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Evocan las contradanzas, habaneras, cuadrillas y jarabes del siglo XIX

Para montar las piezas, Christa Lledías se basó en los recuerdos de su padre y libros decimonónicos

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▲ Escena del espectáculo coreográfico De niñas y flores: Una tertulia mexicana del siglo XIX, que se presentará en el Teatro Raúl Flores Canelo del Centro Nacional de las Artes.Foto cortesía Cenart
 
Periódico La Jornada
Miércoles 13 de diciembre de 2023, p. 4

Montar el espectáculo coreográfico De niñas y flores: Una tertulia mexicana del siglo XIX ha permitido a Christa Lledías rememorar su historia familiar y las veladas que ciertos estratos sociales organizaban, donde la danza jugaba un papel principal. Eran reuniones en las que las personas platicaban, bailaban, recitaban y cantaban; obviamente, daban a conocer su nivel económico y su grado de educación, expresa la directora general de la Compañía de Danza y Teatro Zarambeques y Muecas, que presentará la obra del viernes al domingo en el Centro Nacional de las Artes (Cenart).

Lledías creció, de alguna manera, con los recuerdos del ambiente decimonónico: Mi papá era muy pequeño cuando estalló la guerra cristera y mi abuela encerró a sus nietos en la casa. Para pasar el tiempo y que no vieran el horror que significa la guerra, mi abuela les enseñaba lo que se bailaba en las tertulias, en espera de tiempos mejores.

En De niñas y flores se interpretan contradanzas, habaneras, cuadrillas y jarabes. Estos bailes tienen que ver no sólo con las memorias de la familia de Lledías, sino de todos los que participan en la compañía fundada en 1988, dedicada a la interpretación de la danza histórica mexicana. Cada uno participa con un pedacito de su historia familiar porque finalmente bailar significa que has tenido cierta formación. Al bailar muestras quién eres y quiénes están contigo, es decir, tu familia y tus antepasados.

Para las funciones en el Teatro Raúl Flores Canelo del Cenart, se contará con 10 bailarines en escena, música en vivo con Eloísa Lafuente en la guitarra y Luis Guzmán Pedroza en el piano, así como una narradora.

A Lledías le interesa recuperar esas historias, sobre todo las del siglo XIX, al ser una época crucial para entender lo que sucede en este momento. De alguna manera, desconocemos todo lo que pasó en el XIX. La Revolución mexicana partió la historia. Pasaron cosas, sin embargo, no sabemos realmente qué sucedió, qué hizo nuestra familia, quiénes éramos nosotros, de dónde provenía todo esto. Hay una ruptura con la historia, el pasado, con el siglo XIX, con el universo virreinal.

El espectáculo se llama De niñas y flores porque tiene que ver con el universo femenino, con esta parte que seguimos negando, a pesar del feminismo. ¿Qué pasó con las mujeres, qué decían, creían, sentían, pensaban? Mi abuela rescató a sus niños de todo ese horror por medio de estos bailes e historias. No se trata de negar que pasa algo terrible, pero finalmente te aferras a otras cosas hermosas: a la lectura, la imaginación, con el fin de abrir una posibilidad diferente.

Para montar las piezas, Lledías se basó, entre otros documentos, en Colección de bailes de sala: Y método para aprenderlos sin ausilio de maestro, dedicada a la juventud mexicana (1862), de Domingo Ibarra, libro que consultó en la Biblioteca Nacional. Algunos compañeros y amigos le facilitaron la música que han recopilado.

Las danzas eran enseñadas por maestros. Si tenías mucho dinero, el maestro iba a tu casa, de otra manera acudías a una academia para aprenderlas. Mi papá las conservaba en su memoria. Al encontrar estos documentos y al musicalizar una mazurca, mi papá la escuchó y comentó que su mamá la tocaba al piano y que él había aprendido estas danzas para el cumpleaños de la tía abuela Genoveva que venía de Francia. Mi papá me daba indicaciones respecto de los bailadores, cómo se usaba el abanico o el pañuelo.

El libro de Domingo Ibarra enseña las diferentes coreografías paso por paso. “Me apoyé mucho en la historia de la danza, en la técnica del siglo XIX y cómo se bailaba. Por fortuna tuve profesores que eran especialistas en bailes decimonónicos y ejecuté mucho repertorio de ese siglo, como el ballet Giselle. Todo esto influyó en cómo debían de bailarse. Aunque son los mismos pasos del ballet, obviamente la forma del cuerpo es otra. He tratado de construir a partir de las posibilidades técnicas de la época y sobre todo de lo que mi papá me decía”.

De niñas y flores: Una tertulia mexicana del siglo XIX se presentará el viernes, sábado y domingo en el Teatro Raúl Flores Canelo del Centro Nacional de las Artes (avenida Río Churubusco 79, colonia Country Club).