La Jornada del campo
18 de julio de 2020 Número 154 Suplemento Informativo de La Jornada Directora General: Carmen Lira Saade Director Fundador: Carlos Payán Velver
HACIA UNA NUEVA REALIDAD RURAL

CONFERENCIA “[email protected] AGRÍCOLAS EN MEDIO DEL COVID-19” La pandemia hace más urgente garantizar los derechos de jornaleros

Redacción

El gobierno de México ha puesto en marcha guías y mecanismos de seguridad y salud para el sector agrícola y la población jornalera agrícola en medio de la pandemia de Covid-19. Sin embargo, la vulnerabilidad y vulnerabilización de estas trabajadoras y trabajadores propicia una situación de muy alto riesgo. Las formas en que se movilizan para llegar a puntos de labor y para el retorno a sus zonas de origen o residencia, y las estrategias que tienen para alojarse no están vigiladas ni controladas.

De acuerdo con el subsecretario de Autosuficiencia Alimentaria de la Secretaría de Agricultura, Víctor Suárez Carrera, el asunto amerita ser abordado en el seno del Grupo Intersectorial de Salud, Alimentación, Medio Ambiente y Competitividad (GISAMAC).

Suárez Carrera afirmó que es una situación que exige acciones inmediatas, con acuerdo entre gobierno, jornaleros, empresarios, defensores de derechos humanos y académicos, para frenar el riesgo ante el covid-19 en estos trabajadores y para emprender una política pública estructural para ellos, pues hasta ahora no existe.

El 8 de julio la Secretaría de Agricultura realizó la vídeo conferencia ”[email protected] agrícolas en medio del covid-19”. Participaron la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde; el director general de Promoción de la Salud de la Secretaría de Salud, Ricardo Cortés Alcalá; la coordinadora de la Red Nacional de Jornaleros y Jornaleras Agrícolas (RNJJA), Isabel Margarita Nemecio; el director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña “Tlachinollan”, Abel Barrera; el director de Driscoll’s para Latinoamérica, Mario Steta, y Gisela Espinosa Damián, académica del Posgrado de Desarrollo Rural de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco.

Víctor Suárez moderó el foro y mencionó que cifras oficiales ubican en 2.2 millones el número de jornaleros, y junto con sus familias suman 5.9 millones de personas. “Una cuarta parte de ellos son de pueblos indígenas. El 30 por ciento son población migrante, salen de sus lugares de origen, caracterizados por ser comunidades indígenas, campesinas y en pobreza extrema… enfrentan grandes rezagos económicos, sociales y de acceso a la salud. Y hoy, en medio de la pandemia esa vulnerabilidad se exacerba”.

Luisa María Alcalde comentó que en el primer trimestre de 2020 la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) registró 3 millones 107 mil 910 personas ocupadas, subordinadas y remuneradas en el sector primario, con 86 por ciento sin acceso a la seguridad social. Dijo que los jornaleros no han hecho cuarentena en la pandemia. Aun en semáforo rojo, la actividad agrícola no ha parado y gracias a ello, y a los jornaleros, el país no ha sufrido desabasto de alimentos.

Para que las personas jornaleras afronten el covid-19 la Secretaría del Trabajo elaboró guías de seguridad y salud en el trabajo para el sector agrícola y la población jornalera y guías de retorno a lugares de origen y programas de movilidad laboral.

Las guías ofrecen recomendaciones prácticas en planeación, capacitación, prevención y monitoreo para los centros de trabajo agrícolas que abarcan actividades como la preparación del terreno, la cosecha, almacenamiento, traslado, y empaque del producto agrícola, incluyendo, en su caso, el manejo de agroquímicos, el uso y mantenimiento de maquinaria, vehículos, tractores, herramientas y equipos agrícolas. Entre esas recomendaciones están las relativas a la promoción de la salud, filtros de control, equipo de protección, además de medidas específicas como el transporte destinado para regresar a las personas jornaleras agrícolas a sus comunidades de origen.

La difusión de las guías, sin embargo, ha sido insuficiente pues no se tiene completa la información de contacto de todos los centros de trabajo agrícola del país.

Ricardo Cortés coincidió en que el tema deberá abordarse en el GISAMAC, instancia que involucra a diversas instituciones de gobierno (Salud, Agricultura, Ambiente, Economía, Bienestar, Educación, Conacyt, entre otras) y de la sociedad civil, como El Poder del Consumidor.

Dijo que el plan de la Ssa en cuanto concluya la Jornada Nacional de Sana Distancia es retomar actividades mitigadas, debido a personal médico que es vulnerable y ha debido estar en cuarentena. Entre esas actividades están las visitas a casa, “en busca de personas con factores de riesgo que pudieran tener un cuadro más grave de coronavirus, y poder controlarlos en su metabolismo, pensando en la diabetes pero también por ejemplo en la hipertensión, enfermedades que aquejan a los jornaleros de San Quintín, Baja California”, dijo al centrar su exposición en el ejemplo en ese lugar altamente poblado por migrantes. Comentó que en 2018 en ese lugar hubo 30 mil casos de pacientes con enfermedades respiratorias agudas, lo cual las hace vulnerables al covid-19.

Abel Barrera expresó preocupación porque no hay autoridad que atienda los puntos de salida y llegada de jornaleros, lo cual impide un seguimiento y atención a esta población en sus tránsitos; tampoco hay registros de empresas que los transportan. Para los jornaleros quedarse en casa no es opción, “o migran o mueren de hambre”, dijo.

Isabel Margarita Nemecio afirmó que muchas de las rutas que siguen los jornaleros no están plenamente identificadas, muchos se mueven por su cuenta y ello limita cualquier observación, guía de vigilancia y apoyo de brigadas de salud, sobre todo cuando las zonas agrícolas alejadas de centros urbanos. Explicó que muchos productores agrícolas de mediana escala, que hoy son los principales reclutadores de jornaleros, no les ofrecen vivienda; entonces grupos familiares se organizan y alquilan viviendas, donde conviven en condiciones de hacinamiento y sin servicios básicos como agua. Se sabe de jornaleros que pernoctan en bodegas. Todo esto se sale del control de las guías de la Secretaría del Trabajo. Y la situación se agudiza pues la mayoría de jornaleros carecen de seguridad social.

Gisela Espinosa consideró que los jornaleros son efectivamente vulnerables, pero, aún más, son vulnerabilizados por los vacíos de atención que sufren. Se centró en las mujeres: ellas son pobres, en muchos casos analfabetas y monolingües, cuando son migrantes temporales además sufren la doble jornada: trabajan en campo y tienen la responsabilidad de cuidado del hogar y la familia.

Mario Steta destacó el papel fundamental que juegan los jornaleros en el rubro de producción y exportación de hortalizas y frutas de México, “sin ellos, este sector no existiría”, dijo, y aplaudió e impulsó la idea de trabajar de manera coordinada con el gobierno y en esquemas de política pública y colaboración a fin de lograr respuestas inmediatas para atender a estos trabajadores y para brindarles una política pública estructural. •