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Exigen declarar emergencia ambiental

Acuerdan México y EU tratar aguas negras de Tijuana a partir de 2026

Migrantes se quejan de malestares causados por contaminación

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▲ La playa Imperial Beach, en el condado de San Diego, California, permaneció cerrada más de un año debido a que sus aguas están contaminadas.Foto Juan Pablo Guerra / La Jornada Baja California
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▲ Descargas de aguas negras en el río Tijuana, cuyo cauce abarca 4 mil 430 kilómetros, provienen de drenajes irregulares y terminan en las costas. Aunque vecinos han denunciado esta situación ante el ayuntamiento, les respondieron que es responsabilidad de la Comisión Nacional del Agua.Foto Juan Pablo Guerra / La Jornada Baja California
La Jornada Baja California
Periódico La Jornada
Jueves 21 de septiembre de 2023, p. 28

Tijuana, BC., Un lustro de quejas y 582 días consecutivos con las playas de Imperial Beach (condado de San Diego) cerradas por altos niveles de contaminación fecal obligaron a los gobiernos de México y Estados Unidos a acordar cómo procesar los 25 millones de galones diarios (94.5 millones de litros) de aguas negras que Tijuana vierte al mar. Pero eso no ocurrirá antes de 2026; mientras, ambientalistas y políticos de California presionan a su gobierno.

El pasado 14 de septiembre, los 18 alcaldes del condado de San Diego enviaron una carta al gobernador Gavin Newsom, en la cual le piden que declare estado de emergencia por la catástrofe continua que significa recibir las aguas negras del río Tijuana y los años que lleva ese problema.

Los desechos de Tijuana no sólo enturbian el frío Pacífico, el cual comparten ambos países, sino también las relaciones entre vecinos. En febrero de 2017 la ciudad tuvo lluvias atípicas que colapsaron uno de los colectores.

Un río de agua sucia se coló y obligó a las autoridades de San Diego a decretar que las playas no eran aptas para el surf, un deporte con muchos aficionados del otro lado de la frontera.

El daño no fue informado a tiempo a las autoridades estadunidenses por medio de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), y esto hizo que el entonces alcalde de Imperial Beach, el conocido ambientalista y surfista Serge Dedina, denunciara públicamente al entonces gobernador panista Francisco Vega (2013-2019) por negligencia.

Crecimiento desordenado

Hace cinco años los vecinos de la delegación Playas de Tijuana se organizaron en redes sociales para alertar sobre el desarrollo insostenible que provoca el aumento de construcciones verticales y desarrollos inmobiliarios, al margen de planes de desarrollo municipales, nuevas vialidades y servicios básicos.

En el grupo Defendamos Playas de Tijuana es común encontrar imágenes de drenajes irregulares que arrojan sus desechos a las playas, al igual que algunas viviendas que están sobre el malecón. Los vecinos han denunciado esta situación ante el ayuntamiento; sin embargo, les han respondido que ese problema es responsabilidad de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

Una tarde de agosto, Jacinto Bautista paseaba a sus perros por el malecón de Playas de Tijuana y descubrió un desagüe irregular; envió un mensaje a su grupo y sólo recibió por respuesta: Qué terrible. Nos estamos acostumbrando a convivir con las aguas negras, lamentó.

Los problemas que vemos de este lado (mexicano) no son sólo que no sirven las plantas de tratamiento; también están los 20 mil chorritos (de aguas negras) que hay en la costa y los escurrimientos de toda la ciudad, más todo lo que corre por el canal; es muchísima agua sucia, señaló Margarita Díaz, integrante de Proyecto Fronterizo de Educación Ambiental.

De acuerdo con un informe de la CILA de 2020, la demanda de alcantarillado en Tijuana crecía 1.7 por ciento anual y ese año se tenía un rezago de 12 por ciento en la prestación del servicio. Nadie sabía que el auge inmobiliario estaba por desbordarse al año siguiente. En ese reporte también se detalla que 46 por ciento de la red de drenaje ya era obsoleta.

Comité de Playas Limpias sólo es una mesa de café

Por ley, la Comisión Estatal contra Riesgos Sanitarios (Coepris) debe medir los niveles de contaminación una vez al mes. La unidad de medida es la concentración de enterococos (bacteria que se encuentra regularmente en el tubo digestivo y las heces fecales de los seres humanos).

Si se detecta que hay 200 o más enterococos por cada 100 mililitros de agua, indica que se vertieron aguas residuales al mar; entonces la dependencia debe hacer un cierre preventivo y compartir la información para, entre otras medidas, alertar a los usuarios de ambos lados de la frontera. En Tijuana esa tarea corresponde al Comité de Playas Limpias.

En los primeros cuatro meses de 2023 la Coepris sólo ha realizado dos estudios, con el argumento de que las constantes lluvias en el municipio no le permitieron continuarlos. El Comité de Playas Limpias, a decir de la alcaldesa, Montserrat Caballero, es en realidad una mesa de café.

El comité intergubernamental, con participación de la sociedad civil, se formalizó en 2003, pero apenas en 2011 se intentó homogeneizar el trabajo en todo el territorio mexicano con el programa Playas Limpias.

Lo encabeza el presidente municipal y como representante del gobierno federal están la Conagua, en el rol de secretariado técnico y como autoridad responsable de salvaguardar las costas, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y las Secretarías de Marina y Turismo, entre otras.

Antes de llegar al mar, las aguas negras perjudican a los sectores más pobres de la ciudad.

Un río de agua contaminada corre por el Cañón del Alacrán y cruza hacia el estuario del río Tijuana, en el condado de San Diego.

En ese cañón se creó la comunidad conocida como Pequeño Haití. Hoy no hay un solo haitiano (todos son centro y sudamericanos) y ahí se construye uno de los albergues para migrantes más grande del país: Embajadores de Jesús.

El refugio cuenta con espacio para unas mil 400 personas en movilidad. Algunas de ellas empezaron a reportar a principios de agosto dolores estomacales y cefaleas. Para llegar, las personas sortean el agua pestilente que cruza cerca de la estancia y la escuela.

(Con información de la Red de Periodismo del Mar)