Opinión
Ver día anteriorMartes 14 de febrero de 2017Ver día siguienteEdiciones anteriores
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Trump, amigo de... Canadá

Con México, ni a la esquina

Paisanos y remesas en riesgo

E

n Los Pinos –que todo lo entienden al revés– creen que sus ruegos, cirios encendidos y brujería blanca rindieron frutos, pero finalmente Donald Trump demostró ayer que sí quiere ser socio y “amigo… de Canadá”. Con México, ni a la esquina (con ese país enfrentamos una situación más severa, dijo el gringo); en cambio, con la nación de la hoja de arce “tenemos una relación comercial muy buena, la oportunidad de construir más puentes y somos más fuertes cuando nos unimos; Estados Unidos es muy afortunado de tener un vecino… como Canadá”.

La anterior es muestra fehaciente de la relación respetuosa y constructiva (el inenarrable Videgaray dixit) que el inquilino de la Casa Blanca tiene agendada para México, en la que ni lejanamente se incluyen los puentes, la buena vecindad ni nada que se le parezca. De hecho, la única relación constructiva es la construcción del muro trumpiano.

Y en la mira del energúmeno de la oficina Oval están las remesas de la paisanada, cuyos envíos de dinero no sólo se han convertido en sostén de sus respectivas familias, sino en pilar de la economía mexicana. Como en este espacio lo recordamos en días pasados, de Salinas de Gortari a lo que va de Peña Nieto los expulsados de su tierra, por dicha vía, han inyectado al país alrededor de 366 mil millones de dólares, y contando.

Sobre el tema de las remesas, la agrupación Consultores Internacionales analizó la situación (Remesas: el boom de la incertidumbre), del que se toman los siguientes pasajes. Va, pues.

Las primeras medidas del actual gobierno estadunidense correspondieron a la tendencia de política proteccionista y de miedo por las que ha optado esa nación. La construcción del muro en la frontera con México es una de las acciones que más ha generado incertidumbre en ambos lados de la frontera.

En repetidas ocasiones la Casa Blanca ha señalado que la construcción del muro a lo largo de su frontera sur será pagada por México; los mecanismos aún no se definen, pero una de las alternativas que se han considerado es que las remesas de los trabajadores mexicanos en territorio estadunidense sirvan de instrumento para financiar dicha obra.

Ante los temores de las restricciones que pudieran aplicarse en el futuro inmediato por el gobierno estadunidense, los trabajadores mexicanos aceleraron las transferencias al país. En diversas declaraciones el gobierno de Washington ha señalado que la construcción del muro en su frontera tendría un costo aproximado de 15 mil millones de dólares, monto que podría ser cubierto por los dólares que envían nuestros compatriotas.

La relación migratoria de México con Estados Unidos tiene siglos de vínculos, intervienen razones geográficas, económicas, políticas, culturales y familiares, entre muchas otras, pero cada vez hay una mayor interconexión en ambos lados de la frontera. Hasta 2015 vivían en territorio estadunidense 36.9 millones de personas de origen mexicano, de las cuales 12.2 millones son migrantes nacidos en México.

En 2016 el mercado de remesas representó para México ingresos por 29 mil 970 millones de dólares (95 por ciento provinieron de Estados Unidos), cantidad nunca antes vista. Ello no sólo revela los fuertes lazos entre ambos países, sino pone al descubierto la incertidumbre generada entre los migrantes por las políticas neoproteccionistas que actualmente se aplican desde Washington. Tan sólo en noviembre pasado este indicador tuvo un incremento de 25 por ciento anual, de acuerdo con el reporte del Banco de México.

Actualmente las remesas que recibe México representan la segunda fuente de ingresos más importantes del exterior y están por arriba de los dólares que el país obtiene por venta de petróleo, turismo o inversión extranjera directa.

Previo a asumir el poder, la actual presidencia de Estados Unidos expresó su deseo de expulsar a migrantes y amenazó con sacar de su territorio a cerca de 3 millones de mexicanos que viven allá, situación que no es nueva, considerando que la pasada administración de la Casa Blanca deportó de territorio estadunidense a 2.8 millones de mexicanos. Sin embargo, más allá de las medidas que se busquen imponer no habrá muro o impuesto que pueda frenar las remesas.

Para 2017 se estima que las remesas pudieran romper la barrera de 30 mil millones de dólares, no sólo por el efecto de la incertidumbre, sino porque es más fuerte aún el apoyo al origen, a sus raíces, que tienen los connacionales del otro de la frontera.

Tan sólo en México un total de 1.3 millones de familias reciben remesas. Para los estratos de menores ingresos estos recursos representan parte del sustento diario, la oportunidad para adquirir bienes duraderos, de iniciar un pequeño negocio o en ocasiones el desarrollo de toda una comunidad, pero más importante aún es el vínculo con su origen, que como toda situación familiar se fortalece en momentos de crisis e incertidumbre.

Las rebanadas del pastel

De los lectores para el delegado Ricardo Monreal: “El Bazar del Oro, en la colonia Roma (30 años de antigüedad), es la manzana de la discordia cada vez que hay cambio en la delegación Cuauhtémoc. Ahora, con Morena, no ha sido la excepción. La actual administración ha tomado el control. Es muy conveniente ser juez y parte. Las autoridades se reparten el pastel. Han iniciado una serie de cambios dentro de la estructura del bazar, que en algunos casos son arbitrarios e injustificados. Iniciaron ‘reorganizando’ lugares a los locatarios, que en muchos casos llevan ahí desde el inicio; a otros los sacaron de la jugada definitivamente, los forzaron a pintar de un color específico los armazones de los puestos. Además hicieron modificaciones que no tienen razón de ser, con la consigna de que, de no hacerlo, no podrían trabajar. Los locatarios tienen que pagar cada año el uso de suelo a la delegación, y se supondría que si estás al corriente no tendrías ningún problema. Pero las autoridades de Morena no quieren reconocer los pagos anteriores, que porque ellos ‘no estaban ahí’ y la administración anterior (PRD) no les dejó nada, a pesar de que se tengan los comprobantes de dichos pagos. Las autoridades están cobrando 5 mil pesos por locatario, sin importar si estás al corriente en tus pagos, y si quieres un puesto nuevo también te lo pueden vender por 5 mil, además de que quitaron la exención de pago a los locatarios de la tercera edad, derecho que se aplica en descuentos a los pagos de Tesorería, agua y muchos otros servicios. Un atraco por donde se le vea”.

Twitter: @cafevega