Política
Ver día anteriorLunes 20 de febrero de 2023Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
 
Nosotros ya no somos los mismos

La danza de las palabras y números // Lo que dice Casablanca // Un fotógrafo afortunado

Foto
Siempre nos quedará París, la frase lapidaria de Rick Blaine a Ilsa Lund, digna de una despedida en ese clásico estrenado hace 80 años.Foto Fotorama sacado de la película
A

petición de una importante fracción de la multitud, la columneta estuvo de acuerdo en alternar sus comentarios sobre cuestiones del actual momento con la reseña de algunos aconteceres ya pasaditos de época y que, por esa misma razón, los no octogenarios ni siquiera sabían de su existencia. Por eso decidimos intercalar tiempos y atender ambas demandas. Pero ahora a la columneta le ha surgido una nueva inquietud que expone brevemente: ¿No les ha sucedido que al leer las noticias se topan con cifras minúsculas a las que no les dan la menor preocupación y otras cuya dimensión les alarma nada más con verlas? Lo números, por lo que se ve, impresionan más por el tamaño en el que se imprimen que por la información que transmiten. Descifrar números es, sin duda, más difícil que traducir palabras. El número 100 será siempre igual, pero las palabras que le sigan harán la diferencia: ¿millas o kilómetros? Intentemos en este espacio dar a las palabras, los números y, en general a los sonidos e imágenes, una justa dimensión en la satisfacción del instinto, el deseo, la necesidad imperiosa de comunicación que tenemos los seres humanos (¿nada más los humanos?) con nuestros semejantes (y aun con quienes no lo sean). Pero sobre todo, dejemos en claro la banalidad de esta disyuntiva, la necesidad de decidir entre diversas opciones de medios, formas, instrumentos de transmisión de ideas y sentimientos. Ninguno de éstos se contrapone, por el contrario, se refuerzan y potencian su mensaje. Cuando Humphrey Bogart en el aeropuerto de Casablanca se despide para siempre de Ingrid Bergman es una secuencia icónica del cine de todos los tiempos. Las palabras evidentemente son innecesarias y sin embargo ella le dice: Te dije que nunca te abandonaría. Y él, al momento de separase para siempre, le responde: Y jamás lo harás.

Se ha convertido en lugar común afirmar que una imagen vale más que mil palabras. Al respecto, mi opinión no es tan definitiva. Entiendo y acepto el sentido de la expresión, pero acoto: en múltiples ocasiones una sola imagen es más expresiva que todo un amplio discurso. Me vienen a la mente algunos ejemplos: el primero es aquel bellísimo rostro de una adolescente afgana encontrada por el fotógrafo Steve McCurry en un campo pakistaní para refugiados, llamado Nasir Bagh. La niña se llamaba Sharbat Gula, tenía 12 años y era de la etnia Pashtún. La fecha del casual encuentro fue en junio de 1984. Recuerda McCurry que desde el primer momento apreció que Sharbat era de bellas facciones, pero sus ojos eran más allá de lo que había conocido. Y no sólo por su transparente color verdemar, sino por su forma, redondez y equilibrio con el resto del rostro. No había en ellos miedo o rechazo, sino curiosidad y, muy justificada desconfianza. Había necesidad de conocer lo que ni siquiera había imaginado, afrontar cualquier riesgo si éste representaba una remota posibilidad de escapar de la bestialidad en donde estaba confinada. Sharbat Gula aceptó posar para la cámara Nikon FM2 que registró la efigie que recorrió el mundo entero y consiguió para su autor los mayores reconocimientos. Diecisiete años después, tras una agotadora búsqueda, Steve localizó a Sharbat Gula y, ¡quién lo creyera!, repitió la foto original. Que sobreviviera es ya lo que llamamos un milagro. Sin palabras, en ninguno de los encuentros, repitió una verdad insoslayable: la violencia degrada y destruye tanto a quien la ejerce como a quien la padece. Las imágenes nos insisten, y cuando éstas son tan abrumadoras, todo alegato sale sobrando. Muchas veces, acepto, así es. Otras ocasiones una quejumbre o una sonora maldición son imprescindibles. Ya lo iremos comprobando.

Por lo pronto, la columneta se permite presentar una propuesta: recolectar para ustedes una especie de numeralia (del latín numeralis). Conjunto de datos estadísticos. Información clara y sencilla de cuestiones de interés colectivo y siempre avalada por la fuente que los emita. Esta sección se alternará con la crónica los acontecimientos cotidianos y las claraboyas de la memoria que permitan recordar importantísimos sucesos de los que ahorita ya no me acuerdo.

Ayúdenme en este esfuerzo por seguir platicando con ustedes y no aburrir a mis vecinos.

@ortiztejeda