Número 172 Suplemento Informativo de La Jornada Directora General: Carmen Lira Saade Director Fundador: Carlos Payán Velver
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Zoraida García. Víctor Jurado

Retos en la formación de científicos forenses en la crisis forense que enfrenta México

Zoraida García Castillo Coordinadora de la Licenciatura en Ciencia Forense UNAM

La Licenciatura en Ciencia Forense (LCF) fue creada en el año 2013 por la UNAM, en el seno de la Facultad de Medicina. El plan de estudios se centra en el desarrollo de competencias para la investigación de los hechos posiblemente constitutivos de delito, bajo un enfoque multidisciplinario.

El Científico Forense es capaz de interpretar los hechos, encuadrarlos en el entorno jurídico, valorar la conducencia de los dictámenes periciales, hacer análisis de las buenas prácticas forenses, coadyuvar con los actores jurídicos en su quehacer investigativo y judicial, coordinar equipos de trabajo multidisciplinario, en suma, hacer un trabajo de inteligencia en el estudio de los hechos jurídicamente relevantes.

A un año de haber sido creada la LCF, a punto de inaugurarse las instalaciones que ocuparía la nueva licenciatura, sucedió la desaparición de los 43 normalistas en Ayotzinapa, lo que desveló un grave problema que se encontraba soslayado, pero existía ya en grandes dimensiones en nuestro país: la desaparición de personas, su falta de localización y de identificación. No eran 43, sino miles de personas desaparecidas. Aunque desde 2006 los Servicios Médicos Forenses de todo el país se encontraban rebasados, fue hasta 2019 que se declaró la crisis forense.

¿Qué hacer desde la academia ante este panorama? En la LCF nos identificamos inmediatamente como el sector indicado para formar personas que puedan intervenir en las labores de búsqueda, pero, sobre todo, de localización e identificación de personas, vivas o no. Abrimos líneas de investigación amplias y profundas en temas de identificación de personas y nos adentramos en las metodologías como el análisis de contexto, herramienta multidisciplinaria indispensable hoy día para comprender la comisión sistemática y multifactorial de desapariciones de personas.

Iniciamos la creación de Colecciones Nacionales en osteología, odontología, dactiloscopia, entomología y voz, todas con vocación forense; cuyo propósito es contar con indicadores biométricos y estándares aplicables a la población mexicana y/o a nuestro ámbito territorial, esenciales para la identificación de personas y para la explicación de los hechos en torno a los cuales son encontradas. También se propone generar guías basadas en evidencia científica para temas como la gestión integral de panteones, prospecciones geofísicas, patrones para la identificación biométrica, identificación de las especies entomológicas endémicas de interés forense, estandarización de cálculos post-mortem, estandarización de análisis de carbono 14 (C14) para la estimación de edad en tejidos dentales en individuos mexicanos, entre otros.

Nos hemos aliado con otras instituciones y entidades académicas, nacionales e internacionales, para enriquecer la investigación y el diálogo interdisciplinarios.

Nueve generaciones han pasado por nuestras aulas y cinco de ellas han cubierto el cien por ciento de los créditos. Han prestado su servicio social en instituciones como la Comisión Nacional de Búsqueda (CNB), el Instituto de Ciencias Forenses de la Ciudad de México, la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) o el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses. Varios se insertaron en las filas laborales de la FRG, CNB, CEAV, la Comisión para la Verdad del Caso Ayotzinapa, y el proyecto “Fortalecimiento del Estado de Derecho en México” de la Cooperación Alemana al Desarrollo Sustentable.

Los alumnos de la LCF se forman en las áreas de identificación humana, que son muy variadas, ya sea en sus clases ordinarias, en programas complementarios o en sus estudios de posgrado. Un número significativo de ellos se ha titulado por tesis que abordan temas relativos a la búsqueda e identificación de personas. A la fecha, diez han sido concluidas y 14 están en proceso.

La LCF ha logrado ser un referente nacional e internacional para aglutinar a un buen número de académicos, profesionales y alumnos que están inmersos en los temas de búsqueda y localización de personas.

El mayor desafío en la formación de científicos forenses ha sido su reconocimiento nacional, el cual se ha venido logrando poco a poco, principalmente por las capacidades que los egresados han mostrado. Nos hace falta la cristalización efectiva de la voluntad política de los responsables de estos temas desde el Estado, que se vea reflejada en la creación de plazas, sueldos dignos, inversión en infraestructura y creación de bases de datos biométricos útiles y eficientes, un compromiso efectivo de trabajo colaborativo, intercambio de datos, transparencia y rendición de cuentas. •

Licenciatura en Ciencia Forense. Reyes Farfán Sánchez