Capital
Ver día anteriorViernes 10 de abril de 2020Ver día siguienteEdiciones anteriores
Servicio Sindicado RSS
Dixio
Meseros aplican receta para sobrevivir a la crisis
Foto
▲ En el parque España, en la colonia Condesa, meseros del restaurante Centro Castellano de Polanco venden empanadas para paliar la caída de sus ingresos.Foto Mónica Bravo
 
Periódico La Jornada
Viernes 10 de abril de 2020, p. 33

La crisis económica ya se asoma en diferentes formas en las calles de la capital. Ahora no son marchas ni plantones que se organizan en las inmediaciones del Zócalo, frente al Palacio Nacional o el Antiguo Palacio del Ayuntamiento.

Con cubrebocas, guantes y mandiles, meseros y cocineros se organizaron para vender empanadas en el parque España, Paseo de la Reforma, Insurgentes y Palmas, a fin de solventar la mala situación económica que viven por la contingencia sanitaria que llevó al cierre temporal del restaurante Centro Castellano ubicado en Polanco, en Miguel Hidalgo.

Justo en el día 15 de la fase dos del periodo de la emergencia, alrededor de 60 personas le tomaron la palabra al dueño del restaurante, dijeron los cinco meseros que ayer les tocó ubicarse en el parque España de la colonia Condesa.

Relataron que el dueño ofreció apoyarlos con los insumos para la elaboración de las empanadas de papa con jamón, chistorra con papa, crema pastelera y jamón ibérico, que ofrecen desde esta semana a la ciudadanía a 10 pesos la pieza.

Una pareja en motoneta, que vive en la colonia Doctores, detuvo su paso justo a la altura de la calle Veracruz para comprar las últimas dos empanadas que quedaban en la charola, pues se trata de apoyarnos entre nosotros, dijo Noemí Salas, quien mencionó que también va ahí, pasándola, pero siempre hay que aprender a sobrevivir, y esto que hacen está bien, hay que apoyar.

Al final del día las ventas de las casi 300 empanadas se divide entre 60 trabajadores, quienes por el momento tienen la promesa de regresar a sus empleos una vez que concluya la emergencia.

La situación de los meseros y cocineros, que dicen tener pérdidas de alrededor de 80 por ciento en sus ingresos, no es la única.

A unos cuantos metros se repite otra historia similar. Benjamín Baltazar, quien vende globos en el parque México, asegura que sus ventas son de cero pesos mientras recuerda que la venta buena de su oficio era justo en los días del periodo vacacional de Semana Santa y el Día del Niño.

Ahora no vende los globos más caros, que son de 100 pesos, ni los más baratos de 30, y en los más de 40 años de dedicarse a la venta de globos no recuerda que le haya pegado tanto una crisis en el bolsillo: Ni cuando pasó lo de la influenza; esa duró sólo unos días.

Otra situación totalmente ajena es la de quienes residen en las colonias Hipódromo y Condesa, que sin perder el glamur salen todos los días a pasear a sus perros. Un joven lleva seis canes, y al preguntarle si es cuidador de perros –como muchos otros que deambulan por la zona–, respondió: No, son míos, todos los días salimos. Vivimos aquí cerca.