Opinión
Ver día anteriorJueves 21 de mayo de 2020Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
 
México SA

Banca: ¿solución o agio? // Intereses: historias de terror

E

l presidente de la Asociación de Bancos de (en) México, Luis Niño de Rivera, asegura que en esta nueva crisis tales instituciones financieras no son parte del problema, sino de la solución, aunque como bien apunta la Rayuela jornalera de ayer a este personaje: Le faltó precisar que las altas tasas de interés espantan a cualquiera.

En entrevista con La Jornada (Julio Gutiérrez) Niño de Rivera (a la vez presidente de Banco Azteca, propiedad de Ricardo Salinas Pliego, el de los abonos chiquitos y los intereses descomunales) reconoce que debido a la pandemia de Covid-19 la demanda de crédito en el país ha disminuido y el uso de tarjetas de crédito y débito ha caído 46 por ciento en ambos casos, lo cual demuestra que el consumo está prácticamente detenido. Los índices de morosidad podrían incrementarse, pero es labor de las instituciones mantener los niveles de capitalización y liquidez, tal como estaban antes del brote del nuevo coronavirus.

El banquero recuerda que dos meses atrás el sector que representa ofreció el programa de diferimiento de pagos, que fue nuestra respuesta inmediata a la situación que está viviendo el país frente al confinamiento. Hay una enorme falta de liquidez. Lo que tenemos es que más de 4.7 millones de personas se han apegado al programa, y detalla que el sistema que opera en el país cuenta con 600 mil millones de pesos para créditos.

Bien, pero aquí es donde la Rayuela jornalera entra en acción: ¿qué precio deberá pagar quien se anime a solicitar un crédito?, y una vez concluido el citado programa de diferimiento de pago ¿con qué responderá la clientela? Ello, porque resulta abismal –por no decir insultante– la diferencia existente entre inflación, costo de captación y demás indicadores que utiliza la banca y las tasas de interés que cobra a sus usuarios, especialmente en las modernas tiendas de raya, ahora conocidas como tarjetas de crédito.

Por ejemplo, si tras la pandemia alguien se anima a solicitar un crédito personal (este ejercicio es de la Condusef, con información al cierre de abril pasado) de 50 mil pesos, a cubrir en 36 mensualidades, el asunto se convierte en una historia de terror.

¿Cuánto terminaría pagando? Depende el banco y la tasa que aplique, pero de cualquier suerte el resultado es verdaderamente terrorífico, porque en el plazo referido el cliente deberá hacer frente a tasas de interés que van de 66 a 112 por ciento (más IVA), es decir, que por un crédito de 50 mil pesos terminarán pagando entre 83 mil (HSBC, el más barato) y 106 mil pesos (Scotiabank).

Existen otras opciones, como las sociedades financieras de objeto múltiple (Sofom) y las sociedades financieras populares (Sofipo), que otorgan créditos. Por los mismos 50 mil pesos las tasas de interés que cobran van de 62 a 290 por ciento, de tal suerte que el cliente terminaría pagando entre 81 mil y 195 mil pesos.

Pero falta, porque las tarjetas de crédito ejemplifican de qué se trata la solución. De acuerdo con el Inegi, la inflación anualizada fue de 2.15 por ciento al cierre de abril pasado, y en ese mismo mes el costo porcentual promedio de captación (lo que, en promedio, le cuesta a la banca captar recursos del público) fue de 5.3 por ciento, pero las tasas de interés que las instituciones financieras cobran por el uso del dinero de plástico son de agiotaje.

Por ejemplo, tales tasas (más IVA) llegan hasta 83 por ciento en HSBC, 106 en BBVA, 124.5 en Inbursa, 88.3 en Banco Azteca (que preside Niño de Rivera), 92.5 en Citibanamex; 95 en Banorte, 90 en Santander, 84 por ciento en American Express y así por el estilo.

Entonces, ¿les parece que esa es la solución y no el problema?

Las rebanadas del pastel

¿Quién es el maniático que promovió un juicio de amparo para suspender la conferencia cotidiana sobre el Covid-19 que encabeza Hugo López-Gatell? Óscar Davis Hernández Carranza, ex presidente de la Comisión Nacional de Seguridad Social y Salud de la Coparmex, o lo que es lo mismo uno de los sicarios de otro maniático, Gustavo de Hoyos. De cualquier forma, se les apestó.