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La RedTDT frente a la situación del país
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os días 20, 21 y 22 de octubre se llevó a cabo la LV Asamblea General de la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos Todos los Derechos para Todas y Todos (RedTDT). En ella se reflexionó sobre temas de mucha importancia para la labor de las organizaciones defensoras de derechos humanos, no sólo las que están integradas a la Red, sino también todas aquellas que, desde una perspectiva que se compromete ética y políticamente con la transformación de la realidad de violencia y constantes violaciones a los derechos humanos en México, se dedican a la defensa integral de estos derechos.

La RedTDT es un espacio conformado por 84 organizaciones con presencia en 23 estados de la República. Los grupos que la componen convergen en ideales de justicia, paz, democracia y respeto irrestricto de los derechos humanos, cuya defensa debe ser total; es decir, que no se debe luchar sólo para que se hagan valer algunos derechos, sino que tiene que hacerse desde una posición amplia, integradora y liberadora. Desde su fundación hace 27 años, y después de 55 asambleas, las organizaciones de la Red son colectividades plurales, no partidistas y no gubernamentales que –atendiendo a las coyunturas, pero sabiendo que la búsqueda de la justicia, la centralidad de la dignidad humana y el cuidado de los bienes naturales son de paso firme y continuado–, sostienen procesos de largo aliento y realizan labores de formación, defensa y promoción de los derechos humanos.

Por ello es una articulación referente que posibilita el encuentro, la reflexión y la acción conjunta desde diversos lugares del país, y en su trabajo vibra la lucha de organizaciones de base que son acompañantes y parte de procesos liberadores mediante la defensa de los derechos humanos. De manera recurrente la Red genera análisis que permiten conocer las trayectorias que las organizaciones sociales han seguido en la defensa de los derechos en México. Y en su última asamblea estos análisis versaron sobre problemáticas y alternativas que surgen desde procesos locales, para luego ubicarse como situaciones de alcance e impacto nacional e internacional. Gracias a la Red hoy también sabemos que el clima es adverso para ejercer esta labor, pues, de conformidad con las reflexiones de la asamblea, y teniendo en cuenta el prólogo de su último informe sobre el derecho a defender los derechos humanos –del que me ocupé en este mismo espacio ( La Jornada, 30/09/17)–, estas personas son atacadas por la labor que llevan a cabo, por lo que el mapeo de sus ámbitos de lucha permite identificar qué dinámicas generan mayores conflictos sociales en México y cuáles derechos están en juego en el país.

Sin embargo, aún en este contexto, la esperanza no se agota, y por el contrario en los trabajos colectivos se reanima la lucha para continuar en la construcción de un mundo más digno y justo. La vida de las organizaciones defensoras de derechos humanos se revitaliza permanentemente en un compromiso constante por la justicia, y por ello los sucesos relativos al proceso político de transformación de la Procuraduría General de la República en una fiscalía autónoma, que sirva a las víctimas y tenga como centro los derechos humanos, fueron analizados con profundidad. Muchas de estas organizaciones se han hecho cargo también de denunciar, documentar y visibilizar la honda desigualdad social que padecemos en México. Quienes son parte de esta Red, jamás han titubeado en señalar que el modelo económico impuesto en las últimas décadas ha generado que quienes tienen más riqueza, acumulen más, mientras que quienes tienen menos recursos para una vida digna, cada vez tengan menos.

No pudo tampoco quedarse de lado una reflexión sobre los recientes acontecimientos del 7 y 19 de septiembre, cuando las experiencias por los sismos nos develaron la urgencia de insistir en un alto a la corrupción, y en la necesidad por tanto de un mayor control de lo que el Estado haga de manera preventiva antes y durante los desastres naturales, así como de lo que investiga, sanciona, repara y construye después de los siniestros, desde la sociedad. A este respecto, no es superfluo añadir que organizaciones de la Red también estuvieron presentes desde los primeros momentos acompañando las labores de rescate y documentación de violaciones a derechos humanos, así como lo que se ha venido posteriormente haciendo en torno a la atención a las personas afectadas y los programas de construcción de otra ciudad.

Un tema cada vez más reflexionado, consolidado y atendido de manera transversal entre las organizaciones de la Red ha sido también el tema de la violencia de género. Organizaciones sociales en diversos estados de la República han generado estrategias integrales para erradicarla, haciendo incluso uso de la llamada alerta de género, por medio de una lucha constante ante instituciones indolentes frente a la violencia sistemática contra las mujeres, la cual tiene entre sus más graves expresiones los feminicidios. Y en este sentido, el trabajo estratégico de defensa también pudo observarse en las agendas que organizaciones impulsan para beneficiar la protección de las personas migrantes.

En la asamblea se compartieron desde luego sendas informaciones sobre graves violaciones a derechos humanos, y sobre los resultados –siempre perfectibles– que los movimientos de víctimas y las organizaciones han logrado en torno a la Ley General contra la Tortura y la Ley General en materia de Desaparición Forzada de Personas y Desaparición cometida por Particulares. Hoy esta Red de organizaciones llega a su asamblea 55, y sus nudos fuertes también permiten que las organizaciones que la integran se sigan encargando de la realidad para transformarla. Felicidades por su trabajo, y que vengan muchas asambleas más.