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Kiev asegura que impactaron edificios civiles

Nuevo ataque ruso contra objetivos militares ucranios

Descarrila tren de carga por sabotaje a vía férrea en Rusia

Corresponsal
Periódico La Jornada
Martes 2 de mayo de 2023, p. 26

Moscú. En otro ataque nocturno, bombarderos estratégicos rusos lanzaron la madrugada de ayer 18 misiles contra instalaciones de la industria militar ucrania, según el reporte del ministerio ruso de Defensa, en la ciudad de Pavlohrad, región de Dnipropetrovsk, más o menos a 100 kilómetros de la línea del frente, de los cuales la defensa antiaérea ucrania –asegura su mando– derribó 15.

El resultado: misión cumplida: todos los objetivos alcanzados y dificultades para la industria que fabrica armas y municiones, dicen los militares rusos; y del otro lado: 34 civiles heridos, entre ellos tres niños, 19 multifamiliares con daños, 25 casas particulares destruidas, igual que seis escuelas y guarderías y cinco comercios, conforme el gobernador de la región (controlada por Ucrania), Serhiy Lysak.

Horas más tarde, cuando todavía se seguía evaluando en Moscú el daño causado por la explosión el sábado anterior del mayor depósito de petróleo cerca de Sebastopol, Crimea, que abastece a las tropas rusas en Jersón y Zaporiyia, un acto de sabotaje no reivindicado en la región rusa de Briansk, colindante con Ucrania, descarriló un tren de carga.

Entre los 60 vagones que llevaba, muchos eran cisternas de combustible y el resto con madera, informó –con fotos del lugar de los hechos– en las redes sociales el canal de noticias Baza. La locomotora y los primeros ocho vagones en este momento están volteados y en llamas, precisó.

En el kilómetro 136 del tramo del ferrocarril entre Briansk y Unecha estalló una bomba que hizo descarrillar la locomotora de un tren de carga. No hay heridos. Los servicios técnicos están trabajando en este momento para restablecer el funcionamiento de la vía férrea, dio su versión el gobernador de Briansk, Aleksandr Bogomaz.

Y también en el distrito de Gatchino, región de Leningrado, no lejos de San Petersburgo, una torre de alta tensión cayó ayer por la explosión de un artefacto de fabricación casera. Los artificieros del FSB (Servicio Federal de Seguridad, por sus siglas en ruso) desactivaron otra bomba colocada junto a otra torre, dio a conocer el gobernador de esa región, Aleksandr Drozdenko. El FSB abrió una investigación sobre este acto de terrorismo, agregó el funcionario.

Cónclave en Berlín

Un sector de la oposición al Krem-lin en el exilio –fragmentada por las ambiciones de liderazgo de sus principales figuras e incapaz de articular un programa unificado de acción– se reunió el pasado fin de semana en Berlín y, al menos, adoptó una declaración que incluye el compromiso de no insultarse mientras dure la guerra.

Las semanas recientes estuvieron marcadas por acusaciones y desmentidos entre quienes comparten su rechazo a la política del presidente Vladimir Putin.

Así, por ejemplo, el Fondo de Lucha contra la Corrupción (FBK, por sus siglas en ruso) de Aleksei Navalny, encarcelado en un centro de reclusión con una condena de nueva años y en espera de que comience el enésimo juicio en su contra, acusó al periodista Aleksei Venediktov, ex director de la proscrita emisora Ejo Moskvy, de recibir dinero del alcalde de Moscú, Serguei Sobianin, por legitimar el fraude de la votación por Internet que el aludido habría aceptado como presidente de la comisión de observadores de los comicios municipales en la capital rusa.

Venediktov, que impartía la materia de historia en una escuela secundaria antes de dedicarse al periodismo, no sólo rechazó la grave acusación diciendo que era legítimo cobrar por la edición de revistas sobre la historia de cada uno de los distritos de la capital que la alcaldía distribuía de forma gratuita, sino que arremetió contra uno de los colaboradores más cercanos de Navalny, Leonid Volkov, en el exilio, aseverando –con la fotocopia del documento– que éste firmó una carta a la cúpula de la Unión Europea pidiendo que se levantaran las sanciones contra los magnates del grupo Alfa Bank, cuyas cuentas están congeladas en Gran Bretaña. Que no lo hizo, que siempre sí, que no quiso decir eso y así por el estilo hasta que Volkov pidió perdón y de ese modo acabó su carrera como opositor, renunciando a todos sus cargos.

Otro personaje de la oposición al Kremlin, el ex campeón mundial de ajedrez Gary Kasparov, en reciente entrevista al popular bloguero Yuri Dud, hizo un flaco favor a sus ya ex compañeros de lucha al decir que él, por sus contactos con la élite gobernante en Estados Unidos, debería estar al frente de Rusia cuando caiga Putin y, después de meter orden en el país, ofreció retirarse. Raro es el opositor que no haya roto con Kasparov, sacándole todos sus trapos sucios.

En ese contexto, el ex magnate Mijail Jodorkovsky, quien como presidente de la desaparecida petrolera Yukos llegó a ser el hombre más acaudalado de Rusia y se pasó 10 años en la cárcel por enfrentarse a Putin, convocó a otros exiliados a reunirse en Berlín.

Acordaron abstenerse de participar en conflictos públicos al interior de los movimientos democráticos y contra la guerra y una declaración de cinco puntos, que, resumida, proclama:

La guerra contra Ucrania es criminal y las tropas tienen que salir de los territorios ocupados; el régimen de Putin carece de legitimidad y debe terminar para que Rusia vuelva a ser un país donde se garanticen los derechos y libertades del individuo; es inadmisible practicar una política imperial tanto dentro como fuera del país; deben ser liberados los prisioneros políticos y los de guerra, los desplazados deben poder regresar a sus lugares de origen y los niños, devueltos a sus padres; nuestra solidaridad con quienes a pesar de la represión asumen con valentía posiciones contra Putin y la guerra, y con los decenas de millones que se niegan a ser cómplices de los crímenes del régimen.

La declaración lleva la firma de Mijail Jodorkovsky, Yevgueni Chichvarkin, Boris Zimin, Serguei Aleksachenko, Yulia Latynina, Alfred Koch, Mark Fein, Serguei Guriyev, Dimitri Gudkov, Kiril Rogov, Yelena Lukianova, Andrei Ilarionov y Leonid Gozman, entre otros reconocidos adversarios de la política del Kremlin.

El documento no es un programa de acción y, hasta ahora, no figuran las firmas de apoyo, de Aleksei Navalny ni de ninguno de sus colaboradores del FBK, de Gary Kasparov, de Maksim Katz, de Aleksei Venediktov y de otros connotados opositores.