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Transporte público de Pekín y Shenzhen suspende exigencia de prueba negativa de covid a usuarios
 
Periódico La Jornada
Domingo 4 de diciembre de 2022, p. 18

Pekín. Las principales ciudades de China, como Shenzhen y Pekín, ya no requerirán pruebas negativas de covid-19 para tomar el transporte público, anunciaron ayer autoridades del país, como parte de la relajación de las restricciones contra la pandemia.

La disminución de restricciones se produce a pesar de que las infecciones diarias del coronavirus alcanzan niveles casi récord y después de las protestas del fin de semana pasado en todo el país de residentes molestos y cansados con las rígidas medidas preventivas por la pandemia que ahora están entrando en su cuarto año.

El centro de manufactura tecnológica del sur de Shenzhen anunció ayer que los usuarios ya no necesitarán mostrar un resultado negativo en la prueba del covid-19 para utilizar el transporte público o al entrar en farmacias, parques y atracciones turísticas.

Mientras tanto, las autoridades en Pekín informaron el viernes que tampoco se requerirán pruebas para el transporte público a partir del lunes. Sin embargo, todavía se exigirá un resultado negativo obtenido en las últimas 48 horas para ingresar a lugares como centros comerciales, que han reabierto gradualmente con muchos restaurantes y cafeterías que brindan servicios de comida para llevar.

El requisito ha provocado quejas de algunos residentes de Pekín de que, a pesar de que la ciudad ha cerrado muchos centros de pruebas de covid-19, la mayoría de los lugares públicos aún las piden.

El gobierno reportó 33 mil 18 infecciones dentro del país en las últimas 24 horas, incluidas 29 mil 85 sin síntomas.

A medida que el resto del mundo ha aprendido a vivir con el virus, China sigue siendo la única nación importante que aún se apega a una estrategia de cero covid, cuyo objetivo es aislar a todas las personas infectadas. La política, que ha estado vigente desde que comenzó la pandemia, condujo a encierros rápidos y pruebas masivas en todo el país.

China aún impone una cuarentena obligatoria para los viajeros que ingresan a su territorio, incluso cuando sus números de infección son bajos en comparación con su población de mil 400 millones.

Las manifestaciones recientes, las más grandes y amplias en décadas, estallaron el 25 de noviembre después de que un incendio en un edificio de apartamentos en la ciudad noroccidental de Urumqi mató al menos a 10 personas.

Eso desencadenó preguntas airadas en redes sociales sobre si los bomberos o las víctimas que intentaban escapar se hallaron atrapados por puertas cerradas u otros controles antivirus. Las autoridades negaron eso, pero las muertes se convirtieron en un foco de frustración pública.

El país vio varios días de protestas en ciudades como Shanghái y Pekín, con manifestantes exigiendo una relajación de las restricciones por el covid-19 y en algunos casos la renuncia del presidente chino, Xi Jinping.