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Infancia y sociedad

Si yo fuera presidenta... (Decálogo 1 y 2)

1. U

n decreto presidencial que dé prioridad a la infancia en presupuestos y programas de gobierno y que haga del cuidado de la niñez un asunto de seguridad nacional. Así podremos actualizar las leyes sobre sus derechos, que hoy son letra muerta; será una convocatoria ética a sociedad y gobierno contra la ceguera y apatía sistemáticas frente a los males que azotan a niños y adolescentes en todo el país. Reformularemos el esquivo los niños son el futuro, para invertir y cuidarlos en su presente. Su nombre es hoy –afirmaba la poeta chilena Gabriela Mistral, con absoluta razón–. Mañana será tarde.

Existe una deuda histórica con la niñez por parte de todos los gobiernos posrevolucionarios, neoliberales y de izquierda. Este lacerante abandono se explica, en primer lugar, por la ignorancia sobre la trascendencia de los primeros años para el futuro del infante. También se explica porque al no ser sujetos de derechos políticos evidentemente los menores no votan, y en mentalidades incultas con pobreza ética eso los hace invisibles. Pero estamos llegando a una situación límite de los daños irreversibles que causan, al conjunto de la sociedad, el hambre, la violencia y la falta de cuidados, de estímulos y de oportunidades tempranas. Los gobernantes están obligados a cambiar la realidad de un país rico con una niñez extremadamente pobre; el despilfarro de costos de la clase política que contrastan con la miseria de escuelas y mala nutrición de la niñez.

2. Un padrón infantil nacional, elaborado por el INEGI, que sirva para guiar el cumplimiento real de los derechos fundamentales de la niñez. Necesitamos un mapa completo que ubique los males de nuestros niños: ¿Cuántos son por grupos de edad? ¿Dónde están? ¿De qué están enfermos? ¿Qué vacunas les faltan? ¿Qué comen? ¿Cuántos niños desnutridos tenemos? ¿Cómo nacen y cómo mueren? ¿Por qué desaparecen? ¿Quién los mata, los viola o los explota? ¿Por qué no están en la escuela? ¿Cuántas nuevas escuelas hacen falta? ¿Cuántos maestros y médicos se necesitan en el medio rural y urbano? ¿Cuántos niños y niñas trabajan en ciudades y en el campo?... Y mucho más, hasta tener toda la información para diseñar hojas de ruta y planear las acciones de escuadrones de rescate de la infancia y de otros diseños… (Continuaré).