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Con seguridad alimentaria buscan sacar de la pobreza a 900 familias

Encabeza la FAO reparto de materiales para apoyar actividades agropecuarias

Me dieron el corral; qué bueno porque las ratas se comían mis gallinas

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En dos pequeños cuartos, Concepción, de 60 años, convive con su hijo, su nuera y dos nietos; ella recibió apoyo para mejorar la protección de sus animalesFoto Yazmín Ortega Cortés
 
Periódico La Jornada
Sábado 22 de abril de 2017, p. 27

En la parte más alta de las delegaciones Milpa Alta, Tlalpan, Tláhuac y Xochimilco, alejadas del casco urbano, se erigen, sin ninguna planeación, cientos de viviendas construidas con cartón, láminas de asbesto o retazos de madera, materiales que se entremezclan con tabicones. No tienen agua ni drenaje, pero sí luz.

En ellas habitan alrededor de 900 familias, de entre cinco y 11 integrantes, en condiciones de marginación y que realizan alguna actividad agropecuaria o acuícola en forma precaria. Ante la falta de dinero, muestran su ingenio para construir sus corrales con lo que encuentran, por lo que se ven desde charolas de plástico, cabeceras y patas de fierro de una cama hasta lonas con propaganda con la figura desdibujada de algún candidato o letras de un partido, así como palos de escoba amarrados con alambre o mecates.

Lo importante es proteger sus animales no sólo de las inclemencias del tiempo, sino de que se los coman las ratas que, dicen los vecinos, parecen conejos, de los gatos o del cacomixtle.

Se trata de familias que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés) propuso incorporar al Proyecto Estratégico de Seguridad Alimentaria (PESA), que lleva a cabo la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades (Sederec) en coordinación con la cartera federal de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

Creemos que con PESA, junto con el apoyo de Sagarpa y la FAO, podemos garantizar en la Ciudad de México la alimentación sana y suficiente a la población, y generar un incremento de la productividad agropecuaria mediante las unidades de producción familiar, explicó la titular de la Sederec, Rosa Icela Rodríguez Velázquez.

Enfatizó que la meta es que las familias en condición de pobreza de las zonas rurales de alta y muy alta marginación puedan ejercer su derecho a la alimentación y mejorar su nivel de vida al proporcionarles equipamiento y asesoría técnica para la producción de aves de corral, borregos, conejos y hortalizas, con el acompañamiento metodológico de la FAO.

Desarrollo sostenido

El subdirector de Programas de Concurrencia de la Sederec, Néstor Zúñiga Mendoza, detalló que el proyecto se basa en el desarrollo gradual y sostenido de cuatro áreas: traspatio agrícola-pecuario, granos básicos-milpa, sistemas productivos predominantes y mercado local, con lo que se busca fortalecer la seguridad alimentaria y nutricional de las familias participantes.

Indicó que el año pasado por primera vez la Sagarpa incluyó a la Ciudad de México en este proyecto en dos modalidades: PESA 15 y 85. La primera es para quien no tiene nada, y se busca enseñarle a ser productor de acuerdo con su interés, por lo que se les entregan paquetes de huertos y granjas familiares y hortalizas para la producción a cielo abierto.

En la segunda se les reconoce que son productores con una marginalidad muy alta, tienen su corral, aunque no en las mejores condiciones, por lo que además del apoyo con paquetes de ovinos, aves y conejo e infraestructura, se les proporciona apoyo técnico con equipos multidisciplinarios.

Para la selección de las familias que serían incluidas en PESA 15, desglosó Fernando Zanabria de la Sederec, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura proporcionó una lista con los nombres, entre los cuales se seleccionó a 399. En caso de que alguien no quisiera recibir el apoyo, había la opción de buscar un vecino que estuviera interesado, siempre y cuando fueran de la localidad aprobada por el organismo internacional.

En cambio para el 85 dio la lista de localidades donde los técnicos de las agencias de Chapingo-UGST y Astra deberían ubicar a las 500 familias con más necesidades.

Lázaro Alanis Méndez, coordinador de campo de la agencia Chapingo-UGST, refirió que fue difícil acercarse a las familias, ya que al encontrarse en una situación irregular y fuera del casco urbano se les excluye de los programas sociales o se les pide algo a cambio del apoyo. Al principio se mostraron escépticas y no quisieron entrar al proyecto, pero cuando empezaron a ver que se les daba los apoyos a sus vecinos se han acercado para ver cómo pueden integrarse.

Remarcó que son las familias las que deciden cómo quieren que se les apoye, tomando en cuenta sus necesidades, por lo que se les imparten talleres en los cuales se les dan las herramientas para poder elegir.

Respaldo repartido

Tenemos ganas de prosperar, pero no tenemos los recursos, aseguró Gamaliel, de 59 años, dueño de un terreno por herencia de sus abuelos en San Salvador Cuauhtenco, Milpa Alta, y quien recibió material para mejorar su corral, cuya puerta construyó con la cabecera y las patas de una cama.

A Concepción, de 60 años, un familiar la deja habitar desde hace 12 años su predio. Para vivir lava ropa ajena y limpia casas. Tiene dos cuartos de no más de tres por tres metros, habilitados como dormitorios, cocina, sala y comedor, donde convive con su hijo, nuera y dos nietos. Me dieron el corral; qué bueno porque las ratas se comían mis gallinas.

Miguel y Lina tienen 26 años de casados; aseguran que el programa mejoró su vida. Antes los corrales eran de madera, estaban al aire libre y luego las ratas, gatos o cacomixtle se comían las crías de las conejas; de 10 nos quedaban dos.