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El premio Nobel de Física Jerome Friedman impartió conferencias magistrales en el IPN

Sin inversión en tecnología y ciencia, México se estancará

Investigadores deberían hablar con los gobiernos y hacerles ver la importancia de su quehacer para el país

Tienen todo el talento necesario para desarrollar esos campos, señala el experto

 
Periódico La Jornada
Jueves 6 de abril de 2017, p. 2

En algún momento, dice Jerome Friedman, premio Nobel de Física 1990, los gobiernos de países como México deben darse cuenta de que sin inversión en ciencia se estancan. Cuando se le menciona que este año el presupuesto de ciencia y tecnología fue recortado en casi una cuarta parte, señala, serio: Se van a quedar atrás.

Friedman, estadunidense, hijo de inmigrantes rusos que inició sus investigaciones en el laboratorio de Enrico Fermi (premio Nobel de Física 1938), piensa que él mismo ya no es científico, pues a sus 87 años se ha retirado de la investigación. Ahora, cuenta, su meta más importante es alentar a los jóvenes a dedicarse a la ciencia. Él descubrió –señala– su pasión por la física al leer un libro sobre relatividad de Albert Einstein.

Ayer, al finalizar una visita de tres días al Instituto Politécnico Nacional (IPN), donde convivió con estudiantes y dio conferencias magistrales, en las que habló de lo importante de asumir riesgos para abrirse camino en la ciencia, el físico, ganador del Nobel por sus investigaciones que llevaron a descubrir de manera experimental los quarks (partículas fundamentales de la materia), charló con La Jornada.

La percepción puede cambiar

–¿Cuál es el mensaje que dan los gobiernos cuando hacen recortes presupuestales a la ciencia y la investigación?

–No invertir en investigación y educación es un mensaje para la población; se le dice que eso no es importante. Si los gobiernos no consideran a las ciencias y las ingenierías relevantes, la población tampoco lo hará. En cambio, si aquellos cambian su punto de vista e invierten, la percepción de la gente puede cambiar. Si el gobierno quiere invertir, podría, por ejemplo, dar más premios en ciencia y tecnología, con lo que lograría que los jóvenes piensen que un científico puede ser tan importante como una estrella de futbol.

–¿Qué puede hacer la sociedad civil para demandar al gobierno mayor inversión en ciencia y tecnología?

–Creo que los científicos y los ingenieros que están bien posicionados deberían hablar con los representantes del gobierno y explicarles qué es lo que está sucediendo en el mundo en estos quehaceres y cómo otros países están aprovechándolos y aventajando. También deben buscar la ayuda y el apoyo de compañías en México para que hablen con el gobierno, porque las empresas en el país, obviamente, quieren tener la mejor tecnología y les gustaría que viniera de México, si es posible.

–¿Qué argumentos daría para defender a la ciencia de recortes presupuestales?

–Creo que si México quiere convertirse en una nación desarrollada e industrial, como la mayoría de los países grandes en el mundo occidental, debe financiar y respaldar educación en ciencia, tecnología e investigación. En algún momento México va a comprender que tiene que invertir en su gente y darle la mejor educación posible, así como la posibilidad de hacer trabajo productivo para el país. Si al final de cuentas el gobierno no aprecia esto, México se va a quedar atrás, y no hay razón, porque tienen todo el talento que se requiere para lograr una gran fortaleza en ciencia y tecnología.

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El estadunidense laureado por la Academia Sueca considera que ya no es científico porque no realiza investigaciónFoto Yazmín Ortega Cortés

–¿Cuál cree que es la vía para que los jóvenes encuentren su vocación en las ciencias?

–Creo que la manera de hacerlo es leer sobre diferentes campos, asistir a diferentes conferencias y distintos tipos de cursos; también, ver qué es lo que realmente te mueve y qué te hace sentir tan interesado que no puedes dejar de pensar en ello. Eso es lo que me pasó cuando era estudiante. Cuando llegué a esta conclusión ni siquiera me imaginé o me cuestioné si podría o no conseguir un trabajo en este campo. Lo que me dije es que me encantaba tanto hacer esto que quería continuar y que las cosas se iban a ir dando, así como que en algún momento podría hacer algo productivo.

Trabajo arduo

–Los jóvenes que se interesan por la ciencia en México se enfrentan a un panorama laboral complicado. ¿Cuál sería su mensaje para ellos?

–Que si aman las ciencias y la ingeniería, continúen con ellas, pues es muy importante para la vida. Mi consejo es que trabajen arduamente, porque quizá se conviertan en una de las personas que logre una posición, pero si no es así, siempre existen oportunidades fuera del país. En otras palabras, el punto es que los gobiernos cambian y que aunque ahora puedan estar enfrentando algunos problemas, quizás en el futuro haya un mejor presupuesto. No podemos predecir ese tiempo, por ende, tenemos que perseguir lo que queremos y asumir el riesgo.

–¿Y sobre el camino para tener éxito en sus carreras?

–El camino es trabajar duro, y hacerlo con pasión y siempre tener presente tus metas. Eso es todo.

–¿Cuáles son sus desafíos a 27 años de haber recibido el Nobel?

–Ya no soy científico porque ya no hago investigación. En primer lugar, me gusta ofrecer pláticas para estudiantes, para motivarlos a que estudien ciencias. Es lo más importante que hago. También trabajo en algunos comités y trato de dar desde mi experiencia mi punto de vista; creo que de esa manera puedo ser últil.

Lo tercero es tratar de seguir manteniéndome tan sano como sea posible.