16 de febrero de 2019     Número 137

Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER

Suplemento Informativo de La Jornada

Necesario, incorporar la voz de los
pescadores al manejo de los recursos del mar

Laura Rodríguez Harker  Directora General de Environmental Defense Fund de México


El sector pesquero requiere de espacios donde pescadores y gobierno dialoguen
y tomen decisiones compartidas.

Para la mayoría de los mexicanos un huachinango o robalo son delicias que comemos en alguna ocasión especial. Pero lo que la mayoría no conocemos es que ese sencillo filete es el fruto de una labor privilegiada, pero también ardua y difícil, de la cual dependen cientos de miles de pescadores de nuestra nación.

Al igual que los campesinos del país, es común escuchar que los pescadores manifiestan preocupación sobre la falta de acceso a servicios, financiamiento y capacitación; la falta de transparencia en la información pública; la prevalencia de procesos burocráticos e incluso la prevalencia de prácticas que restringen su participación en el manejo de sus recursos. Todos estos factores impiden fomentar una gobernanza adecuada en el sector y, por ende, limitan un desarrollo social y económico justo en las comunidades pesqueras del país.

Para revertir esa situación el sector pesquero requiere de espacios donde se pueda dialogar y tomar decisiones juntos, pescadores y gobierno. Estas instituciones y mecanismos de gobernanza deben marcar las reglas con las cuales pescadores conviven con otros pescadores, y también con los recursos naturales de los cuales dependen. No solo tienen la capacidad de fortalecer la voz de los pescadores e involucrarlos en los procesos de toma de decisiones sobre el aprovechamiento de los recursos del mar, sino que abren la puerta a los procesos que la pesca en México necesita para continuar contribuyendo a la seguridad alimentaria y al bienestar social, proporcionando alimentos y empleo a miles de mexicanos.

En México ya existen diferentes esquemas que promueven procesos participativos, entre ellos los Comités Consultivos de Manejo Pesquero, los cuales han demostrado ser particularmente eficientes para promover la gobernanza en las pesquerías. Éstos operan a nivel local y/o regional, pero cuentan con apoyo estatal y federal, factor que permite la formalización y vinculación de sus acuerdos. A diferencia de otros mecanismos que se limitan a objetivos comerciales o a un manejo local, los Comités Consultivos de Manejo Pesquero poseen un ámbito de acción que considera factores económicos, sociales y políticos para establecer un manejo responsable de los recursos pesqueros.

Una pesquería que logró transformarse a partir de la instalación de un Comité Consultivo de Manejo es la de curvina golfina en el Alto Golfo de California. Este Comité es un órgano multiactor donde están representadas autoridades del ámbito federal y estatal (Conapesca, CONANP, Sader -antes Sagarpa- e Inapesca, así como los gobiernos de Baja California y Sonora), el Grupo Técnico Curvina –encargado de generar información científica–, pescadores y organizaciones de la sociedad civil. A casi cuatro años de su formalización, el Comité se ha consolidado como un espacio de discusión y planeación que ha facilitado el co-manejo y la rentabilidad de la pesquería. También ha logrado incorporar los resultados de la investigación científica al manejo de la especie, ha dado paso a una comunicación efectiva y ha abierto canales formales de participación y colaboración con otros actores clave, como las organizaciones de la sociedad civil. Este órgano también ha impulsado la creación de un programa de monitoreo comunitario –formado en su mayoría por mujeres de las comunidades pesqueras– encargado de llevar un registro de capturas y que ha sido fundamental para la toma de decisiones.

La transformación del sector pesquero hacia uno más justo y desarrollado requiere de políticas públicas que impulsen la creación y el fortalecimiento de modelos de gobernanza como los Comités Consultivos de Manejo Pesquero. Aunque ya existen Comités desde el Pacífico Norte hasta Yucatán, necesitamos replicar este modelo que ha mostrado ser exitoso al establecer espacios de participación que permiten a los pescadores ser protagonistas en el manejo sustentable de sus pesquerías. 

Solo así lograremos integrar de manera activa y comprometida a los pescadores y a todos los actores interesados en los procesos de búsqueda de soluciones a los retos del sector. Sentemos juntos las bases para que la pesca siga contribuyendo al bienestar y la alimentación, bajo un enfoque de desarrollo sustentable y participativo en todo México.

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