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Crecimiento de 4% en el sexenio // Para salir del hoyo se necesita 6%

C

omo el progreso sin justicia (social) suele ser retroceso, la política económica del presidente López Obrador intentará lograr un crecimiento anual promedio de 4 por ciento, una proporción, si bien insuficiente para las necesidades del país, sí representativa del doble de lo registrado en los seis gobiernos neoliberales.

En días pasados el jefe del Ejecutivo detalló que la meta es alcanzar 4 por ciento de crecimiento anual, algo que en 30 años no se ha registrado(olvidó mencionar el sexenio de Miguel de la Madrid), de tal suerte que urge que la economía reaccione, que camine, porque sencillamente no se puede distribuir lo que no se tiene.

En este último aspecto hay divergencia, puesto que riqueza hay, y mucha, pero se mantiene, como el ingreso, brutalmente concentrada en unas cuantas manos, un logro, por llamarle así, de los seis gobiernos neoliberales.

No hay que olvidar que el equivalente a entre 12 y 15 por ciento del producto interno bruto se concentra en tan solo 17 empresarios mexicanos, marca Forbes, y el restante 85-88 por ciento se reparte (también de manera totalmente asimétrica) entre el resto de los habitantes del país, de tal suerte que sí es posible repartir lo que se tiene.

En el balance, los seis sexenios neoliberales lograron el siguiente resultado (con una desenfrenada reformitis que, sin duda alguna, según decían sus promotores, rápidamente colocaría a México entre las naciones del primer mundo; sería el México moderno) en materia de crecimiento económico anual promedio: Miguel de la Madrid, 0.34 por ciento; Carlos Salinas de Gortari, 3.9; Ernesto Zedillo, 3.5; Vicente Fox, 2.3; Felipe Calderón, 1.9, y enrique Peña Nieto, 2.1.

Sin embargo, otro fue el resultado en el México premoderno (1934-1982), periodo en el que la tasa anual promedio de crecimiento fue de 6 por ciento, en números redondos. En el sexenio de Lázaro Cárdenas, tal avance fue de 4.54 por ciento; Manuel Ávila Camacho, 6.15; Miguel Alemán, 5.8; Adolfo Ruiz Cortines, 6.41; Adolfo López Mateos. 6.41; Gustavo Díaz Ordaz, 6.24; Luis Echeverría, 5.96, y José López Portillo, 6.55.

Ante la raquítica tasa de crecimiento registrada durante el periodo neoliberal, los neoliberales gritaban a los cuatro vientos que el elevado registro en tiempos del México premoderno le salió carísimo al país, porque se logró a costa de un altísimo endeudamiento y creciente corrupción.

Pero tales defensores se muerden la lengua, pues durante el neoliberalismo a la mexicana los dos factores negativos que mencionan no sólo permanecieron, sino que se agravaron sustancialmente, y a estas alturas el endeudamiento y la corrupción están en niveles no registrados. Y, por si fuera poco, el crecimiento brilló por su ausencia.

Sólo como ejemplo (pues el que se cita se registró en los seis gobiernos neoliberales, como se ha documentado en este espacio), si los genios tecnocráticos de la administración peñanietista hubieran cumplido con su propia oferta (hecha pública anualmente, por medio de los Criterios Generales de Política Económica), el promedio anual de crecimiento económico de México entre 2012 y 2018 habría sido de 4.12 por ciento, porque, decían, las reformas –especialmente la energética– aportarían dos puntos porcentuales adicionales que fortalecerán el sólido rumbo económico del país.

En los hechos, con todas las reformas aprobadas y en operación (versión oficial), con Peña Nieto en Los Pinos a duras penas la tasa anual promedio de crecimiento económico fue de 2.1 por ciento, lo que otorga a su gobierno la medalla de bronce en lo que a peores resultados se refiere. La de oro la mantiene Miguel de la Madrid y la de plata corresponde a Felipe Calderón.

Las rebanadas del pastel

Entonces, la oferta de López Obrador en materia de crecimiento resulta espléndida si se le compara con los famélicos resultados de los seis gobiernos previos, pero se queda corta ante las carencias nacionales. Habrá que ver si logra alcanzar dicha cota (4 por ciento), aunque lo recomendable y urgente es que la supere con creces.

Twitter: @cafevega