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En los años 80 tuve muchas exposiciones censuradas; era imposible exhibir pezones
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▲ López destacó que la selección de la muestra, realizada por Katnira Bello, abarca varias épocas.Foto cortesía de la artista
 
Periódico La Jornada
Sábado 24 de febrero de 2024, p. 3

En De viento y materia, de la fotógrafa Maritza López, inaugurada ayer en el Museo de Arte Moderno (MAM), la anatomía humana, en específico la masculina, es vista como interpelación poética a la realidad donde la piel, en ocasiones, se convierte en paisajes abstractos o los individuos insinúan narraciones de mundos ilusorios y realidades paralelas, describió Natalia Pollak, directora del recinto.

Está conformada por una selección de 30 imágenes, en blanco y negro y formato mediano, que abarcan poco más de tres décadas, de principios de 1980 a 2014. De acuerdo con Maritza López, autora de las imágenes de los calendarios en los que apareció desnuda la cantante Gloria Trevi entre 1992 y 1996, su interés por la fotografía de desnudo se inició en la década de los años 70, en la revista Eros, encabezada por Guillermo Mendizábal, donde se intentaba hacer fotos en esa condición de mujeres, hombres y parejas.

“Este experimento se había hecho ya en Estados Unidos, con la revista Viva. Los fotógrafos de Eros éramos Aníbal Angulo y yo. Desafortunadamente, por la censura, duramos 10 números, pero se me quedó el virus por ese tipo de fotografía, la cual continué a la par de mi carrera en el fotoperiodismo”, señaló en la apertura de la muestra.

En cualquier momento que me encontraba a algún cómplice adecuado, recurría a mi estudio. Siempre traté de que fuera todo muy cuidado; he sido muy estricta en mis fotografías y en las técnicas de laboratorio; tuve grandes modelos, que fueron bailarines, coreógrafos y artistas visuales.

Destacó que la selección de la muestra, realizada por la curadora Katnira Bello, abarca varias épocas y proviene de otras exposiciones, por lo que consideró que el público podrá apreciar diferentes etapas de su trabajo.

En algún momento, eran cuerpos más estáticos; después, cuando empecé a trabajar con bailarines, eran más en vuelo, colgados... ya nos volvimos locos; luego vino una etapa en que empecé la tendencia a virar las fotografías con diferentes líquidos y les metía letras; o sea, la fotografía intervenida empezó a tomar su lugar.

Maritza López destacó que actualmente prosigue su trabajo dentro de esa línea temática, si bien ahora se ha enfocado en los cuerpos decadentes. Antes apostaba más por la estética clásica (grecolatina). Era muy importante para mí el trabajo de estudio, la iluminación, que todo estuviera perfectamente compuesto e impreso; la academia siempre ha sido muy importante para mí.

Como mujer, acepta que adentrarse en el desnudo, en específico al masculino, tuvo un fuerte impacto, sobre todo en sus inicios, aunque acepta que venía ya preparada desde su experiencia en Eros, en 1974.

En esa publicación “me hice y aprendí a llegar a los cuerpos, a acercarme sin miedo, a moverlos, a tocarlos; pero ya tenía mucha experiencia con los bailarines. Siempre he sido fotógrafa de danza, y los del Ballet Nacional siempre han trabajado conmigo. Entonces, ya tenía esta experiencia.

–¿Hay diferencias de trabajar el desnudo masculino y el femenino?

–Sí, es diferente. La atención en los hombres es distinta; siempre proponen, hacen otras cosas, y en las mujeres es un poco más suave, además de que en ellas ayudan mucho las curvas; entonces, eso siempre suaviza la forma

–¿Cómo enfrentó el peso moral de una sociedad aún muy cerrada?

–Eso ha existido toda la vida, tuvimos muchas exposiciones censuradas; por ejemplo, una en la Alianza Francesa. Hubo varias censuras, era imposible exhibir desnudo y mucho menos vello púbico y pezones.