15 de diciembre de 2018     Número 135

Directora General: CARMEN LIRA SAADE
Director Fundador: CARLOS PAYAN VELVER

Suplemento Informativo de La Jornada

Nutrición desde la tierra

Liliana Ruiz Arregui Investigadora en Ciencias Médicas, Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán  [email protected]


Los huertos también ayudan a combatir la obesidad.

Actualmente la niñez mexicana se está viendo afectada por importantes modificaciones en la forma de alimentarse y en el tipo de actividades que realizan. Las causas de esto son complejas e involucran aspectos políticos, económicos, culturales y sociales. Estos cambios han tenido repercusiones importantes en la salud y la nutrición de lxs niñxs y pueden llegar a tenerlas en su potencial de vida saludable en la edad adulta.

En los pasados 15 años el sobrepeso y obesidad han alcanzado las cifras más altas en la historia. Según la Encuesta Nacional de Nutrición 2016 de Medio Camino (enn mc 2016), 32% de lxs niñxs de 5 a 11 años presentan sobrepeso u obesidad, porcentaje que aumenta conforme avanza la edad hasta 71.2% en la población adulta. El exceso de peso se relaciona con algunos problemas de salud, tanto físicos como emocionales, que pueden llegar a afectar la calidad de vida de las personas.

Dentro de los cambios más importantes en la alimentación está la incorporación de alimentos procesados y ultraprocesados que se encuentran disponibles en gran cantidad y variedad. Estos alimentos tienen ciertas características que invitan a la población a consumirlos, tales como precios accesibles, durabilidad, sabores y olores intensos, buena presentación, gran difusión y disponibilidad hasta en los lugares más remotos. El problema de incluirlos en la alimentación habitual es que contienen una gran cantidad de azúcar, grasa y sal. Su consumo en forma habitual se relaciona con problemas de salud como el sobrepeso y la obesidad, así como con hipertensión, diabetes y problemas del corazón.

Otra característica de la alimentación actual es el bajo consumo de vegetales, pues únicamente 23% de lxs niñxs en edad escolar consume verduras diariamente y 50% de ellos frutas. Los vegetales son alimentos frescos, ricos en vitaminas y minerales, con un alto contenido de fibra y agua que deben formar parte de la alimentación para que ésta sea completa y saludable.


Lxs niñxs cada vez tienen menos contacto con los alimentos en su forma natural.

Lxs niñxs cada vez tienen menos contacto con los alimentos en su forma natural y desconocen su origen, la forma como se producen y las ventajas que tienen para su salud. 

En México las principales acciones llevadas a cabo, como los Lineamientos Generales para el Expendio y Distribución de Alimentos y Bebidas Preparados y Procesados en las Escuelas del Sistema Educativo Nacional, que son obligatorios a partir de 2014 en todas las escuelas de nivel básico, no toman en cuenta la participación de lxs niñxs en el cuidado de su salud y en su forma de alimentarse.

En este contexto surgió el proyecto “Niñas y niños protagonistas del cambio alimentario en un huerto escolar”, como una forma de promover la nutrición desde la tierra, usando los huertos escolares para acercar a las niñas y niños a los alimentos vegetales desde la semilla hasta el plato.

Las actividades se dividen en tres: preparación y cuidado del huerto, actividades didácticas sobre nutrición y salud y preparación de ensaladas con los frutos del huerto. Todas ellas se realizan al aire libre y en el espacio destinado al huerto.

El trabajo en el huerto se inicia con la preparación de la tierra, actividad que demanda un esfuerzo físico y capacidad para trabajar en equipo. Lxs niñxs van descubriendo diferentes tipos de tierra, insectos buenos y no tan buenos para la salud del huerto y las necesidades que tendrán los vegetales para crecer y convertirse en alimentos. Conocen los diferentes tipos de semillas, la forma como se siembran y los cuidados que requieren para crecer y desarrollarse.

En el huerto, lxs niñxs hacen contacto con la naturaleza de manera consciente y descubren la influencia de sus acciones sobre la tierra y los frutos de ella. Asimismo, al cuidar y ver crecer lo que sembraron, establecen un vínculo emocional que estimula experiencias positivas con el ambiente y con los vegetales, lo que les genera curiosidad y deseo de probarlos.

Durante las actividades didácticas sobre nutrición y salud, se hace un repaso sobre los conceptos básicos de la alimentación saludable, con la ayuda de juegos y dinámicas. Esta actividad se vincula de forma natural y real con la producción de los alimentos en el huerto y con la preparación y consumo de la ensalada.


Al cuidar lo que sembraron, lxs niñxs establecen un vínculo emocional
con el ambiente y con los vegetales.

La preparación y consumo colectivo de la ensalada es la actividad que cierra el ciclo, en donde lxs niñxs aprenden a hacer una ensalada y a compartirla con sus compañerxs. Las ensaladas son creadas a partir de las sugerencias de lxs niñxs y generalmente incluyen una gran variedad de verduras, frutas y semillas.

Durante esta actividad identifican colores, olores, sabores, textura y sonido de las verduras y las frutas (al deshojarlas, lavarlas y picarlas), con todos los órganos de los sentidos. Aprenden y practican medidas de higiene personal y de los alimentos, autocuidado y manejo de utensilios de cocina. Finalmente, el consumo  de la ensalada se vuelve una recompensa por el trabajo realizado: es el momento de compartir e intercambiar opiniones y gustos respecto del trabajo y la ensalada.

Al finalizar la jornada de trabajo en el huerto, lxs niñxs pueden apreciar los vegetales desde otra perspectiva y así valorar sus cualidades de una manera positiva. Además, adquieren herramientas importantes para que, junto con su familia, puedan tomar mejores decisiones respecto de su nutrición y su salud, en un ambiente real y saludable donde se sienten libres y felices.

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