Opinión
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México SA

Otro sexenio perdido

Bonanza de mentiritas

EPN: realidad oficial

E

l milagro de los tiempos electorales comienza a materializarse, aunque sea en el papel: todo marcha de maravilla y, si bien se mantiene en lista de espera, el futuro promisorio para los mexicanos comprometido al inicio del gobierno peñanietista está a la vuelta de la esquina (versión oficial), prácticamente a un tris de gozarse (ídem). Casi, casi, se roza con los dedos.

La poderosa industria oficial del maquillaje trabaja a todo lo que da, y de la nada aumenta los indicadores económicos y sociales, por mucho que en instancias más serias, como la Cepal, adviertan sobre el terrorífico panorama mexicano de concentración del ingreso y la riqueza, y el espeluznante desplome del ingreso de la mayoría.

Pero en el circuito oficial no se arredran. De hecho, ni se enteran, porque lejos de comentar, analizar o de plano rechazar el citado panorama mexicano que documenta el organismo regional especializado de la ONU –el chistorete del secretario de Hacienda fue el que ganó portadas y espacios de los cada día más frívolos medios de comunicación (comparó el desempeño económico del país con el futbolístico de los Xolos de Tijuana, sin mencionar que éstos no llegaron a la final del balompié nacional).

¿Concentrada?, ¿famélica?, ¿mediocre?, ¿raquítica? No, qué va: la economía mexicana “marcha “razonablemente bien y muestra “un buen desempeño pese a un entorno externo complejo; este año, por primera vez, crecerá más de lo que se esperaba (en realidad menos de lo que originalmente pronosticó la Secretaría de Hacienda); la evolución del tipo de cambio es favorables (¡claro!, en el sexenio de EPN sólo se ha devaluado 46 por ciento); este año, los Xolos de Tijuana en la época reciente (sic) han sido dos veces súper líderes de forma consecutiva; para todos los países el contexto económico se mantiene complicado y lo que ha marcado la diferencia para México, que registra un mejor desempeño, son las reformas concretadas este sexenio”, y así por el estilo.

Y tras escucharlo, los siempre atentos cuan alineados niños del coro elevaron sus notas: por primera vez en 18 meses el Banco de México aumentó su previsión del producto interno bruto a 1.5 y 2.5 por ciento, una mejoría respecto del rango de entre 1.3 y 2.3 por ciento considerado en marzo pasado; para 2018 mantiene su pronóstico de entre 1.7 y 2.7 por ciento; la inflación no está fuera de control y sus expectativas están estabilizadas; a finales de año la inflación bajará (Agustín Carstens dixit, quien tiene las maletas preparadas para irse a Suiza).

Algo más: es admirable la resistencia de la economía mexicana ante los recientes desafíos que ha afrontado; poco a poco la incertidumbre va desapareciendo y en el primer trimestre de 2017 se comienzan a disipar las dudas; soy optimista, porque las economías de México y Estados Unidos están integradas, unidas, tienen mucho espacio para encontrar puntos de encuentro que beneficien a ambas partes; tratados como el de Libre Comercio de América del Norte van a prevalecer y si las partes lo consideran oportuno, y así será, se va a actualizar en beneficio de todos los habitantes de la región (Francisco González, presidente del Grupo BBVA, que de México obtiene 40 por ciento de sus utilidades netas globales, que no son pocas).

Y por si fuera poco, las Chivas obtuvieron el campeonato. ¡Coño! Qué alegría. Todo funciona como relojería suiza. ¡Y los mexicanos errados desde años!, porque se niegan a entender la realidad oficial, que es la buena. Entonces, el paraíso, para todos ustedes, como los Xolos.

En vía de mientras, el Banco de México explica por qué decidió aumentar (oda a las migajas: ¡dos décimas de punto porcentual!) su pronóstico económico del país para 2017. Va, pues, tal cual.

El crecimiento observado en el primer trimestre del año fue ligeramente superior al que se anticipaba en el informe trimestral anterior. Como consecuencia de ello, se prevé una mayor expansión del PIB para 2017 en su conjunto, de modo que se ajusta el intervalo de pronóstico para ese año de uno de entre 1.3 y 2.3 por ciento, a uno de entre 1.5 y 2.5 por ciento.

A pesar del relativamente favorable desempeño de la actividad económica a inicios de 2017, las cifras más recientes apuntan a cierta desaceleración de la actividad productiva en los próximos trimestres, lo cual pareciera estar parcialmente asociado, tal como se destacó en el informe previo, a los efectos de la incertidumbre relativa al futuro de la relación económica entre México y Estados Unidos sobre las decisiones de inversión y consumo, si bien éstos se han atenuado ligeramente.

Para 2018, no se modifica respecto del informe previo el intervalo de pronóstico de crecimiento del PIB de entre 1.7 y 2.7 por ciento, de modo que se sigue previendo un mayor ritmo de expansión de la economía respecto de 2017, reflejando la expectativa de un mayor dinamismo de la producción industrial en Estados Unidos en ese año, así como efectos positivos más evidentes en 2018 de las reformas estructurales sobre las condiciones para la inversión.

Se prevé que en los próximos meses la inflación general anual seguirá siendo afectada de manera temporal por el incremento en las tarifas de autotransporte y de algunos productos agropecuarios, mismos que se añaden a los ajustes que resulten de los cambios en precios relativos de las mercancías respecto de los correspondientes a los servicios, derivados de la depreciación acumulada del tipo de cambio real, así como por el impacto transitorio del incremento en los precios de los energéticos y del salario mínimo en enero de 2017.

Por ello, se estima que la inflación general anual se ubique durante 2017 por encima de la cota superior del intervalo de variación del Banco de México (4 por ciento), si bien durante los últimos meses de 2017 y durante 2018 se anticipa que retome una tendencia convergente al objetivo de 3 por ciento y que alcance dicho nivel al final del horizonte de pronóstico. Hasta aquí el decorado informe del Banco de México.

Las rebanadas del pastel

Entonces, con el citado pronóstico el sexenio peñanietista reportaría una tasa anual promedio de crecimiento de entre 1.86 y 2.2 por ciento, que en los hechos sería el mínimo registrado –junto con el de Felipe Calderón– desde tiempos de Miguel de la Madrid. En campaña electoral EPN prometió 5 por ciento, pero qué más da si ya lo dijo el sabio secretario de Hacienda: la economía funciona razonablemente bien, es decir otro sexenio perdido. ¡Ole!... Y el dólar a 19.12 masacrados pesitos, justo en BBVA-Bancomer, el del admirable.

Twitter: @cafevega