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La petición familiar de destruir el diamante hecho con esos restos sería censura, aduce

Hablar de dinero sobre las cenizas de Barragán me parece crudo: Magid

La UNAM esperaba multitudes a la rueda de prensa de la estadunidense en el Muac; incluso llegó Protección Civil, pero no hubo tal muchedumbre

 
Periódico La Jornada
Jueves 27 de abril de 2017, p. 4

La artista estadunidense Jill Magid ofreció una rueda de prensa para presentar su exposición Una carta siempre llega a su destino. Los archivos Barragán, en la que se negó a decir cuánto costó la elaboración del diamante con las cenizas del arquitecto Luis Barragán, ahora engarzado en un anillo de oro, pieza central de la muestra.

Me parece crudo, fuera de sentido y fuera de tema que el asunto se reduzca a cuánto costó. Esa es una información que pueden obtener sin problema en el sitio de Internet de la compañía (que hizo la gema).

El encuentro con los medios de comunicación se realizó en el ágora del Museo Universitario Arte Contemporáneo (Muac) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al que se esperaba una multitudinaria afluencia, como dijo una de las varias personas de Protección Civil que desde temprano resguardaban la entrada del recinto. No obstante, los periodistas que acudieron no fueron en número mayor al acostumbrado.

Graciela de la Torre, directora de Artes Visuales de la UNAM, comenzó la charla reiterando que la exposición de Magid no es una ocurrencia del Muac, se siguieron todos los procesos curatoriales y se tuvo una asesoría legal para asegurarnos de que no fuera un ilícito.

También dijo que la pieza estelar de la artista estadunidense no es la única en el museo que tiene restos humanos; aquí están las del colectivo Semefo, y tenemos los encobijados de Teresa Margolles, es decir, con otros propósitos, pero no es un hecho aislado en el mundo del arte contemporáneo.

El curador en jefe del recinto, Cuauhtémoc Medina, como ha expresado las recientes semanas en varios medios, insistió en que en torno al proyecto artístico de Magid esperaban un muy interesante proceso de reflexión, pero no que se transformara en un escándalo innecesario en la prensa.

El crítico de arte dijo que la recepción de la obra de la estadunidense ha sido sesgada, poco profunda y prejuiciosa. Por eso Alejandra Labastida (la otra curadora) y yo decidimos adelantar la exposición (originalmente prevista para 2018), también en el entendido de que había que trabajar con un punto de vista deforme y que no era favorable.

El pasado febrero, al publicarse un desplegado con voces inconformes con la acción de Magid, de haber tomado cenizas de Luis Barragán para hacer el diamante, continuó Medina, vimos que la exposición iba a encontrar también una nueva etapa: la evidencia de una campaña organizada en prensa, profesionalmente instigada a modo de un servicio de estrategia comunicológica y política, la cual debe tener alguna fuente de recursos, pero no sabemos cómo es.

Trabajar con imágenes negadas

Al tomar la palabra, Magid explicó que su exposición no se limita a una sola pieza y que, entre otros aspectos, explora cómo trabajar con imágenes negadas o archivos a los que uno no tiene acceso.

Dijo que en Nueva York, donde reside, es posible tomar y presentar la obra de otros artistas, cosa que no sucede en Francia, por ejemplo, por lo que tuvo que pensar en soluciones a veces absurdas, como enmarcar un libro para evitar la infracción de derechos de autor; es por eso que otras piezas que presenta discuten el tema de un archivo que está regularmente privatizado.

Jill Magid y Cuauhtémoc Medina explicaron que Federica Zanco, a quien se hizo la propuesta de intercambiar el anillo por los archivos que resguarda la Fundación Barragán en Suiza, tiene toda la vida para responder.

Por acuerdo que la artista hizo con los familiares que facilitaron la exhumación de las cenizas del arquitecto, la exhibición del anillo sólo durará tres años en varios recintos en el mundo, y luego se decidirá en qué institución pública se archivará la pieza y todo el material que acompaña la muestra.

Magid recordó que no conocía demasiado la obra de Barragán cuando visitó por primera vez la casa museo del arquitecto en Tacubaya, en 2012, donde solamente acompañada por el guía.

Ahí fue, añadió, donde se asombró con su trabajo y tuvo ganas de quedarse a escribir y escribir. Luego, el propósito de hacer una obra sobre el arquitecto la persiguió como un fantasma.

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La estaduunidense Jill Magid ayer, en el Muac, donde ofreció una conferencia de prensa sobre de su exposición Una carta siempre llega a su destino: los archivos de Luis BarragánFoto Roberto García Ortiz

La bella idea de hacer el anillo le surgió cuando conoció una historia que narra, en la que presuntamente el esposo de Federica Zanco le compró el archivo Barragán a manera de propuesta matrimonial.

La obra la hice teniendo en la cabeza la importancia que Barragán daba al arte; no es algo que yo piense, está en sus palabras al recibir el Pritzker, donde menciona la importancia que daba a la belleza. La producción de la obra fue algo que hicimos con el mayor respeto y con la vista puesta en esa importancia que él daba al arte. No sé qué pensaría sobre lo que hicimos, pero fue un homenaje, explicó.

En caso de recibir los archivos, dijo, los colocará en una larga vitrina color naranja, pieza que se llamará El acuerdo.

Inauguran muestra de la artista en el Muac

Merry MacMasters

Destruir la obra La propuesta, diamante fabricado con una parte de la cenizas del arquitecto Luis Barragán (1902-1988), como se ha pedido, sería una forma de censura, expresó Jill Magid (Bridgeport, Connecticut, 1973), autora de la pieza incluida en Una carta siempre llega a su destino: los archivos de Luis Barragán, exposición que hoy será inaugurada en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (Muac).

Entrevistada de manera colectiva al término de una charla de la estadunidense ayer con los medios, Magid dijo ver la carta y la propuesta como un intento de colaborar con la obra de arte. Sin embargo, no creo que censurar una obra de arte sea una reacción, espero, que elegiríamos. La idea de destruirla no sé qué aporta, si se trata de un intento de cerrar las preguntas que la obra de arte levanta. Nunca he encontrado que la censura de una obra de arte sea algo que una civilización querría hacer.

Para la artista conceptual estadunidense una pregunta mayor que yace en el corazón de la obra es cómo se construye un legado y por quién. Así que un llamado a censurar una obra implica que quienes lo piden piensan que su acercamiento al legado es el correcto, sin embargo, existen muchas otras maneras de hacerlo, incluida la de las familias, incluso la de la Fundación Barragán. En mi opinión hay lugar para todos.

A pregunta expresa de La Jornada, Magid dijo que el primer integrante de la familia con quien habló fue Hugo Barragán Hermosillo, recientemente fallecido, quien se interesó, sin embargo quiso que su familia entendiera la obra y decidiera si queríamos trabajar juntos. Así que Hugo proveyó una lista de familiares que en un principio fueron 18, después se sumaron dos.

Respecto de los familiares que se sienten lastimados porque no fueron consultados, Magid contestó que no le correspondió preguntarle a Hugo si había incluido a todos. Además, no se le ocurrió.

Y añadió: Lo que pienso es posiblemente en la familia ocurrió una ruptura antes del retiro de las cenizas de la urna. Se me proporcionó una familia, con quien trabajé. Las familias son complicadas, así como las instituciones integradas por muchas personas. Siento que hubo quien no se sintió incluido, pero no fue mi responsabilidad.

Se dice vulnerable

A los integrantes de la comunidad intelectual que han llamado el uso de las cenizas de Barragán una falta de respeto, Magid les mostraría el trabajo. Me importa enfocarme en la obra. La polémica tiene una dinámica que ha ido cada vez más lejos de la obra. Lo mío es como toda obra de arte: es lo que está allí.

Admitió sentirse vulnerable ante la presente situación, sin embargo, siempre lo experimenta cuando exhibe su obra, porque se abre a la opinión pública.

Sobre el uso de la palabra profanación, utilizada en el sentido de destrucción insensible, Magid dijo que tener la idea de fabricar un diamante con las cenizas no fue algo que pensé como extranjera, abrir la tumba y extraer las cenizas de la urna. Me vi con Hugo, hablé con muchas otras personas, trabajé durante mucho tiempo con personas que tampoco lo vieron en términos de lastimar o destruir. Añadió que el legado es algo acerca de la vida, no de la muerte.