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Ecuador: ¿narcoestado? // Creciente lavado de dinero // Netanyahu, Hitler redivivo

E

cuador terminó por reventar y lo hizo por la vía del narcotráfico, lucrativa actividad en la que, de una u otra forma, ha sido cómplice la clase política-empresarial de aquel país, a la que le resultó muy atractiva –como ha sucedido en otras naciones latinoamericanas– la carretada de dólares generada por esa actividad ilícita, pero permitida en una nación totalmente dolarizada desde 2000, lo que facilita el boyante negocio de la droga.

Con una corrupción galopante, el narcotráfico penetró y engulló al poder del Estado, y no pocas de las instituciones ecuatorianas –públicas y privadas– terminaron al servicio de los cárteles, como sucedió en el sexenio de Genaro García Luna y Felipe Calderón –en ese orden, de acuerdo con la evaluación que hace el ex presidente francés Nicolás Sarkozy– y en cuestión de algunos años en la dolarizada economía de aquel país sudamericano el lavado de dinero del crimen organizado se multiplicó (de 500 millones a alrededor de 4 mil millones, algo así como 3 por ciento del producto interno bruto (PIB), según la información disponible, que suele quedar corta ante la contundente realidad).

Ahora, Ecuador es una nación gobernada por un empresario nacido en Miami, Daniel Noboa (junior de 36 años hijo del magnate Álvaro Noboa –poseedor de la mayor fortuna del país–, cinco veces candidato –fallido– a la Presidencia de ese país), luego del asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio. Es sucesor del banquero Guillermo Lasso, un desastre de mandatario neoliberal, al igual que su antecesor Lenin Moreno, traidor de Rafael Correa, víctima de lawfare; con ambos en Palacio de Carondelet, la crisis de seguridad, la inseguridad, la corrupción y el galopante avance del narcotráfico resultaron más que obvios.

Estaba cantado que, tarde que temprano, estallaría la crisis y terminaría por destaparse la cloaca por la inacción –léase corrupción– de las instituciones del Estado, dada su cooptación por el narcotráfico. Mientras las primeras se desmoronan, el segundo día tras día se fortalece y las consecuencias son más que notorias, con una economía narcodolarizada.

Según el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), presidido por Alfredo Serrano Mancilla, el crecimiento de dinero ilícito en el torrente legal coincide con el proceso de desregularización del sistema financiero y las superlativas tasas de ganancia que reporta la banca ecuatoriana desde 2017. Nuestros hallazgos están en concordancia con análisis periodísticos que aseguran que en el país se lava entre 2 y 5 por ciento del PIB anualmente.

Algo más: “seis años de minimización del Estado y desinstitucionalización del país dejanun saldo desalentador en lo social y lo económi-co: pobreza, violencia e instituciones capturadaspor el narcotráfico. A esta economía del desastre social podemos sumar un efecto paradójico: la “estabilidad macroeconómica del narco”, entendida como la capacidad que tienen los narco-dólares de penetrar en el sistema financiero, aumentar la tasa de ganancia de la banca y dar una falsa estabilidad financiera y monetaria, la cual es discordante con la salud de la economía real (empleo, producción y pobreza). El volumen de recursos disponibles en el sistema financiero ecuatoriano es absolutamente atípico”.

La Celag detalla: “si el sistema financiero ecuatoriano lava una parte de ese dinero, significa que acepta depósitos de clientes con fondos de origen ilícito y luego lo presta como parte de sus actividades de intermediación financiera, con lo que gana intereses. En este contexto es que llama la atención el aumento de las utilidades promedio al año del sistema financiero desde que en 2019 se retornó a una política económica basada en los acuerdos con los organismos multilaterales. El alza en el monto de dinero que el sistema financiero regulariza al año ocurre cuando la actividad económica real ecuatoriana aún no supera el nivel de 2014. En resumen, el sistema financiero de ese país regulariza dine-ro mientras a la economía peor le ha ido”.

Pero algunos cínicos se dicen sorprendidos por la explosiva situación en Ecuador.

Las rebanadas del pastel

Descarado y orondo en su papel de nuevo Hitler, sin que nadie se atreva a detener el genocidio palestino y con el ignominioso apoyo de la Casa Blanca, Benjamin Netanyahu presume que nadie lo detendrá, ni La Haya (Corte Internacional de Justicia), ni el eje del mal ni nadie más. Es una bestia, y la ONU, como siempre, voltea hacia otro lado.

Twitter: @cafevega