16 de mayo de 2020 • Número 152 • Suplemento Informativo de La Jornada • Directora General: Carmen Lira Saade • Director Fundador: Carlos Payán Velver

Coronavirus: la vida sigue

CONEVAL Propuestas para enfrentar los impactos económicos de la pandemia

Milton Gabriel Hernández García

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) es un organismo público descentralizado de la Administración Pública Federal, con autonomía y capacidad técnica para generar información objetiva sobre la situación de la política social y la medición de la pobreza en México, cuyo objetivo es mejorar la toma de decisiones en la materia. Sus funciones principales son normar y coordinar la evaluación de la Política Nacional de Desarrollo Social y las políticas, programas y acciones que ejecuten las dependencias públicas, así como establecer los lineamientos y criterios para la definición, identificación y medición de la pobreza, “garantizando la transparencia, objetividad y rigor técnico”.

Según el Coneval, la crisis sanitaria generada por la COVID-19 y sus consecuencias económicas ponen en riesgo el desarrollo social y pueden afectar en mayor medida a los grupos vulnerables de nuestra sociedad. Esa es una de las conclusiones principales del documento que presentó el 11 de mayo, titulado La política social en el contexto de la pandemia por el virus SARS-CoV-2 (COVID-19) en México. Una de las dimensiones de la vulnerabilidad a la que hace referencia el documento tiene que ver con situaciones previamente identificadas y denunciadas por distintas voces, las cuales se han convertido en graves problemas nacionales en las últimas cuatro décadas: “alta prevalencia de diabetes y enfermedades cardiovasculares, precariedad laboral, problemas de acceso al agua y hacinamiento, así como múltiples brechas de acceso a los derechos sociales, como salud, alimentación, educación y vivienda”.

El documento señala que uno de los riesgos más preocupantes no es solo el decrecimiento de la economía, sino el aumento de la pobreza, que podría ser de entre 7.2 y 7.9 %. Esto significaría que entre 6.1 y 10.7 millones de personas podrían llegar en este año a una situación de “pobreza extrema por ingresos”, es decir, no contarían con los recursos suficientes para adquirir los bienes y servicios que precisan para satisfacer sus necesidades básicas (alimentarias y no alimentarias), no pudiendo tener acceso a una nutrición adecuada. La “pobreza laboral” podría llegar hasta 45.8% durante los dos primeros trimestres de 2020, por lo que casi la mitad de la población apenas podría adquirir una canasta alimentaria básica con su ingreso laboral. Además, la población que en 2018 no era pobre ni vulnerable probablemente tenga afectaciones que la lleven a encontrarse en condiciones de pobreza o vulnerabilidad.

Coneval espera que las afectaciones económicas más intensas se observen en las ciudades, por lo que los programas que se dirigen al sector urbano se tornan de mayor relevancia durante la emergencia sanitaria.

Coneval considera que “es necesario desplegar los recursos e instrumentos disponibles para amortiguar el impacto, priorizando a los grupos que enfrentan mayor afectación y presentan mayor vulnerabilidad”. Estos grupos son principalmente las mujeres, los trabajadores tanto del sector formal como del informal, las personas desempleadas y las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPyME), los jornaleros agrícolas, así como niñas y niños cuyo aprendizaje se ve afectado por falta de acceso a las nuevas tecnologías.

Aun cuando el escenario económico es adverso, en el documento se señala que el gobierno de México está implementando 19 programas sociales prioritarios destinados a “apoyar a los sectores más afectados por la pandemia, y se identifican ocho programas sociales como relevantes para atender la pobreza”: 1) Programa de Apoyo Financiero a Microempresas Familiares; 2) Programa de Microcréditos para el Bienestar 3) Becas para el Bienestar Benito Juárez; 4) Beca Universal para Estudiantes de Educación Media Superior; 5) Pensión para el Bienestar de las Personas con Discapacidad Permanente; 6) Programa de Apoyo para el Bienestar de las niñas y niños, hijos de madres trabajadoras; 7) Sembrando Vida y 8) Jóvenes Construyendo el Futuro (JCF).

Coneval considera que la puesta en marcha de estos programas desde antes de la pandemia puede ser de suma importancia para atender la caída en el ingreso de la población en el corto plazo. Sin embargo, para que estos programas sean realmente efectivos, es necesario ampliar y fortalecer las medidas emergentes a partir de ellos, así como mejorar su capacidad operativa y asegurar que su focalización sea adecuada. Se plantea también que es prioritario considerar medidas adicionales de atención a quienes pierdan su fuente de ingreso y a los sectores urbanos más expuestos.

Desde la perspectiva de Coneval es necesario incrementar la cobertura de estos programas. El escenario mínimo deseable es que aumentaran un 30%, con lo que “se apoyaría a 2,815,133 beneficiarios, requiriendo $41,681.1 millones de pesos adicionales al presupuesto ejercido, por lo que el presupuesto total requerido sería de $198,209.4 millones de pesos”. El otro escenario es que tuvieran una cobertura adicional de 8,873,924 de beneficiarios, para lo que se necesitaría un recurso público de “$137,288.1 millones de pesos adicionales al presupuesto ejercido, por lo que se requeriría un presupuesto de $293,816.4 millones de pesos”.

PORCENTAJE DE POBLACIÓN A NIVEL MUNICIPAL CON CARENCIA POR ACCESO A LOS SERVICIOS DE SALUD. MÉXICO, 2015
Fuente: Estimación del CONEVAL con base en el Modelo Estadístico 2015 para la continuidad del MCS-ENIGH y la Encuesta Intercensal 2015.

Coneval espera que las afectaciones económicas más intensas se observen en las ciudades, por lo que los programas que se dirigen al sector urbano se tornan de mayor relevancia durante la emergencia sanitaria. Eso no significa que los impactos negativos en las zonas rurales no serán graves, pero en muchas de ellas existen diferentes niveles de autosuficiencia alimentaria a través de la agricultura campesina, la pesca, la caza y la recolección, lo que ayudará a amortiguar la severidad de la crisis. Sin embargo, es importante señalar que las economías rurales no están desvinculadas de las pequeñas y las grandes urbes, pues una gran cantidad de trabajadores y trabajadoras de las ciudades provienen del campo y están perdiendo su empleo en el trabajo doméstico, la industria de la construcción, el sector turístico o el ámbito informal. Por otro lado, las ciudades son las grandes consumidoras de los productos agropecuarios y lo que está cayendo a causa de la pérdida de los empleos urbanos es precisamente la capacidad de consumo.

En medio de esta crisis, los planteamientos de Coneval son un importante insumo para enfrentar la emergencia, sobre todo las medidas a corto, mediano y largo plazo que se proponen. Por ejemplo, garantizar que las familias mexicanas cuenten con el capital necesario a fin de amortiguar los efectos de la falta de ingresos, reactivar las economías locales, garantizar el derecho a la vivienda y el acceso al agua potable, contar con un padrón único de beneficiarios que permita diseñar estrategias articuladas para la población más vulnerable, consolidar la protección social estableciendo una pensión universal mínima de retiro e invalidez, consolidar el seguro de desempleo, la renta básica ciudadana o el piso mínimo solidario para la población empobrecida y finalmente, construir un sistema de protección social resiliente a eventos críticos como esta pandemia. •