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Energía y contención
L

a energía ha sido, dentro del aparato productivo del país, el motor principal del desarrollo. No sólo porque implica la fuerza que lo empuja y sostiene, sino porque conlleva un conjunto de valores que hacen de la energía simiente de independencia y garante soberano. Es por este conjunto de motivos que se le debe apreciar con la indispensable dignidad. Asentarla con firmeza, como es obligado, induce una serie mayúscula de consecuencias para nada despreciables y sí, por lo demás, convenientes para una eficaz reproducción del resto del sistema. Bien se puede decir que la industria energética puede contemplarse, también y por propio derecho, como un muro de contención contra las fuerzas inflacionarias que aquejan, en determinados momentos, a una economía cualquiera. Aunque pueda, al mismo tiempo, ser uno de los propulsores del efecto contrario. Es decir, convertirse en agente fundamental de un dañino fenómeno inflacionario. Eso, precisamente, sucede en el mundo actual y del que nuestra vida organizada es notable excepción.

En el México actual, la energía ha sido un efectivo antídoto antin­flacionario durante los tres años de esta administración. Y lo ha sido porque fue pensada y decidida para que actuara como tal. Es por eso que, en una medición de los efectos que acarrea su actuación, comparada con la obtenida entre varias naciones, la energía mexicana haya sido, la de más baja participación en la escalada de precios, entre una treintena de países, según medida publicada por la OCDE. En efecto, durante los meses de febrero y marzo, en comparación con lo sucedido en esos mismos meses del año anterior, la inflación inducida por la energía, en México, fue la que menos contribuyó (un magro 5.3 por ciento) al desatado fenómeno que aqueja a varias economías importantes. Trátese de la zona euro, donde contribuyó con 44 por ciento, o de la aventajada Unión Europea en conjunto, donde lo hizo en 40 por ciento. En la misma OCDE aquejada por un impacto de 33.7 por ciento y que incluyó al crucial G-7 con 32 por ciento. Se estudiaron, además, los efectos que la energía produjo en la inflación de economías de países como Letonia, 31 por ciento; Costa Rica (21.3), Suiza (20.7), Corea del Sur (19.8); Nueva Zelanda (18.2); Islandia (14.5) o Eslovenia (8.7) y Hungría (6.8). En México, en cambio, la inflación fue impulsada, entre estos febrero y marzo de 2022 en sólo 5.3 por ciento

¿A que se debió tan marginal impacto? Sin duda al trabajo de vigilancia y control llevado a cabo en varios renglones simultáneos. Todos bajo el mando gubernamental y acorde con eficaces políticas públicas. Por esto debe entenderse acuerdos para fijar las tarifas eléctricas adoptadas por CFE para el cobro de sus servicios y productos. Intervienen en este proceso tanto la Secretaría de Hacienda, que modula el subsidio con la Secretaría de Energía como autoridad en el ramo y la CRE que, mes con mes, acude armada con un determinado parámetro de inflación aceptable. Este arduo trámite se aplica durante todos los meses del año y donde los incrementos permanecen, por determinación obligada, por debajo de la inflación registrada por el Inegi.

En adición a este complejo método de concertación se ha diseñado otro adicional. Uno que implica al gas LP, de muy extendido uso en el país. Para actuar, con efectividad, sobre una industria, anteriormente dejada a la intemperie en sus deformadas actividades, se emplearon varios cursos de acción. Primero se trabajó en una precisa formulación matemática, aceptada por los actores del medio. Esto permitió el establecer precios tope semanales que fueron comunicados de inmediato a los afectados: todos los permisionarios de gas LP registrados ante la CRE. El objetivo fue la reducción paulatina del desbocado margen de utilidad, asunto que se ha venido cumpliendo semana con semana para beneficio del consumidor y el control de tan vital la industria cuyo ahorro, en su gasto individualizado por hogar, llega a la cifra de 20 mil millones de pesos. Tampoco, a pesar de críticas, se han registrado desabastos del combustible en todo el periodo. Por último, el sacrificio impositivo de la hacienda pública, en todos los petrolíferos (gasolinas y diésel) en multimillonarias cantidades, ha mantenido bajos esos precios sin recurrir a endeudamiento. Se vienen sorteando, de esta singular manera, las presiones derivadas de una guerra injusta y de castigos que obedecen a la geopolítica de imperios.

Se viene cumpliendo así con la pretensión de incidir en la mejoría de la calidad de vida de los ciudadanos a la par de integrar una industria pivote del desarrollo equilibrado. Logros que no han sido apreciados por algunos sectores de la población. En particular la crítica opositora que no se explica el apoyo de la gente al gobierno actual, a Morena y al Presidente y sí adopta la narrativa de trasnacionales dañinas que enfatizan, tramposamente, el uso de energías limpias.