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“Sin señas particulares, thriller documental que expone a víctimas y a victimarios”

La película, protagonizada por Mercedes Hernández, se exhibirá en el festival de San Sebastián

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▲ La actriz, productora y narradora, en imágenes tomadas de su página de Facebook.
 
Periódico La Jornada
Miércoles 12 de febrero de 2020, p. 8

Sin señas particulares, de Fernanda Valadez, obtuvo en la edición pasada del festival de cine Sundance un par de reconocimientos: el premio del público y el especial del jurado a mejor guion.

La cinta será exhibida en la próxima edición del festival de San Sebastián, pues fue apoyada por ese encuentro con su iniciativa Cine en Construcción, respaldo que otorga a nuevas producciones y noveles realizadores, como Valadez, quien escribió el texto junto con Astrid Rondero.

Protagonizada por Mercedes Hernández, David Illescas y Juan Jesús Varela, la película muestra el periplo de una mujer llamada Magdalena, quien no ha tenido noticias de su hijo desde hace meses en que se aventuró a cruzar la frontera hacia Estados Unidos. Las autoridades quieren que ella firme el certificado de defunción de su vástago, pero el encuentro con un padre desconsolado, migrante deportado, la hace darse cuenta de que no puede vivir sin conocer el destino del muchacho.

La historia de Magdalena es la que de forma común viven los familiares de migrantes: una odisea en un México violento y sin leyes.

Ni todos sus años de tablas en teatro, en sets de cine y series, han hecho que la protagonista, Mercedes Hernández, actriz, productora y narradora, sienta lo que una madre al despedir a su hijo.

Tras su regreso del mencionado encuentro de cine estadunidense, compartió con La Jornada una experiencia que vivió en el tiempo en que rodó Sin señas particulares, en el estado de Guanajuato.

Cuenta que cuando filmaba allá, continuamente la iba a visitar su hijo, y que el momento más difícil era cuando lo tenía que despedir en la terminal de camiones para que él regresara a la Ciudad de México. Sentía un gran miedo de no volverlo a ver, recuerda.

Me di cuenta de que era como el personaje que estaba haciendo y me dio miedo de imaginarlo. Al ser madre, me sentí muy involucrada en la historia, porque nos da terror que a nuestros hijos les pueda ocurrir algo así, como desaparecer.

Mercedes Hernández debutó en cine en El violín. También ha aparecido De la infancia, Las Aparicio, Ana y Bruno, Belzebuth y Dos veces tú, además de en series, como la de Luis Miguel. En 2014 fue postulada al premio Ariel en la categoría de mejor coactuación femenina por La trisia. Tiene mucha experiencia en obras de teatro y cabaret.

Temas inagotables

Asegura ser una actriz que, para meterse en los personajes, recurre a la vida personal, a los contextos sociales.

“Los temas como los que se manejan en el filme Sin señas particulares pueden ser inagotables, depende del punto de vista del artista que lo presenta. Esta cinta tiene la particularidad de que expone tanto a las víctimas como a los victimarios, si así se les puede llamar a estos últimos, pero no juzga a unos ni a otros. Esa delgada línea de la moralidad no se ve en la película. Además, tiene secuencias que están hechas como de cine de no ficción. También se puede apreciar como un thriller documental, que te dan ganas de seguir viendo por lo impredecible de la historia”.

Eso, en opinión de la actriz, fue lo que captó la gente de Park City, en Utah, ciudad donde se realiza el festival de Sundance, donde vas a esquiar o al cine. Es decir, el auditorio se ha hecho muy cinéfilo.

Con el aplauso contundente, largo y emotivo que recibió la película durante su estreno allá, me di cuenta de que la historia estaba conectando, incluso tras percibir en las butacas esos silencios vivos y la reacción de la gente, destaca Mercedes Hernández.

Para convertirse en esa madre desesperada por buscar a su hijo, la actriz leyó muchas notas e informes. Estuve constantemente cercana al problema, informándome sobre impactos sociales de las víctimas, testimonios.

¿Se puede salir libre de los personajes?– se le pregunta.

–Trato de ser empática con los que me han tocado. En el cine he encarnado a personas que han tenido una vida complicada.

Por ello, revela, “trato de platicar siempre con la gente de producción, desde los del cathering hasta los choferes y eso hace que tenga los pies en la tierra y me ayude a interpretar los papeles. Sigo mi proceso; descanso un tiempo de un proyecto, para luego entusiasmarme con el que viene. Por ejemplo, el que estoy haciendo (una serie para Netflix) es el de una mujer muy cabrona y luchona, fuerte; nada qué ver con el de Magdalena. Otra parte de como somos también las mexicanas. Por eso estoy agradecida de ser actriz”.

La cinta ya tiene un distribuidor en Estados Unidos.