Opinión
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Balance de la Jornada

La farsa, el descaro y la voracidad persisten en el futbol mexicano

E

n el manejo del futbol mexicano se perdieron las formas, no hay disimulo ni pudor y las vueltas de timón para favorecer a unos cuantos son grotescas, descaradas. El reglamento tiene más enmiendas que artículos y lo mismo se aumenta a 20 equipos que a la vuelta de la esquina se retrocede.

Algo está podrido. Las televisoras tienen la sartén por el mango, disponen a su albedrío –a su conveniencia– del deporte favorito de los mexicanos sin que nadie las perturbe. Confabulan, amordazan y chantajean a sus socios, y son capaces de aterrizar los proyectos más ilógicos con tal de maquillar su ineptitud y voracidad.

Tv Azteca, impulsor de la suspensión del descenso, se confirma como un rotundo fracasado en el manejo de equipos de futbol. No es lo suyo. La maniobra para evitar que caiga el Atlas y de paso buscar el pronto regreso de su socio Veracruz –si, como todo indica, desciende– fue un recurso extremo, antirreglamentario, una sonda para darles vida artificial.

En un acceso de locura e ilusión cedió las transmisiones de los partidos de La Máquina –su mejor activo– a Televisa a cambio de un insulso Atlas, al que soñó llevar a la cumbre. Qué mal tino, igual que la contratación de Rafael Márquez. Gustavo Guzmán, directivo de los Zorros, no da una… ¡Y pensar que alguna vez planeó comprar al Monterrey!

Decio de María, tras una gestión corta y gris, tiene vacaciones anticipadas a partir del Mundial ruso, el cual no augura gran cosa para el Tri. La salud y la edad no ayudan al ex secretario de la Federación Mexicana de Futbol. Todo estaba cocinado rumbo a la caricaturesca asamblea del viernes, a la que De María llegó con la renuncia irrevocable en la mano; enseguida se orquestó la farsa de una elección.

El sometimiento fue ignominioso, inclusive los directivos de los equipos que representan a las universidades –con Ares de Parga (de Pumas) al frente– acataron. Cual más tiene empeñada su economía con las televisoras. No hubo una sola voz de valor u honor. Por unanimidad ganó el directivo del equipo de Televisa, Yon de Luisa, la nueva marioneta.

Jesús Martínez imaginó alguna vez que era el iluminado, el señalado para equilibrar la balanza. Hizo la guerra a Televisa durante la renovación por los derechos de transmisión del Tri, pero perdió el árbol que lo cobijaba cuando Carlos Slim se retiró del León. A la junta llegó con las manos dobladas. Pero si algo hace con maestría es irse acomodando a las situaciones: sabe sacar raja de todo.

En el balompié mexicano no importa si el socio tiene la cara limpia, sólo cuenta si es incondicional. Ahí está la historia de Jorge Hank Rhon, con un pasado tan turbio que tiene prohibido entrar a Estados Unidos, y mejor cedió el manejo de Xolos a su hijo Jorgealberto. O Fidel Kuri, quien no halla cómo negar de lo que antes se ufanaba: su amistad y negocios con Javier Duarte.

Si no existiera el Cruz Azul, Atlas podría ser el centro de la burlas, pero La Máquina no cede. Ante Querétaro se topó con el estelar Thiago Volpi y la frustración arrancó lágrimas a Adrián Aldrete. La poca afición que aún tenía fe en su equipo lanzó insultos, indignada. El técnico Pedro Caixinha de plano va tras un coaching.

A Pumas se le acabó la magia y quedó fuera de la zona de liguilla. Asaltaron la cima Santos, Toluca, Tigres y Puebla, junto a un América que pintaba como favorito en el clásico, pero que debió conformarse con el empate. Las Chivas siguen hundidas en espera de un asesor con dotes de mago; se abrazan con los rojinegros en el oscuro sótano tapatío.

Juan Carlos Osorio aprovechará sus últimas giras europeas para coquetear con equipos ingleses, españoles o lo que se presente. El Míster cumplirá su sueño mundialista con la selección mexicana y dirá adiós junto con sus patrones Decio de María y Guillermo Cantú, pero con mejores perspectivas.