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Criminal acaparamiento de la riqueza
E

s correcto apuntar la mirada al adeudo tributario de Ricardo Salinas Pliego de 63 mil millones de pesos; quien ha de ser uno de los principales personajes a los que bien alude el editorial de La Jornada (17/3/24) que se envanecen por violar la ley y privar a millones de mexicanos de sus derechos humanos.

Pero hay que ver a este individual acaparador de recursos de la nación en un contexto global, histórico y creciente en el que la evasión fiscal es producto de las contradicciones inherentes al capitalismo. Marx sostenía que la acumulación de riqueza en manos de unos pocos a expensas de la mayoría trabajadora era un rasgo básico del capitalismo. La evasión fiscal mediante la cual los ricos eluden contribuir con su parte justa de impuestos socava los servicios públicos y agudiza desigualdades. Desde la perspectiva marxista, la evasión fiscal no constituye sólo una serie de actos individuales de fraude, sino un fenómeno que revela las fallas estructurales del sistema capitalista.

Veamos Estados Unidos (EU). En un reporte de Sarah Anderson, del Institute for Policy Studies (IPS), y de Zachary Tashman y William Rice, de Americans for Tax Fairness, se analizan las ganancias de ejecutivos (CEO) de empresas importantes del país, y exponen cómo la evasión fiscal de las empresas y los paquetes salariales de los ejecutivos se han descontrolado hasta el punto de que un número significativo de grandes empresas estadunidenses están pagando a sus altos ejecutivos más de lo que pagan al gobierno en impuestos federales sobre la renta. Los autores descubren que durante cinco años (2018-22), más de 35 corporaciones pagaron a sus altos mandos más de lo que pagaron en impuestos, entre éstas se incluyen las bien conocidas en México: Ford, Netflix y Tesla. La retribución total a sus ejecutivos mejor pagados alcanza 9 mil 500 millones de dólares; mientras sus impuestos federales combinados fueron de un negativo de mil 800 millones de dólares, es decir, en lugar de pagar impuestos, recibieron rembolsos (https://tinyurl.com/yx5r4r8p).

El reporte agrega que 18 empresas, a pesar de haber tenido ganancias netas durante esos cinco años, pagaron cero dólares en impuestos federales sobre la renta, e incluso recibieron devoluciones del Tesoro, para poder prodigar a sus ejecutivos con un acumulado de 5.3 mil millones de dólares en paquetes de pago. El total de 64 empresas estudiadas registraron ganancias antes de impuestos de 657 mil millones de dólares entre 2018 y 2022, pero pagaron impuestos por sólo 2.8 por ciento (cuando la tasa legal es del 21), mientras pagaron a sus ejecutivos más de 15 mil millones de dólares.

El reporte de Anderson, Tashman y Rice señala que la evasión fiscal de las empresas nos priva de miles de millones de dólares en ingresos empresariales que podrían usarse para reducir los costes y mejorar los servicios para los ciudadanos de a pie. Si las empresas, propiedad casi exclusiva de los ricos, pagaran lo que les toca, los servicios de salud serían más asequibles, se reforzaría la seguridad so­cial, se reduciría el desempleo y la pobreza, disminuiría el desempleo, se podría aumentar el salario de los trabajadores, contratar a más profesores, construir más viviendas y otras inversiones públicas vitales. La evasión fiscal, dicen, contribuye a las enormes diferencias de renta y riqueza del país, que desestabilizan la economía, perturban nuestra sociedad y ponen en peligro nuestra democracia.

Es un reporte en total sintonía con el citado editorial de La Jornada que dice que estos recursos robados a la nación se fugan del país o se dilapidan en mercancías y servicios suntuarios, en vez de aplicarse a programas sociales que han demostrado su efectividad para sacar a las personas de la condición de pobreza. Concluye que los lujosos paquetes de remuneración empresarial y el inadecuado pago de impuestos para retribuir a las sociedades no son fenómenos desvinculados y que hasta que se rompa este ciclo que se refuerza a sí mismo, tendremos un sistema fiscal y de gobierno corporativo que funciona para los altos ejecutivos, y para nadie más. Insta al Congreso de EU a actuar y a aumentar la tasa de impuesto a la renta a 28 por ciento (tan sólo la mitad de los niveles de la era de Obama), lo que generaría 1.3 billones ( trillions) de dólares en nuevos ingresos durante la próxima década.

La evasión fiscal plantea serias implicaciones éticas y en términos de derechos humanos, ya que priva a los gobiernos de recursos para garantizar servicios públicos esenciales como educación, salud y seguridad, afectando desproporcionadamente a los grupos más vulnerables. Combatir la evasión fiscal no sólo es una cuestión económica, sino también una cuestión de justicia social y de terminar con la impunidad y el saqueo que pueblos como el de México y de EU han sufrido durante décadas. Ha contribuido a que desde que comenzó la pandemia del covid, el número de ricos en Estados Unidos con fortunas de más de mil millones de dólares ( billionaires) haya pasado de 614, con fortunas combinadas 2 mil 947 billones ( trillions), a 737 con fortunas de 5 mil 529 ( trillions); un aumento de 87.6 por ciento en sólo cuatro años, según artículo de Chuck Collins y Omar Ocampo, del IPS, con base en Forbes (https://tinyurl.com/344mt3my). Bien dicen que han sido unos cuantos años rudos para la gente en todo el mundo, pero no para estos tipos. Tanto como frenar las guerras y combatir el cambio climático, los estados tienen la obligación de poner fin al criminal acaparamiento de la riqueza mundial haciendo cumplir medidas tributarias justas.