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No Sólo de Pan...

De alianzas y coherencias

F

rente a la presentación pública del gabinete que eventualmente acompañaría al candidato de Morena en la presidencia de la República, se levantaron olas encontradas que podrían identificarse, de un lado, como neoliberales gustosas y, del otro, antineoliberales convencidas. Los contenidos de esta columna definen mi posición suficientemente, pero en la presente no se trata de exponer mis propias ideas, sino de la inútil confrontación cuando la meta está clara: obtener el voto mayoritario para dirigir el país en un sentido que hoy día a la inmensa mayoría de los mexicanos nos da la esperanza de vivir y morir con dignidad en todos los aspectos y confianza en el prójimo de cualquier sector social.

No es necesario preguntarse por qué Morena se alía con el sector empresarial, pues México está inmerso en la globalidad neoliberal y nada indica que pudiera volverse una isla económica exitosa, y menos estando en vecindad con Estados Unidos, o preguntarse por qué se alía con el Partido Encuentro Social, formado alrededor de una minoría religiosa cristiana con algunos valores básicos que cualquier persona compartiría sin avergonzarse y que, aun sin confesarlo, cuyas políticas sociales podrían coincidir con ciertas posturas del propio dirigente de Morena. Pero sí es deber de éste separar nítidamente las aguas y dejarnos ver con claridad el equilibrio de las fuerzas en las alianzas que efectúa y cuál es el punto de coherencia elemental que las une.

El artículo de Víctor Toledo (La Jornada, 19-12-17) sobre el nombramiento del futuro titular de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) da al menos qué pensar sobre la inclinación de la balanza, porque, cuando el coordinador de gabinete ya es un empresario neoliberal incontestable, no debiera dejarse el delicado y sensible sector de la alimentación, que tiene a la mitad de la población en situación de hambre o carencias alimentarias y que es el primer expulsor de mano de obra del campo, en manos de otro neoliberal cuyo curriculum vitae anuncia desde ya la profundización de la inhumana situación campesina que el líder de Morena ha prometido remediar. Porque éste ha sembrado la esperanza en cientos de miles de mexicanos pobres que votarán por él y es impensable que pudiera engañarlos, incluso involuntariamente, poniendo en manos de Lutero la iglesia de su devoto pueblo.

¿Qué no debería ya desde ahora anunciar el deseable futuro presidente de México una separación del sector alimentario en dos secretarías de Estado, con territorios perfectamente delimitados y políticas agrarias distintas pero justas en su respectiva vocación?

Dos secretarías que cubran, abracen y ordenen lo que ya existe de facto: la agricultura y ganadería intensiva, acotada en estados del norte, y la producción campesina tradicional, mayormente situada en el centro y sureste, pero no únicamente, protegiendo ambos sistemas a través de dos novedosas instituciones en función de la vocación respectiva, sea para la exportación, sea para un autoconsumo siempre excedentario, en un programa virtuoso de desarrollo real y parejo que retenga mano de obra y abastezca el mercado interno de productos orgánicos nacionales. Dos secretarías de Estado obligadas a dar certeza jurídica sobre la tenencia de la tierra, la protección del medio ambiente, los insumos correspondientes a cada sistema tecnológico y sobre los mecanismos y medios de distribución. Una llamada Secretaría de Productos Alimentarios y Exportación, la otra simplemente Secretaría de Alimentación Pública.

Llámense de izquierda o derecha las ideas, lo importante es que el futuro gobierno no se limite a limpiar lo sucio, sino que repare injusticias ancestrales y equilibre sus balanzas con la precisión que debe dar confianza a sus votantes reunidos.

Y, a propósito de esto, viene a cuento mencionar que en la balanza del gabinete debería figurar la doctora Raquel Sosa como titular de Educación Pública. ¿Acaso no ha sido ella la intelectual obrera que levantó las nuevas universidades de AMLO?