Opinión
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Foxadas
L

as foxadas de Fox son modos como las verdades de la oposición se abren paso; emergen completamente desnudas a la superficie de la opinión pública, y así todos nos enteramos: “Ojalá Xóchitl nos cubra esto, que los güevones no caben en el gobierno, y tampoco en el país, ya se acabó que estén recibiendo programas sociales. ‘¡A trabajar, cabrones!’, como dice Xóchitl”; eso expresó Fox con genuina convicción; ya lo vieron y oyeron los mexicanos hasta el último rincón. La mollera de Vicente Fox es estrecha y simple. Con esa testa magnífica le es imposible crear ningún filtro para discriminar entre lo que él cree a pie juntillas y lo que la oposición comparte, pero cree conveniente callar.

El Consejo Mexicano de Negocios (CMN) –el organismo de mayor peso del Consejo Coordinador Empresarial–, derecha de las derechas mexicanas, de­cidió adoptar a Xóchitl Gálvez como su candidata (pues sí, faltaba más). Por tanto, la impuso en el seno de la derecha política conformada por el PRIANRD o el Frente Amplio por México (FAxM) y en su numeroso ejército de intelectuales y replicantes. No deja de ser otra foxada la de Xóchitl: miembro del PAN, favorita del CMN, disfrazada de candidata del pueblo… con una biografía tan fácilmente detectable; una foxada más el garlito de las gelatinas.

Muy sintomático que el CMN y el FAxM hayan decidido construir esa falsa imagen de la Xóchitl gelatinera. De origen humilde, mujer del pueblo, indígena, sencilla y malhablada, es la figura que la oposición ve como buena para ganar votos. Qué claro lo tienen el CMN y el FAxM: la derecha con sus atributos reales es inaceptable para las mayorías. Por eso para las oposiciones es una necesidad disfrazarse de humildes gelatineros. Ahora, despojada la Xóchitl real del ingenuo disfraz, CMN y FAxM se ven en la disyuntiva de competir o no con ella: es una empresaria, es uno de los suyos. Todo aclarado.

Es verdad que el CMN ya había asumido a la Xóchitl real: no esperaban de ella ninguna idea para el futuro gobierno de México y por eso designaron a José Ángel Gurría para pergeñar su próximo hiperneoliberal programa de gobierno; con el programa resuelto, Xóchitl sería el instrumento para ganar los votos y para ocupar la silla presidencial. Ahora la elemental patraña se derrumbó, y contrarreloj deben decidir si continúan con ella.

Además, está el tema de los panistas y los priístas que también quieren: Beatriz Paredes, Enrique de la Madrid, Santiago Creel, y otros eminentes políticos como Miguel Ángel Mancera, Francisco Javier García Cabeza de Vaca o Gabriel Quadri. Deben decidir pronto. Con Xóchitl o con otro candidato. Su método de selección está en marcha, pero deben decidir ya lo que va a decidir su método. Con una candidata fingida, ya no se pudo. Aún puede ser Xóchitl, pero sin piel de oveja: el huipil no engaña si es ella quien lo porta. Pero puede ser con su piel verdadera: una empresaria enriquecida mediante corrupción y tráfico de influencias, según la acusación que tiene encima.

Ya tuvimos como presidente a un gerente cocacolero. Ahora nos proponen a una gerenta de aire acondicionado, albañilería con tabla roca y tecnologías digitales para edificios inteligentes: el mundo de los que engatusan con los espejitos del siglo XXI. La señora X, además, dice ser xingona, xambeadora y luxona, según las magistrales ideas que publica en redes sociales. Este país no está más para las x de Fox, de Claudio X., de FAxM, o de Xóchitl.

Cada día salen a la luz nuevos actos de la infinita corrupción de los políticos que conformaron los gobiernos del PRIANRD. A todos, tirios y troyanos, nos consta: asistimos a la exhibición cotidiana de una cadena, eslabón tras eslabón, de una corrupción inconmensurable. Corrupción con cientos de miles, con millones, o con miles de millones de pesos o de dólares. Robo vil de los bienes comunes de los mexicanos, incluidos los pobres entre los pobres. Latrocinio envilecido de los recursos públicos que había sido normalizado. Atracar las arcas públicas era parte de la cultura, decía ese otro genio, Enrique Peña Nieto. Atracar es pensamiento neoliberal mexicano en estado puro. Esos son lo que sueñan con regresar con todo y Xóchitl y, como era de esperarse, dan inicio a su campaña política cometiendo fraude al intentar vender (palabra favorita de los neoliberales) a una candidata cuyos atributos reales son los que ahora conocemos.

La candidata X en ciernes, con el disfraz en el suelo, se halla explicablemente desconcertada a la espera de que los jefes del FAxM le digan cómo o por dónde; está a la espera de las brillantes luces de esos hombres preclaros de la política, Marko, Alito y Chucho, que a su vez las recibirán de los jefes del CMN: Claudio X. González Laporte, Azcárraga, Bailleres, Antonio del Valle, Bours, Roberto Servitje y demás barones de sangre azul empresarial. Pronto veremos cómo la línea política de estos barones, la que sea, será rápidamente difundida por los medios, los intelectuales y los replicantes de siempre, tan dispuestos a seguir como ejércitos activos del CMN.