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Con AMLO, podrá liderar México la política de no alineación

El líder de izquierda se reunió ayer a puerta cerrada con el Presidente en Palacio Nacional

No serán ni Rusia ni Estados Unidos, con su juego perverso, los que van a redefinir la geopolítica. Serán el cambio climático, las sequías y las migraciones los factores que cambiarán al mundo

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▲ El político francés Jean-Luc Mélenchon, líder del movimiento Francia Insumisa, conversó con La Jornada, en ocasión de su visita a México.Foto Roberto García Ortiz
 
Periódico La Jornada
Viernes 15 de julio de 2022, p. 4

Jean-Luc Mélenchon, líder del partido Francia Insumisa, propone nuevas ideas para las agendas de las izquierdas. Plantea, en primer lugar, una política de no alineación, que no se respalde incondicionalmente a ninguna potencia en los conflictos globales. Para esta estrategia, considera a México, con el presidente Andrés Manuel López Obrador en el gobierno, como el país con más peso para impulsar una corriente de esta índole.

“Pero –advierte– no alineamiento no es neutralidad. En Ucrania eso fue posible antes que el presidente Vladimir Putin cruzara la línea roja, invadió. Y cambió la historia del mundo.”

Otra idea es comprender que no son ni Rusia ni Estados Unidos, con su juego perverso, los que van a redefinir la geopolítica. Van a ser –dice convencido– el cambio climático, las sequías y las migraciones los factores que cambiarán al mundo. Si no hemos encontrado como civilización una solución al problema de la migración es porque no hemos formulado bien el problema. De nada sirve ver a los migrantes como bestias: van a migrar de todas maneras.

Filósofo de formación universitaria, parlamentario en las pasadas tres décadas, hoy en día principal figura de la oposición, Mélenchon dice encarnar la política de la ruptura después de años de militar en formaciones de izquierda y aliarse con los comunistas. Los insumisos, explica, “hemos reformulado el pensamiento de izquierda alrededor del tema central, el paradigma del bienestar general humano.

¿Hay lucha de clase? Sí, participamos. Pero tenemos en común la necesidad de enfrentarnos al desafío ecológico. El concepto de bienestar humano no es para diluir el concepto de pensamiento alternativo del colectivismo, sino una fórmula nueva, más amplia. Por eso el primer tema de la agenda es el agua. Y el segundo es la energía.

Mélenchon está de gira en México para un encuentro con AMLO, como le gusta llamar a López Obrador. Antes de la entrevista con La Jornada se preocupa por prenderse en la solapa el pequeño triángulo rojo, emblema con el que se identifica. Cuenta que en los campos de concentración nazis, a los presos políticos y sindicalistas les ponían esos triángulos para distinguirlos de los judíos, los gitanos, los homosexuales. Pero en el primer Primero de Mayo después de la guerra, los obreros franceses salieron a marchar, tomando como insignia eso que ya nunca fue símbolo de la ignominia. Hoy los insumisos lo portan con orgullo.

La nacionalización, una farsa

–A propósito del tema de la energía, la iniciativa el gobierno francés de nacionalizar el sistema de producción de electricidad levantó aquí entusiasmo en los sectores progresistas.

–En Francia es una farsa, una trampa. No tiene nada que ver con lo que se está haciendo aquí en México, que se trata de renacionalizar la electricidad para beneficiar a las mayorías y para garantizar la independencia. Lo que hizo (el presidente Emmanuel) Macron no tiene nada que ver.

Explica: “La empresa Energía de Francia (EDF), privatizada en partes, hoy está en crisis estructural. En mi país la energía nuclear es la mayor productora. No somos independientes; Francia no tiene las materias primas. Tenemos que ir a buscarla. Y la buscamos a veces con las fuerzas armadas, como lo hemos hecho en África y también en Azerbaiyán, donde gobierna un tirano al que apoyamos. Con sus 59 reactores nucleares, es una empresa que tiene más de 10 años de retraso en la construcción de las nuevas plantas.

Macron propuso renacionalizar lo nuclear y privatizar lo de energías renovables. La industria nuclear tiene una deuda grandísima. Es decir, colectivizar esa deuda, que van a terminar por pagar los franceses. Por eso decimos que es una trampa. Vamos a intentar que no se apruebe en el Congreso.

–¿Cuál es la alternativa para Francia, entonces?

–La energía solar (los paneles no son tan ecológicos) y la eólica son alternativas buenas, pero no suficientes. Está la opción del movimiento del mar. Francia ya empezó a desarrollar esa tecnología. Si yo hubiera sido presidente, eso es lo primero que hubiera hecho. Perfeccionar las tecnologías para aprovechar mejor. ¿Quién lo puede financiar? Sólo una empresa pública tiene ese dinero. El capital privado no puede financiarlo porque se necesita mucho tiempo para hacer negocio.

Rusia cruzó la línea roja

–Proponía usted una diplomacia radical y un movimiento de no alineamiento. En el nuevo contexto de la guerra con Ucrania, ¿cómo puede desarrollarse?

–El no alineamiento no quiere decir neutralidad. No nos alineamos automáticamente a ningún campo en conflicto. No estamos con Estados Unidos frente a cualquiera de sus muchos enemigos, sea Rusia, China o quien sea. Antes de la invasión rusa a Ucrania, siempre sostuve que Ucrania no debía entrar a la OTAN, las fuerzas atlánticas no tenían que acercarse tanto a la frontera rusa. A cambio de eso, Rusia no podía tampoco cruzar su frontera y entrar en Ucrania. Hay una línea roja que no debía cruzarse.

“Rusia cruzó la línea roja. Y provocó un desastre total. Antes en Europa se discutía cuales debían ser los mecanismos de defensa de la OTAN, ya no. Hay consenso con la guerra. Y no es un pretexto, es una realidad.

“En el momento en que Rusia entra a Ucrania, cambia la historia del mundo. El presidente Putin no sé si perdió su sangre fría o es un ser irracional, pero precipitó un realineamiento en el mundo. Ha agravado de manera increíble la dependencia de Europa al gas y el petróleo de Estados Unidos.

Nosotros, los luchadores por la paz, estábamos trabajando para que Rusia fuera un socio y un interlocutor de Europa, porque pertenecemos al mismo espacio cultural del continente. Ya no. Después de la crisis, no apoyamos a Putin. Nunca vamos a apoyar una respuesta de guerra.

–En este momento nada parece apuntar hacia un diálogo. Predomina la voluntad de hacer la guerra en Ucrania y apoyarla.

–Para terminar la guerra, te lo digo como francés, sólo hay una solución: que salgan los rusos de Ucrania. Nunca vamos a aceptar la guerra y la ocupación como una forma de resolver los problemas.

Migraciones y cambio climático

Y es un juego perverso entre Estados Unidos y Rusia. Cada uno ve por sus intereses reorganizando la geopolítica mundial, pero con una fórmula del siglo XX. Lo que va a determinar la geopolítica mundial es el cambio climático. Cuando la gente empieza a huir de una sequía no hay frontera que la pare.

–Esto nos lleva a otro tema. La era de las migraciones. Son imparables los flujos de personas, y son muy cruentos los cruces de las fronteras. Melilla y Texas son los episodios más recientes.

–Nosotros los europeos somos los principales saqueadores de África, pero cuando millones de personas empobrecidas se ponen en movimiento hacia Europa a través del Mediterráneo, los detenemos, los dejamos morir, que se ahoguen. El Mediterráneo es una vergüenza: el cementerio más grande del mundo a las puertas del continente más rico del mundo.

“Racionalmente no tenemos ninguna respuesta. La migración debemos tratarla de otra manera si queremos pensar en la civilización humana. Yo defiendo mucho la idea de la criollización, que no es lo mismo que mestizaje. Yo hablo del florecimiento de una cultura común, que ocurre sólo porque vivimos juntos. ¿Sabes cuál es el plato favorito de los franceses? El cuscús árabe. Pero me atacan mucho por eso.

Si no hemos encontrado como civilización una solución al problema de la migración es porque no hemos formulado bien el problema. De nada sirve ver a los migrantes como bestias. Van a migrar de todas maneras.