Número 177 Suplemento Informativo de La Jornada Directora General: Carmen Lira Saade Director Fundador: Carlos Payán Velver
Del parir y otras iluminaciones
Pachamama en parto, figura fue desenterrada en Salta Argentina. Amalia Vargas

Parto andino

Amalia Vargas Universidad Nacional de Artes - Argentina

En Latinoamérica, denominada por nuestros pueblos originarios Abya Yala, Anáhuac, los pueblos comparten tradiciones similares por su relación profunda con la madre Tierra, Pachamama, Coatlicue, Mapu, etcétera. Las culturas andinas, mayas, aztecas, mochicas, guaraníes, lakotas, quechuas, aymaras y muchas otras, muestran diversos gestos y actitudes de sus deidades ancestrales femeninas que parían en posición vertical. En toda la historia podemos encontrar investigaciones arqueológicas y antropológicas con diferentes representaciones de mujeres, deidades en proceso de parto, tanto en cerámicas, mochicas, murales mayas y piedras talladas en diferentes partes del mundo. Esta representación es parte de un arquetipo femenino creador de la vida y de la cultura, que hoy podemos ver representadas en diferentes obras de arte.

Primeras contracciones

Cuando la mujer empieza a tener los primeros dolores del parto es atendida por los familiares más cercanos, la madre, la suegra, vecina o el esposo, quienes inmediatamente convocan al partero o la partera que la atendió; existen casos en el norte de Argentina, de mujeres que dieron a luz sin ayuda de las parteras, recordemos que en esos lugares de la zona de la Puna no hay hospitales cercanos a kilómetros. Muchas prefieren parir en casa por el maltrato de médicos, en algunos casos, o la discriminación que sucede en las zonas de Salta y Jujuy, tanto a kollas, wichis, guaraníes, chulupi, entre otras etnias. Una vez que la parturienta comienza a sentir las primeras contracciones uterinas es atendida en una habitación cerrada, que mantenga el calor, sus ventanas pequeñas son cubiertas con paños de color negro, la posición de la futura mamá va a depender de ella, según su comodidad, de cuclillas o arrodillada, son las posiciones que se utilizan en esta zona.

Es importante ser flexible y respetar los derechos de la parturienta, quien decide la posición de dar a luz al nuevo ser. Hay mujeres que recomiendan una posición determinada, otras dicen que es mejor estar apoyadas en la pared para hacer fuerza y ayudar a la salida del bebé. La partera Qolla nos dijo que es importante tomar las pulsaciones, de esa manera ella registra la pulsación y cuando baja será el momento de que la parturienta dé a luz. Si se presentan dificultades en el parto, la partera procede a frotar para rectificar la mala posición del producto en el vientre; al mismo tiempo se identifica el sexo del feto. Las parteras lo detectan por su posición en la barriga y también por su grado de actividad, según testimonio de la abuela Josefina. Cuando es imilla (mujercita) el vientre es más plano y se mueve poco, y si es llokalla (varón), su barriga está sobresalida (ch´utu) y se mueve mucho. Si se complica el parto, generalmente los vecinos tienen preparado algún auto para recurrir urgente a la salita más cercana.

Alumbramiento (Wachakuy)

De acuerdo con la cosmovisión andina, el alumbramiento del bebé se produce en los días de luna nueva, luna llena o cuarto menguante. La luna llena es el punto máximo de energía durante el ciclo lunar, así que no debería sorprendernos que los nacidos durante esta fase sean personas enérgicas, llenas de vida y creativas. Esto se debe a que la fuerza gravitacional entre la Tierra y la Luna se intensifica, por ello, no es de extrañarse que en luna llena los planes se concreten, los proyectos rindan frutos, y que los nacidos en esta etapa se sientan más inspirados y energizados. Estos conocimientos los manejan los abuelos y las abuelas desde hace miles de años, desde el calendario chakana lunisolar. Es por ello que, en estas lunas, la matrona o partera está más atenta a la salud de la madre y del bebé; ambos, bajo su responsabilidad. Ese día, la curandera prepara una casa caliente, también tiene listo mate caliente de manzanilla, orégano, semilla de linaza, cola de caballo o pepa de zapallo, salvia, etcétera.

De acuerdo a cómo se siente la parturienta, se le hace masaje, se le habla en voz suave, cariñosa y se le prepara física y psicológicamente. Para tener un buen parto, la abuela utiliza las hierbas Kancha rupay u orégano, o Lágrimas de la Virgen (Lobularia maritima, usar la planta entera). Para bebida de cocción, mejorana (Hortensis Moench, usar hojas, fruto de naranja y flores en infusión mezclada con aceite de almendras). Para detener la hemorragia abundante, se da de tomar un cocimiento de agua de higo. Otra hierba que se utiliza para la hemorragia es la chacataya o mate de perejil.

Placenta

Cuando ya fue expulsada la placenta, se junta agua de río, se lava en una fuente, el agua debe ser clara y corriente para que el bebé tenga un rostro radiante y fresco. Además, con la idea de limpiar la salud de la madre, entierran bajo tierra la placenta, si fue una niña se le entierra debajo del horno de barro, para que se mantenga calentita y no se enfríe; en otras regiones se entierran dentro de la casa, como señal de buen augurio, para que siempre esté llena de bienes; y si la placenta es de un niño, se entierra fuera de la casa, como símbolo del guardián de la familia. Creo que, como mujeres, debemos seguir estudiando nuestras tradiciones, no sólo desde la ritualidad sino, también, desde lo científico, ya que lo que se usaba antiguamente es todavía eficaz, vive y pervive. •

Nacimiento pacha. Amalia Vargas