha lanzado tres álbumes de estudio, y se le recuerda como telonera de Alicia Keys.

Un poco más temprano, en el escenario Gobi, la acústica nacional permeaba a través de folk alternativo de Kevin Kaarl, convertido en una de las voces relevantes de su generación. Él hace algo así como rock acústico con un poco de música norteña, lo que lo ha vuelto un fenómeno en la actualidad, pues ya ha realizado giras por varias ciudades de Estados Unidos y Europa.

De Sonora para el mundo

Otro mexicano que partió plaza en el principal tablado del Coachella (donde también estuvieron figuras como Bebe Rexha, J Balvin y Doja Cat), fue el sonorense Carín León, quien fue a imponer su regional mexicano, mismo que brillará el 7 de mayo, cuando, como él anunció, será el abridor de Los Rolling Stones en el concierto que los británicos ofrecerán en Glendale, Arizona.

Otra banda nacional que dejó su esencia fue Latin Mafia, grupo conformado por los hermanos Emilio, Milton y Mike de la Rosa, originarios de Monterrey, Nuevo León, quienes mostraron su proyecto mezcla de reguetón y trap con pop.

Cabe señalar que otros mexicanos han brillado en el encuentro. Hablamos de Café Tacvba. Los satelucos se presentaron en las ediciones de 2003, 2005 y 2015. Los regios de Kinky hicieron bailar hasta a los muertos con sus actuaciones de 2003 y 2004.

Zoé estuvo dos veces también, en 2010 y 2014. Ganó audiencia y el público coreó sus canciones. Porter llegó antes: en 2008. La banda, oriunda de Jalisco, aún era liderada por Juan Son.

También han participado El Instituto Mexicano del Sonido, La superpareja de guitarristas de Rodrigo y Gabriela, Austin TV, Molotov, Caifanes (en el escenario principal, obvio), Julieta Venegas, Ximena Sariñana, Le Butcherettes, Nortec Collective, 3Ball MTY, Hello Seahorse!, Carla Morrison, El Gran Silencio, Los Blenders, Mint Field, Los Angeles Azules (“De Iztapalapa pa’l mundo”), Pachanga Boys, Tucanes de Tijuana, Banda MS, Ed Maverick, Grupo Firme y Natanael Cano y su corrido tumbado.

Cimafunk hace historia

No es mexicano, pero por su origen hizo historia. Se trata de Cimafunk, experimentador de los ritmos caribeños con metales estilo músicos de Misisipi. Erik Alejandro Rodríguez es el primer artista nacido en Cuba en tocar en el festival de Coachella.

Oriundo de Pinar del Río, ofreció un un set cinético con su banda de nueve integrantes, The Tribe, en californiano, dijo a la agencia Afp.

Cimafunk redefine los ritmos tradicionales con influencias de funk, afrobeat y hip hop. Sus frenéticos shows en vivo son una exploración del movimiento y lo físico al ritmo de los metales. Explicó que su música trata sobre el alivio. Exploro lo que siento por dentro, la gente lo recibe y tiene una o dos horas de alivio. Tiene esa hora de felicidad.

Acabó el primer fin de semana de Coachella con la bandera tricolor, dejando marca en el Empire Polo Club, de pueblo Indio donde se incluyó una amplia oferta para todos los gustos, y la asistencia, señalaron los organizadores, que recibieron a más de 125 mil personas por día.