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Número 185 Suplemento Informativo de La Jornada Directora General: Carmen Lira Saade Director Fundador: Carlos Payán Velver
Turismo Rural

Comercio Justo y el turismo rural comunitario, abriendo horizontes de posibilidad

Jaquelina Vivanco González y Betzabé Irene Hernández Miguel Coordinadora Mexicana de Pequeños Productores de Comercio Justo

Intercambio y comercio son categorías que denotan distintos fines, uno para satisfacer necesidades usando ventajas comparativas con beneficios tanto para el consumidor como para el productor, y la otra, el comercio, que se reduce a producir para la venta, casi siempre con ventaja para el que concentra la producción o la distribución de un producto. El impacto de intercambiar o de comerciar satisfactores es diferente desde su origen. Un intercambio basado en la solidaridad y el respeto mutuo es contrario a comerciar dentro de una red de valor donde el que tiene la información pertinente y canales de comunicación adecuados tienen mayores opotunidades sobre aquellos que no tienen acceso a dicha información y canales de comercialización.

El sistema de comercio justo promueve un desarrollo estable para los productores excluidos o con grandes desventajas, propósito que la organización de Comercio Justo pretende alcanzar a través de proponer mejores condiciones comerciales a los productores y de otorgar orientación a los consumidores.

Promover un precio mínimo, para que los productores puedan cubrir los costos de producción y planificar sus cultivos, resulta ser el principio para un buen vivir y un adecuado desarrollo rural, un principio que sustenta la organización que, desde hace 30 años, fomenta prácticas comerciales responsables, precios más justos para los productores y un mejor trato a los trabajadores:

“Comercio Justo es una relación de intercambio comercial, basada en el diálogo, la transparencia y el respeto, que busca una mayor equidad en el comercio internacional. Contribuye al desarrollo sostenible ofreciendo mejores condiciones comerciales y asegurando los derechos de los pequeños productores y trabajadores marginados, especialmente los del Sur. Las organizaciones de Comercio Justo, apoyadas por los consumidores, están activamente comprometidas en apoyar a los productores, sensibilizar y desarrollar campañas para conseguir cambios en las reglas y prácticas del comercio internacional convencional.”

La estrategia fundamental del sistema global del Comercio Justo consiste en considerar que el corazón del movimiento de la organización son los productores (as) y trabajadores (as), así como también, reconocer que la justicia social y ambiental se encuentran en el centro de la sostenibilidad (www.fairtrade.net).

La participación de los miembros es fundamental, ésta se realiza a través de redes de productores de América Latina, Asía y África, y con 25 organizaciones de promoción en los países consumidores. La junta directiva es elegida por un periodo de tres años y la integran en un 50% productores de las tres redes (América latina, Asia y África) y otro 50% de las organizaciones que promueven el consumo y otros actores del sistema.

Y es precisamente en este contexto que se sostiene la pregunta: ¿es posible pensar en un turismo rural comunitario justo? Lo anterior pudiera parecer incluso una pregunta casi redundante, en el sentido de que el turismo rural comunitario lo pudiéramos pensar justo per se, sin embargo es importante plantear un esquema que coloque de manera clara los límites y alcances del comercio justo en la actividad turística.

Uno de los beneficios para los productores organizados que venden bajo el sello FAIRTRADE, además de precios más justos, es obtener una prima social; recurso adicional que los consumidores informados pagan de manera por encima del precio del producto. Recurso para las organizaciones de productores destinado a ejecutar planes de desarrollo diseñados a partir de identificación de necesidades y aprobados por ellos. Los criterios sociales basados en el respeto a los derechos humanos y ambientales son transversales en toda la cadena de suministro y al interior de cada organización de comercio justo certificada.

Así, tomando en cuenta que varias organizaciones de pequeños productores de comercio justo tienen también proyectos de turismo rural, es indispensable reflexionar acerca de que el Comercio Justo como esquema le ha permitido a las y los pequeños productores fortalecer sus capacidades, de tal forma que tengan posibilidades de ampliar sus actividades económicas. En este sentido, la opción del turismo rural comunitario se presenta como una de las mas viables, no tanto como una panacea, pero sí como parte de la diversidad productiva que caracteriza a las organizaciones involucradas en el Comercio Justo.

Si bien es cierto que el comercio justo en tanto esquema de certificación no entra completamente al turismo rural comunitario, lo que si es posible destacar es que ha sido un factor coadyuvante para detonar procesos de desarrollo rural que se caracterizan, entre otros factores, por la diversidad de actividades. Bajo esta tesitura, la apuesta va no solo por un turismo rural, sino por un turismo realmente solidario. •