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Artista propone meditar acerca de la indolencia ante los asesinatos de mujeres

Ximena Alarcón expone en Casa Mérida la instalación Continuum feminicida, que busca representar la magnitud de los crímenes

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▲ El espectador de la instalación deberá andar descalzo sobre caminos de grava blanca rebasados por piedras rojas, las cuales simbolizan cuerpos de mujeres muertas.Foto Ramón Montes de Oca
 
Periódico La Jornada
Martes 6 de febrero de 2024, p. 3

En la instalación Continuum feminicida, la artista Ximena Alarcón, cuyo trabajo se caracteriza por plantear reflexiones respecto de la desigualdad social, la condición de género, el racismo y la empatía, propone tomar conciencia sobre el asesinato de mujeres.

La pieza, compuesta por seis dibujos y una intervención espacial que representa la magnitud de los feminicidios y en la que el público se confrontará con la indiferencia con que son tratados esos crímenes, se presentará a partir de hoy y hasta el 11 de febrero en Casa Mérida Contemporary, como parte de la Semana del Arte.

Sobre Continuum feminicida, Alarcón comenta a La Jornada que el tema, por desgracia, no interesa tanto a la sociedad, sólo a las mujeres. Después de investigar sobre este problema constaté que a la sociedad no le importa tanto, ni a la justicia.

La instalación surgió a partir del caso de Debanhi Escobar en Monterrey, donde las autoridades hicieron responsable a la joven de su muerte. “Cuando leí esa noticia hice un dibujo que empezaba con formas de gotas y que luego iba adquiriendo la imagen de flor, pero en realidad son gotas de sangre o cuerpos de mujeres. Para mí, cada mancha es un cuerpo y toma una dimensión de flor que va cayendo.

Luego, como a los ocho meses de estar dibujando, escuché una entrevista con la historiadora francesa Christelle Taraud, quien dirigió una publicación sobre la historia mundial del feminicidio, desde la prehistoria hasta la actualidad; entonces, decidí dar la dimensión del tiempo hacia el pasado y empecé a dibujar a un costado las mismas formas, pero el contorno en rojo y negro, pensando que la sangre es algo que nunca se quita, explica.

Agrega que el título de la instalación lo debe al texto de la historiadora francesa, quien autorizó su uso. Al leer esa publicación, aprendí que todos los mecanismos de opresión hacia la mujer finalmente son para aniquilarnos de alguna manera, social o físicamente, como personas.

Con el propósito de que el espectador tenga ese momento de reflexión y toma de conciencia sobre la impunidad, la violencia contra las mujeres y los millones de crímenes de odio sexista contra ellas, Ximena Alarcón creó una intervención espacial en la que el visitante deberá circular descalzo sobre caminos de grava que se ven rebasados por piedra de color rojo, en representación de cuerpos de mujeres muertas, con el fin de dar una idea de la magnitud.

Caminar descalzo abre al dolor una conciencia física que se vuelve muy fuerte. La idea de la intervención del espacio es que desde que entres empieces a vivir una de las trayectorias de la grava blanca hasta llegar a la obra principal, que son los dibujos; estar sin zapatos da una dimensión mayor del dolor físico y emocional. Circular por cualquiera de estos caminos se vuelve cada vez más difícil, sostiene la artista.

Para las personas que llegan a caminar sobre el color rojo, dice Alarcón, es como caminar sobre los cuerpos y la memoria de las víctimas, que es lo que hacemos con nuestra indiferencia. Continuum feminicida responde a la necesidad de la creadora de denunciar la falta de interés de la sociedad ante la violencia cotidiana y masiva que nos aqueja e incumbe a todos.

La creadora considera que la discriminación a las mujeres, la desigualdad, la falta de libertad sexual, la lesbofobia y la putofobia son finalmente mecanismos de opresión hacia las mujeres. “Es una misoginia tremenda. Venimos de un mundo completamente patriarcal, en el que todas las normas sociales, religiosas, los monoteísmos, han tenido que ver mucho; el control sobre el cuerpo de las mujeres, que somos dadoras de vida, ha provocado al final un odio muy fuerte.

Nos siguen negando ese derecho tan sencillo a tomar los feminicidios como son: espantosos. La justicia lo sigue negando, los policías también lo niegan y en los medios siguen tratando a la mujer como la culpable. Está normalizada esa violencia, te deshumanizan porque traes minifalda, porque estabas borracha o porque saliste en la noche o no querías planchar la ropa.

En el contexto de la exhibición se realizará el conversatorio Arte y violencia de género, con la participación de Christelle Taraud, Karen Cordero y la artista el 10 de febrero a las 12 horas en Casa Mérida Contemporary (Mérida 94, Roma Norte).