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Golea 3-0 a las Chivas

La Máquina pita en el Azteca
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▲ Uriel Antuna, quien aparece sobre su compañero Lorenzo Faravelli, autor del primer tanto, marcó un doblete y como prometió durante la semana no beso el escudo celeste.Foto @LigaBBVAMx
 
Periódico La Jornada
Domingo 3 de marzo de 2024, p. a10

Cuando dos equipos de grandes dimensiones se enfrentan, las sensaciones recorren el amplio espectro que va de la emoción al drama, del suspenso a la euforia y del placer a la histeria. Cualquier partido es más que una simple cita estadística, mucho más en un escenario repleto como el estadio Azteca. Cruz Azul lo hizo ver de forma sencilla. Goleó 3-0 al Guadalajara y corrigió con una actuación brillante una serie de deudas que lo perseguían desde el pasado clásico joven.

Para miles de aficionados celestes, los primeros 45 minutos fueron para guardar en la vitrina de un museo. Con jugadores que representaron mejor que nadie la idea de su entrenador, La Máquina terminó repentinamente con todas las cualidades que habían adornado a Chivas en el torneo. Lorenzo Faravelli, de una noche excepcional, recal-có ese alto grado de compromiso con el 1-0 (7) y los otros dos goles que vinieron después.

El gran mérito del uruguayo fue que marcó el camino en una sola dirección. Era como ver en esencia la idea futbolística del argentino Martín Anselmi, con elementos que daban un paso atrás para apoyarse en sus mediocampistas más rápidos y lograr con ello espacios suficientes en el área del Rebaño. Como ninguno sintió el vértigo de un inmueble encendido, la jugadas del segundo y tercer tanto, con la firma de Uriel Antuna (27 y 33), giraron en torno a la misma secuencia.

Antuna resolvió con los ojos bien abiertos dos descuidos defensivos de Chivas al momento de defender, el último de ellos con error incluido del zaguero Jesús Orozco. Cada golpe de Cruz Azul tuvo un efecto destructor que se extendió hasta las tribunas, donde una multitud, necesitada de evocaciones memoriosas, cantó como nunca el ¡Azul, Azul! ante una gigante marea rojiblanca.

A pesar de varios problemas en el ingreso, muchos de ellos relacionados con el sistema Ticketmaster, más de 67 mil personas con camisetas celestes y rojiblancas colmaron las calles de la colonia Santa Úrsula como si se tratara de una final. “¡Daaale, daaale, daaale Reeebaño!”, cualquier canción valía para quienes pagaron miles de pesos por un boleto sin importar el desgaste, los rayos del Sol y las horas de espera en las largas filas.

Con el 3-0, los jugadores de Chivas miraron más de una vez al técnico Fernando Gago, como esperando alguna solución a todos sus problemas. La respuesta del argentino fue el ingreso de Javier Chicharito Hernández, aclama-do por sus seguidores, pero condenado en diferentes ocasiones por el fuera de juego que tanto domina La Máquina de Anselmi.

Entre más se acercaba el final, el dominio de Cruz Azul dejó de ser tan evidente. No sólo porque Chicharito generó con su sola presencia una preocupación extra para Carlos Salcedo y el portero colombiano Kevin Mier, convertido en figura cada vez que su equi-po lo necesitó bajo los tres postes; sino también por el ingreso de varios jóvenes de fuerzas básicas como Mateo Levy y Mauro Zaleta y, cuya presencia sigue siendo notoria para cerrar encuentros importantes.

Con esta inspirada manera de jugar, las sombras que aparecieron en el camino de La Máquina luego del clásico joven (1-0 contra el América) no volvieron a pesar en la mente de su entrenador ni sus dirigidos. El primer lugar momentáneo de la Liga Mx con 22 puntos es su mayor prueba.