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Penultimátum

Oprah Winfrey

S

ociólogos, líderes espirituales y de las finanzas, politólogos y los medios más importantes del mundo la califican como la mujer estadunidense más influyente de su generación, y una de las personas que marcaron con su trabajo las dos últimas décadas del siglo pasado y lo que va del actual. En 2013 recibió la medalla de la Libertad, la condecoración más alta que se otorga en su país.

No hay duda: Oprah Winfrey es un personaje ejemplar en diversos campos. Cuando en mayo de 2011 dijo adiós a su programa de televisión en la cadena ABC, luego de 25 años de éxito ininterrumpido, no pocos vaticinaron que se retiraría a disfrutar de su enorme fortuna y su bien ganado prestigio. Y que era imposible superar lo que había logrado: dirigir el programa de entrevistas y comentarios más visto en toda la historia de Estados Unidos, con audiencias promedio de 40 millones de personas. No fue así. Fundó su propio canal de televisión y continuó sus tareas de empresaria, actriz, filántropa y activista social y política.

Esta última faceta le viene desde pequeña. Hija de madre soltera, nació en enero de 1954 en Misisipi, en medio de la más extrema pobreza rural. Fue víctima de abusos sexuales y violaciones, y a los 14 años se convirtió en madre de un niño que falleció poco después. Esa tragedia la marcó de por vida al grado de decidir no volver a ser madre, ni casarse, aunque desde 1986 vive con el empresario Stedman Graham.

De inteligencia excepcional, a los 19 años trabajaba en una radio local con gran éxito de audiencia y obtenía reconocimientos como estudiante. Al cumplir 32, dirigía su propia compañía de producción a la par que iniciaba el programa que le otorgó más reconocimiento a lo largo de su carrera por los temas tan diversos que abordó y, además, por entrevistar lo mismo a Michael Jackson y Elizabeth Taylor, que a Tom Cruise, Celine Dion, Hugh Jackman, Michelle y Barack Obama.

No menos exitosa ha sido su carrera de actriz. Fue nominada en 1985 al Óscar por su papel de Sofía en la película de Steven Spielberg, El color púrpura; en 1998 produjo y protagonizó otra, Beloved, dirigida por Jonathan Demme y basada en la novela homónima de la Nobel de Literatura, Toni Morrison. En 2007 lo hizo con The great debaters, dirigida y protagonizada por Denzel Washington, y en la cual se aborda la presencia africana y la desigualdad racial en Estados Unidos. Y finalmente, en 2013, es Gloria en la historia de un esclavo que llega a ser mayordomo en la Casa Blanca.

Ante el desastre Trump, miles de simpatizantes propusieron a Oprah buscar la candidatura del Partido Demócrata para la elección presidencial de 2020. Aunque halagada por esa distinción, desoyó el canto de las sirenas. “Lo mío –dijo– es la lucha desde la sociedad, no la política”.